El Ejercito recortó un 75 por ciento de su presupuesto y el dinero no alcanza ni para el racionamiento de los uniformados. Se licenció a casi todo el personal y no se toman más voluntarios. No se puede controlar toda la jurisdicción. Descartan cualquier posibilidad de un levantamiento y son solidarios con los empleados estatales que también sufren el recorte salarial. [su_note note_color=»#cdcdcd»]El gasto en Defensa -que incluye las operaciones militares y también los salarios del personal en actividad y las jubilaciones para los retirados- es el más bajo de los últimos 20 años en relación con el PBI: en 1983 era del 4%, en 1991 del 1,7 y en 2000,[/su_note]El coronel mayor del Ejercito Miguel Ángel Moreno tiene 59 años y hace 37 que está en el Ejercito. Nunca vivió una crisis económica así. El recorte presupuestario esta vez golpeó más fuerte que cualquier enemigo que pueda encontrar en la selva misionera la Brigada de Monte XII que comanda desde diciembre del año pasado. Por orden del general Ricardo Brinzoni, a partir del 1 de este mes, el Ejercito recortó un 75 por ciento su presupuesto y con lo que hay, no alcanza ni para el racionamiento de los uniformados. En la Brigada de Monte XII se licenció al 75 por ciento del personal y el racionamiento -comida, pertrechos- solo cubre un 20 por ciento de los que quedan. Apenas comen en los edificios los guardias y los demás, se van a sus casas a la hora del almuerzo y la cena. Hasta se ahorra en luz y los pasillos del Comando en Posadas permanecen oscuros cuando se van los administrativos. Sin embargo, Moreno asegura que no hay «molestias» y que están solidarizados con los empleados estatales que también sufrieron un recorte salarial. Los militares también sufrieron la poda en sus sueldos del 13 por ciento, aunque sólo alcanza a un 25 por ciento de los miembros en actividad. Los demás, ganan menos de 500 pesos, un salario de «subsistencia», según sus palabras. En una entrevista exclusiva con Misiones On Line, Moreno describió los síntomas de la crisis en la jurisdicción que maneja -ocho dependencias en Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones-. «El Ejercito recibió un recorte salarial del 13 por ciento en los salarios y en el funcionamiento», explica en su despacho, donde a su espalda se ve una foto del Presidente Fernando De la Rúa. «Tuvimos que licenciar al 75 por ciento de nuestra fuerza en forma rotativa -las licencias duran entre 20 y 25 días- y nos manejamos con el 25 por ciento restante, pero el racionamiento sólo alcanza para un 20 por ciento de los hombres», se lamenta. Moreno estableció horarios rotativos de 7.30 a 13.30 para que todos «racionen» en sus casas y solo quedan en los destacamentos los guardias imprescindibles. ¿Cómo es trabajar con un presupuesto tan acotado? «Es muy difícil cumplir con nuestra misión con restricciones tan profundas, pero debemos acompañar el principio de Déficit Cero que impuso el Estado», responde aplomado Moreno. «Trabajar es muy difícil, pero en las licencias, les pedimos a nuestros hombres que hagan trabajos de investigación en sus casas y traigan propuestas al Ejercito», revela. ¿Alguna vez vivió algo así? En mi vida viví una crisis como la actual. Y tengo 37 años en el Ejercito. ¿Hay malestar en la fuerza? No. Porque no es sólo para las Fuerzas Armadas (el recorte), sino para todo el Estado. Brinzoni fue claro: El Ejercito va a acompañar este ajuste, pese a que hace diez años los sueldos no reciben aumentos. Un soldado raso gana 400 pesos y el recorte solo alcanza a los oficiales y suboficiales, pero el 73 por ciento de la fuerza cobra por debajo de la línea de subsistencia. ¿Se puede controlar toda la jurisdicción con estos recortes? No. No se puede controlar. No hay combustible, no podemos hacer avisos públicos. Se recorta en todas las áreas del funcionamiento. Nos van a dar el presupuesto de un mes para vivir de acá a fin de año. Salvo en octubre donde estará el 100 por ciento de la fuerza, por las elecciones. ¿Cómo se siente usted ante esta situación? No estamos bailando. Pero estamos resistiendo la hora actual. A cualquiera que le recortan el sueldo un 13 por ciento, le hacen un gran daño. De 123 millones que es el presupuesto del Ejercito, nos dan solo 107. Por debajo casi de la subsistencia. Con el agravante de que no pueden protestar… Claro. Acá no existe el reclamo gremial y todos responden a una autoridad jerárquica. ¿Se descarta un levantamiento militar como en el 87 y 89? Se descarta totalmente un levantamiento. La política es el que no está conforme, que se busque trabajo en otro lado. Estamos aceptando los desafíos. Somos solidarios, porque está el país por delante. ¿Cree que se superará la crisis económica? Confío en que sí, para el bien de todos. En este contexto, no toman más voluntarios… No. No tomamos más. En un par de años, disminuirán los efectivos si esto no se revierte. Esto también va en contra de los jóvenes, porque en un país con 18 por ciento de desocupación, el Ejercito era una vía para encontrar trabajo. ¿Es factible una fusión de fuerzas? Es factible. Siempre y cuando se mantenga la identidad de cada una. Hay que optimizar el presupuesto, pero siempre que se mantenga los roles. En estas condiciones, para qué sirve el Ejercito. ¿Pueden actuar ante un conflicto? Y es difícil. Tenemos material de guerra de la década del 70. Fusiles Fal y tanques de esa época. En una hipótesis de conflicto ¿Pueden defender el país? Salir vamos a salir. En caso de conflicto, nos arreglaríamos, aunque sea con palos, piedras y gomeras.







