La COPROSA propondrá una vigilancia epidemiológica, sin vacunación. Solo se atacarán los posibles focos que se detecten. Algunos ganaderos aceptaron la idea, pero solamente como una medida temporaria. [su_note note_color=»#cdcdcd»]…el único laboratorio que elabora el compuesto está en condiciones de proveer 10 millones de dosis por mes, mientras que lo que se necesitaría serían vacunas para 50 millones de cabezas, que es todo el ganado del país", refirió José Enrique Ciancaglini,[/su_note]Forzados por la escasez de dosis y de fondos para llevar adelante una vacunación masiva, los integrantes de la Comisión Provincial de Sanidad Animal decidieron esta mañana reiterar su propuesta de conformar junto con Entre Ríos y Corrientes un cierre mesopotámico que impida el ingreso de la fiebre aftosa a la zona. La COPROSA está integrada por representantes de las distintas asociaciones rurales de la provincia y de los médicos veterinarios; por el SENASA y por funcionarios del Ministerio del Agro y la Producción. Todos decidieron esta mañana que -bajo las actuales circunstancias- la alternativa para el rodeo local es desarrollar una minuciosa vigilancia epidemiológica hacia adentro de la Mesopotamia y constituir un banco de vacunas para aplicarlas ante la mínima evidencia de un foco de la enfermedad. Ese control estaría a cargo del SENASA, cuya acción sería acompañada por una comisión técnica con representantes de los productores; posiblemente médicos veterinarios. «La idea es formar una especie de anillo en la región, con un banco de unas 30.000 o 40.000 dosis para atacar los posibles focos», detalló el director de Ganadería, Rodolfo Jaquet, quien preside el COPROSA. Adelantó que se pedirá una audiencia al Gobernador para ponerlo al corriente de la situación. Si bien la decisión fue apoyada por el organismo en su conjunto, tanto el presidente de la Asociación de Ganaderos del Alto Paraná, como su par de la Asociación de Ganaderos Zona Sur, consideraron que la mejor alternativa era una vacunación masiva. Por eso incluyeron en el documento elaborado un punto donde se establece que permanezca «latente» la posibilidad de inocular a todo el rodeo. Lo que preocupa a estos ganaderos es quién asumirá el riesgo de no vacunar. «Los productores de mi zona prefieren vacunar, pero el cierre puede servir para salir del paso», sostuvo Oscar Waidelich, de los ganaderos del Alto Paraná. SIN VACUNAS Y SIN DINERO Con esta medida, la provincia pretende poner a salvo las 300.000 cabezas que componen su rodeo y defender lo que consideran un esfuerzo que fue perjudicado por las autoridades del SENASA que ocultaron los brotes y dilataron la vacunación en otros puntos del país. «La Mesopotamia y el sur del país son las únicas zonas que pueden tener la osadía de no vacunar. Acá comenzamos a inocular tres años antes que lo haga el resto del país», enfatizó Jaquet, para luego considerar que volver a vacunar representa «volver cinco años atrás» en los esfuerzos por erradicar el mal. De todos modos, aún resta conocer la postura de las otras provincias. Durante toda la jornada los ganaderos de Corrientes y Entre Ríos mantienen una reunión en Paraná, donde llegará la propuesta de la COPROSA. Además, luego vendrá la determinación final del SENASA, que es el órgano encargado de establecer la política de sanidad animal para todo el país. En ese sentido, ayer el director de la regional NEA, Alejandro Rosa, indicó que recién la próxima semana podría haber definiciones respecto a si habrá o no vacunación masiva. «No sabemos cuál será la determinación final. Lo que sí se sabe es que el único laboratorio que elabora el compuesto está en condiciones de proveer 10 millones de dosis por mes, mientras que lo que se necesitaría serían vacunas para 50 millones de cabezas, que es todo el ganado del país», refirió José Enrique Ciancaglini, coordinador provincial del SENASA. Hasta el momento, el servicio determinó la vacunación de 13 millones de animales, lo que demandará una inversión de 22 millones de pesos. Según lo expuesto en la reunión del COPROSA, las actual situación financiera del país impediría la compra de vacunas para todo el rodeo nacional; mientras que por otra parte los ganaderos se niegan a pagar por un error que -consideran- surgió como consecuencia de fallas en los órganos de control sanitario.







