Puerta y Julio Rodríguez acusaron a los intendentes que están en contra del recorte de «loquitos sueltos». Aseguraron que si no están con ellos, están en la vereda de enfrente. En la sede partidaria, hubo militantes preparados con palos para enfrentar a los hombres de Irrazábal y la JP [su_note note_color=»#cdcdcd»]Dalmau e Irrazábal se irían de Unión para el Cambio. Esta mañana anunciarán su decisión en una conferencia de prensa.[/su_note]Palos y cuchillos. Esas fueron las armas con las que una parte del peronismo esperaba a la otra del peronismo para defender la ley de ajuste. El oficialismo se fracturó entre la ortodoxia más pura conformada por el presidente del partido, Ramón Puerta, Nélson Luis Cáceres y el sindicalista Julio Héctor «Cachilo» Rodríguez y los «revoltosos» Juan Manuel Irrazábal y Héctor «Rolo» Dalmau, quienes se oponen al nuevo recorte salarial sobre los empleados públicos. La sangre no llegó al río, pero la división se profundizó hasta el límite de las descalificaciones: «Aparecen hoy en los medios y se insinúan como salvadores. Son unos loquitos sueltos que pretenden destruir un justicialismo tan unido y fuerte como el de Misiones», dijo el presidente de Emsa en referencia a Irrazábal y Dalmau. «Llegaron con estructura prestada y no reconocen a quien los llevó adonde están. Eso se llama deslealtad», criticó el dirigente eléctrico. ¿Qué fue lo que pasó? A las 17 los empleados municipales y sindicalistas iban a entonar el himno nacional en la plazoleta del Mástil -Mitre y Uruguay- como una forma simbólica de rechazar el ajuste salarial. En la sede del partido peronista -López y Planes casi Lavalle, unas pocas cuadras más allá- se enteraron de la movilización y temieron que «vengan a tomar el partido». Según fuentes partidarias, los principales dirigentes del PJ decidieron movilizar a sus hombres para «defender» la casa partidaria y trajeron gente de los barrios en colectivos y camiones. Aparecieron los palos y cuchillos y el alcohol. Al enterarse de la situación, los empleados municipales decidieron no ir hasta la sede partidaria, pero enviaron a un «infiltrado» para conocer la situación. Allí le dijeron que «estaban esperando a los hombres de Juanchi». Después, en el PJ, con la presencia de Puerta, Nélson Luis Cáceres, Rodríguez y el diputado Luis Viana llegaron los discursos encendidos en defensa de la ley de ajuste y la promesa de que «ningún empleado será cesanteado». «Les vamos a resolver el problema a todos, no va a quedar ninguno en la calle», enfatizó Rodríguez. «La instrucción es que no se despidan contratados, pero que se apriete a los que más ganan para que nadie se quede sin el pan, porque esa es la solidaridad peronista», sostuvo Puerta, ante unos pocos militantes. Puerta defendió a los diputados que votaron la ley de ajuste porque «tuvieron que tragarse el sapo del fracaso de la Alianza en la Argentina. Fracasó el gobierno de De la Rúa y de Mario Losada, que en lugar de mandarnos la plata a fin de mes -y hoy es fin de mes- nos mandan un decreto que dice rebaja de sueldos arriba de los 300 pesos. ¿Qué hicieron nuestros diputados? Dijeron no. La canasta familiar es de 625 pesos y rebajamos arriba de eso». Puerta relató que en las inmediaciones del Mástil «había varios compañeros municipales a los que les dijeron que no les renovaban el contrato, que iban a quedar sin trabajo por instrucciones de Ramón Puerta. Pero justamente la instrucción de este partido es renovar los contratos pero apretar a los que más ganan para que nadie quede sin el pan. Todos los que estamos acá somos peronistas y no nos adulan nuestros adversarios diciéndonos que somos lindos. Cuando un peronista empieza a hablar mal de otro peronista, quiere decir que se pasó a la vereda de enfrente».







