Generadoras de energía prometen nuevas inversiones

La ausencia de nuevos proyectos de usinas hizo perder la obtención de mayores ingresos por exportación de energía. La irrupción de un mercado de contratos de largo plazo haría factible el retorno del financiamiento Un mercado eléctrico mayorista basado en contratos de largo plazo ayudaría a que irrumpan fuertes inversiones en el sector de la generación. En los últimos cuatro años tanto los ámbitos empresariales como entre las autoridades se vio con preocupación cómo se producía una ausencia de mayores inversiones en generación, lo cual abrió las puertas a que en un mediano plazo el país pudiera recaer en un escenario de crisis eléctrica como se vivió hace una década. Así lo afirmó durante una entrevista el presidente de la Asociación de Generadores de Energía Eléctrica de la República Argentina (AGEERA), Ernesto Badaracco, al precisar que a las empresas lo que más les preocupa es que se ponga en marcha sin demora un nuevo marco regulatorio superador de los defectos conceptuales apreciados a la luz de la experiencia arrojada con la reforma lanzada en 1992. Badaracco advirtió que esa reforma fue en una etapa inicial exitosa porque reunió cambios impulsados en forma simultánea en los sectores eléctrico y gasífero. En ese contexto se produjeron inversiones que, entre obras de expansión del parque generador y compra de activos, totalizaron casi u$s 6.000 millones. Solamente en el montaje y puesta en marcha de nuevas usinas de ciclo combinado que reúnen casi 5.000 MW de potencia instalada se invirtieron, dijo, más de u$s 3.000 millones. Sin embargo, a partir de 1996 comenzaron a producirse los principales signos de agotamiento de esa etapa de crecimiento, especialmente por la bajísima rentabilidad que acusó el negocio de la generación. Entre los factores que explican el quiebre de las inversiones figuró la incidencia de un mecanismo de remuneración de la energía sustentado en un sistema de declaración de precios que sólo atiende los costos variables (marginales) y el costo de falla. Ese mecanismo remunerativo, además de haber tornado imposible la amortización de las inversiones en bienes de capital, tales como las que demanda la construcción de una usina, hizo que los bancos perdieran interés en financiar proyectos cuyo flujo de fondos no resultaba previsible. Esos problemas, siguió Badaracco, fueron identificados con claridad desde hace cuatro años pero los sucesivos cambios de autoridades producidos en la Secretaría de Energía tornaron impracticable la puesta en marcha de toda innovación en las reglas de juego. Para peor, el desenvolvimiento del mercado mayorista comenzó a mostrar oscilaciones de precios que hicieron visible que las cosas no andaban como era de esperar. En ese contexto la ausencia de nuevas inversiones impidió, por ejemplo, aprovechar al máximo las oportunidades de negocios que surgieron en los países vecinos. Con respecto a los cambios que proyectó impulsar el Gobierno a través del decreto 804, el titular de AGEERA advirtió que la pretendida supresión del pago de la remuneración hubiera complicado aún más la situación del sector generador, cuyos resultados de los últimos años (ver cuadro) juzgó como los más negativos que puedan apreciarse en el conjunto de los diferentes ámbitos económicos del país. La eliminación del pago de la remuneración de potencia, enfatizó Badaracco, torna imposible el mantenimiento de las reservas necesarias frente a escenarios de crisis, tales como las que podría plantear un año de aguda sequía o una secuela de graves fenómenos climáticos sobre el sistema de alta tensión. Sin el reconocimiento de la remuneración de potencia a los generadores, remató el titular de AGEERA, se producirá un fenómeno de concentración empresarial reñido con el propio espíritu de la apertura eléctrica. Fuente: Buenos Aires Económico

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