La sentencia se conoció esta mañana y no sorprendió a nadie. Es que los testimonios que se escucharon ayer fueron contundentes. Los defensores poco pudieron alegar en favor de sus clientes. El abogado de Miriam Méndez dijo que la mujer sólo incurrió en una tentativa de homicidio calificado. Sin inmutarse ni mostrar el más mínimo signo de arrepentimiento, Emidgio y Miriam Méndez escucharon la sentencia que los condenó a prisión perpetua por haber envenenado y luego asfixiado con una bolsa a un discapacitado para quedarse con sus bienes. La sentencia fue dictada por el Tribunal Penal 1 de Posadas tras escuchar los alegatos de los abogados José Jacobo Mass y «Rulo» Rodríguez, quienes defendían a Emidgio y Miriam Méndez respectivamente. Los defensores poco pudieron hacer por sus clientes. Excepto Mass, quien sostuvo que la mujer incurrió en el delito de tentativa de homicidio calificado pero el hecho no llegó a consumarse porque el veneno no era lo suficientemente potente como para matar a una persona. Sin embargo, al momento de dictar sentencia, los jueces Demetria González de Canteros, Martín Errecaborde y Angel Dejesús Cardozo entendieron que los hermanos incurrieron en el delito de homicidio calificado, con alevosía, y decidieron condenarlos a prisión perpetua. Emidgio cumplirá la pena en el Penal de Loreto, mientras que su hermana será alojada en la Alcaidía de Mujeres. El debate comenzó ayer con la declaración de los testigos. La esposa de Emidgio, Norma Natividad Romualdo relató que vio cuando los hermanos prepararon el raticida y se lo dieron a Dante Daniel Romani (41) mezclado con jugo Ades. Todo se inició a mediados del 99 cuando Romani se separó de su esposa, en Jardín América, y contrató como empleada doméstica a Miriam Méndez. Pronto nació un romance entre ambos y el hombre le habría propuesto que fuera a vivir con él. A fines de ese mismo año la pareja se mudó a una vivienda ubicada sobre la calle San Marcos de Posadas. En ese entonces, Romani reconoció como propia una hija de su pareja, con lo cual la menor se transformó en la heredera natural de sus pensiones y bienes. A principios del año pasado, la víctima puso a nombre de su pareja un automóvil Peugeot 405 y una traffic le fue transferida a su cuñado. De acuerdo con la investigación judicial, en marzo del año pasado, Miriam y su hermano Emidgio habrían decidido matar a Romani, que se había transformado en una pesada carga debido a que estaba postrado. Los testigos dijeron que habitualmente los hermanos salían de la casa y dejaban abandonado a su suerte al hombre. Romualdo sostuvo que incluso Miriam solía referirse a Romani como «Lepra». Los hermanos le hicieron ingerir un raticida, lo cual le produjo una lenta agonía. Al ver que el hombre no moría, le colocaron sobre la cabeza una bolsa plástica y el deceso se produjo por asfixia, de acuerdo con el informe del equipo forense del Poder Judicial. El cuerpo de Romani fue enterrado en proximidades del arroyo Pindapoy Grande, sobre la ruta 105, donde fue encontrado en abril del año pasado por un grupo de policías que estaba abocado al esclarecimiento de la desaparición del hombre. Edmigio y Mirian Méndez están detenidos desde entonces y se negaron a prestar declaración ante el juez Eduardo D’Orsaneo, quien los procesó como coautores del brutal homicidio.







