El oficialismo mantiene su intención de que se dicten clases, pero no hay avances en las negociaciones con los huelguistas. Si sale, la norma sería genérica, habilitando al Ejecutivo a tomar cualquier decisión [su_note note_color=»#cdcdcd»]Según fuentes oficiales, el decreto se demora porque, admiten, no alcanzan los suplentes y los elementos jurídicos no son muy fuertes a favor de una emergencia.[/su_note]Hasta anoche, el Poder Ejecutivo mantenía en vilo a los gremios docentes con la amenaza latente de decretar la emergencia educativa en la provincia, pero la decisión del gobernador Carlos Roivra podría demorarse un par de días más, ya que el objetivo es «extremar» las posibilidades de diálogo con los docentes. Sin embargo, hasta ahora no hay avances en las negociaciones con los huelguistas, ya que el punto central de los reclamos es la derogación de la ley de recorte salarial, decisión en la que el gobierno no está dispuesto a dar marcha atrás. El ministro de Gobierno, Juan Carlos López y el de Educación, Pablo Tschirsch indicaron anoche que el decreto todavía no había sido firmado, pero que el ultimatum podría lanzarse en cualquier momento. La norma sería «genérica» dando la habilitación al Poder Ejecutivo a tomar las medidas que sean necesarias para garantizar el dictado de clases. Según fuentes oficiales, el decreto se demora porque, admiten, «no alcanzan los suplentes» y los elementos jurídicos no son muy fuertes a favor de una «emergencia». Si bien el titular de Educación, no especificó las medidas adoptadas, adelantó que las mismas serán decididas del gobernador, Carlos Rovira, «decreto que tendrá una teminología diferente al de Emergencia Educativa, pero que se enmarca dentro de un sistema de emergencias». Consideró que con esta medida «están abiertas todas las posibilidades, incluso la de llamar a docentes para cubrir con suplencias los cargos de aquellos que realizan paro». El ministro aspira a que los docentes tengan «buena predisposición y sigan dictando clases, suceso que ya se registra en las escuelas del interior». El ministro sostuvo que en Posadas, el acatamiento a la huelga es mayor, «pero pienso que lentamente los docentes irán tomando conciencia del alto riesgo que corren, no solo por los días de descuentos que van a tener por no cumplir con su labor, sino por atentar en este caso contra el niño y la familia misionera, poniendo en riesgo el cumplimiento del ciclo lectivo y en este sentido traerán la reacción de los padres, básicamente porque los maestros atentan contra la libertad y el derecho a recibir educación». Sin embargo, los docentes que están de paro por tiempo indeterminado no parecen dispuestos a ceder tan fácilmente y amenazan con intensificar las medidas de protesta si no hay marcha atrás en las medidas de ajuste salarial. Molesto por las críticas de los huelguistas que acusan al Gobierno Provincial de presionar a los maestros para rectificar las medidas adoptadas, Tschirsch, se preguntó «¿y nosotros y la docencia en general que desea el regreso a las aulas, los niños, los transportistas de escolares que están amenazados si llevan los chicos a las escuelas, o aquellos docentes advertidos de muerte que quieren también volver a clases?, si hablan de presión, la mayor la ejercen ellos que pretenden tener el derecho sobre los que desean recibir y dictar clases». No obstante el funcionario resaltó que la esperanza de resolver el conflicto, vía el diálogo de todas las partes involucradas, «es un principio básico, a través del diálogo se podrán solucionar las cosas», auguró el ministro.






