El PJ se abroqueló en defensa de las medidas de ajuste y dejó en soledad los reclamos de Irrazábal

El Congreso partidario casi por unanimidad avaló las decisiones del gobernador Rovira y los diputados. Duras críticas al intendente posadeño por «hacer campaña para la Alianza». Pidieron su expulsión. Dalmau llegó, concilió y dio su apoyo, aunque con tibieza. Convocatoria a todos los intendentes para que adhieran a la ley de Déficit Cero [su_note note_color=»#cdcdcd»]El gobernador Carlos Rovira convocó para hoy a las 19 a todos los intendentes justicialistas para tratar la ley de Déficit Cero y pedirles que se adhieran[/su_note]Contra las cuerdas. Así quedó el intendente posadeño Juan Manuel Irrazábal. Golpeado y en soledad en su reclamo en contra de las medidas de ajuste sobre los estatales, que ayer ratificaron 156 congresales del Justicialismo. Las autoridades partidarias consiguieron su objetivo -«encolumnar a la tropa»- y salvo pequeñas disidencias, hasta el «díscolo» intendente de Oberá, Héctor «Rolo» Dalmau «comprendió» la «necesidad» del recorte salarial y sólo se quejó por «la falta de información», aunque tuvo que admitir que «por abajo la cosa está mal y nos va a costar mucho ganar las elecciones de octubre». El presidente del partido, Ramón Puerta, el gobernador Carlos Rovira y los 21 legisladores que votaron el recorte del 13 por ciento sobre los sueldos de los estatales recibieron un fuerte apoyo por parte del Congreso provincial que se reunió ayer en la sede de la avenida López y Planes. En cambio, Irrazábal -quien finalmente no asistió a la reunión- fue denostado y hasta pidieron que se vaya del partido (el presidente del IPS, Jorge Brignole fue el de la idea) para convertirse en jefe de campaña del radical Mario Losada. Hasta Dalmau, quien también se oponía a las medidas y había acusado de «mentirosos» a Puerta y al gobernador, ayer llegó manso y tranquilo a la sede del partido. Amagó con irse para que le den la palabra y cuando se la dieron después de varios abucheos propios de otros tiempos, se quejó por la «poca información» sobre la ley de ajuste y la imposibilidad de defender las medidas. «No podemos ponernos una venda y decir que todo está bien. Nos va a costar mucho ganar las elecciones con demagogia. Abajo la cosa está mal», fueron sus principales palabras. El Congreso comenzó una hora y media más tarde de lo previsto. Presidido por el ministro de Gobierno, Juan Carlos López, 156 congresales votaron «un apoyo a los diputados y al gobierno» por la aplicación de las medidas de ajuste y un «repudio» al senador y candidato radical Mario Losada por avalar con su doble voto la ley de Déficit Cero en el Senado y «venir a Misiones a decir que la Nación no impone» las medidas. Todos los que tomaron el micrófono criticaron velada o directamente a Irrazábal y Dalmau: «El que ataca a otro peronista, es de la oposición», «cuando se habla mal del Justicialismo y de Ramón Puerta, se habla mal de todos», «irresponsables que se oponen al ajuste sin proponer alternativas». Pese a que no son congresales, se admitió la presencia de Puerta, Rovira, la vicegobernadora Mercedes Oviedo, algunos legisladores y los intendentes. Cada uno expresó sus visiones sobre la necesidad de aplicar el nuevo ajuste sobre los estatales. «He vivido los momentos más difíciles de mi carrera política, pero el Gobierno nacional no sabe donde está parado y tuve que promulgar la ley», se lamentó la vicegobernadora. Rovira destacó la «unidad» del gobierno y el partido y aseguró que «lo que se está haciendo, no se hizo nunca, porque el ajuste no refleja a los miles de misioneros que no están alcanzados». «Las soluciones a los problemas van a llegar el 14 de octubre con un triunfo contundente», arengó. -Nota al margen: ninguno de los presentes respetó la ley que impone sanciones a los partidos políticos que hagan campaña 45 días antes de las elecciones legislativas. Fue una iniciativa del propio justicialismo-. Finalmente, Puerta aseguró que él mismo dio la orden de sancionar la ley de ajuste y pidió que «Irrazábal reflexione y no tome de rehén a los empleados públicos, porque la ley no dice bajar sueldos (¿?), sino equilibrar las finanzas». «La deuda de Misiones no ha sido del peronismo. Cuando asumí, era de 1250 millones: 700 millones del Banco Provincia, 200 del Instituto Provincial del Seguro, 300 de Urugua-í, cuando me fui, quedaron 800 millones. Este modelo no es del PJ y la Alianza no va a llegar al final del mandato», criticó. Eso fue todo. Atrás quedó una semana convulsionada en el oficialismo. Ahora, Irrazábal deberá ver de qué manera mantiene sus trincheras. Llegó la hora del almuerzo: un opíparo asado, regado con buen vino en cantidad.

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