De 1.200.000 personas que mueren anualmente en accidentes de laborales, la mitad fallecieron trabajando la tierra. Esto supone una siniestra frecuencia de 1.600 obreros rurales por día. En Misiones alrededor de 40 mil personas se dedican a la cosecha de los diversos cultivos. Casi todos en negro. A ellos se suman unos 20 mil menores de 14 años. [su_note note_color=»#cdcdcd»]Solo en la "tarefa" yerba se ocupan entre 23 y 25 mil peones, de los cuales el 70% se encuentra "en negro", sin ningún tipo de cobertura sanitaria ni previsional. A esto se añade el alarmante dato que unos 20 mil niños deben abandonar sus estudios para a[/su_note]La asamblea anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aprobó, por mayoría, realizar una convención mundial que se ocupe, exclusivamente, de un tema crítico: la salud, seguridad e higiene del trabajo en el medio rural. Según las estimaciones del organismo, este sector compone la mitad de la fuerza laboral de en todo el mundo; proporción que llega hasta las tres cuartas partes en los países en desarrollo. La preocupación de la OIT está vinculada a la desprotección sanitaria que se evidencia entre los peones rurales, como así también el alto índice de accidentes que se registran. De 1.200.000 personas que mueren anualmente en accidentes de trabajo (un número mayor que el de muertes por accidentes automovilísticos o malaria), la mitad fallecieron trabajando la tierra. A escala mundial concluye esto supone una siniestra frecuencia de 1.600 trabajadores rurales por día, sostiene Jiri Talaka, un funcionario de la OIT, que estuvo al frente de la campaña para la discusión de este tema y para el establecimiento de estándares universales de higiene y seguridad. Si bien aún no se determinó la fecha de la reunión, unos noventa estados miembros -la mitad del total- habían ya anticipado que ratificarían rápidamente los resultados surgidos de la convención. De perfil netamente agrícola, la provincia de Misiones no escapa a esta realidad. La regional de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) destacó que alrededor de 40 mil personas trabajan en las tareas de cosecha de los diversos cultivos, entre los que se destacan la yerba mate y el té. Solo en la «tarefa» yerba se ocupan entre 23 y 25 mil peones, de los cuales el 70% se encuentra «en negro», sin ningún tipo de cobertura sanitaria ni previsional. A esto se añade el alarmante dato que unos 20 mil niños deben abandonar sus estudios para ayudar a sus padres y familiares en las chacras. TEMAS PRIORITARIOS La OIT consignó que otros 125 millones de hombres y mujeres sufren, en el campo, accidentes no fatales, pero en muchos casos invalidantes. En los países pobres, es frecuente que este tipo de accidente destruya la capacidad de la familia de generar ingresos y signifique, además, la carga de la manutención de por vida de un inválido. Dos temas prioritarios para la convención serán la seguridad de los agroquímicos y de la maquinaria, dos causas importantes de muerte y accidentes, cuyo control puede ejercerse con eficacia a través de estándares nacionales adecuados. En el caso de la maquinaria, el diseño y las instrucciones para el manejo pueden ser estandarizados antes de que lleguen a manos de los operarios. En el caso de los plaguicidas, los riesgos y las normas de empleo que figuran en la etiqueta pueden hacerse accesibles, incluso, para usuarios prácticamente analfabetos. Esto hace que los estándares puedan ser eficaces aun para pequeños campesinos independientes, entre los que no existe la figura de un empleador que actúe como referente para que las normas se cumplan con seguridad. Entre los compuestos de efecto tóxico que la convención se propone limitar o prohibir, se encuentra una docena de contaminantes orgánicos de largo efecto residual, como el DDT. La convención considerará especialmente los problemas de las mujeres y de los niños, grupos particular-mente vulnerables por su vasta participación en el trabajo agrícola de los países más atrasados. La OIT lanzará una campaña de promoción y asistencia para los países en el proceso de ratificación de las disposiciones aprobadas por la convención. No obstante, aun en aquellos casos en que el documento no se ratifique, sus conclusiones serán la referencia contra la cual evaluar el esfuerzo de los países para proteger su población laboral. Por lo demás, la experiencia señala que, habitualmente, hay acatamiento, aun sin ratificación. En este sentido, los Estados Unidos que, a pesar de no haber ratificado casi ninguna de las, aproximadamente, doscientas convenciones de la OIT, han incorporado esas disposiciones en sus propios estándares laborales.







