Se realizó el segundo encuentro del grupo asesor. El balance fue positivo para quienes están a favor de la obra. Se ratificó la convocatoria a un nuevo plebiscito. Aseguran que en próximas reuniones llamarán a los sectores que se oponen al emprendimiento Sin la presencia del gobernador Carlos Rovira, se realizó ayer la segunda reunión con algunos sectores interesados en la discusión por la construcción de la represa de Corpus Christi. A la primera reunión que se realizó el lunes pasado, ayer se sumaron algunos colegios de profesionales. El secretario de Obras Públicas, Santiago Ros, informó que el balance de la nueva reunión «fue positivo ya que los distintos sectores con los que estamos conversando están muy optimistas con este tema». De todos modos, reconoció que aún falta convocar a sectores que tienen el no puesto como los grupos ecologistas y ambientalistas o a la iglesia cuyo representante de más alto rango en este momento en Misiones, el monseñor Piña, ya adelantó su desacuerdo con un nuevo plebiscito. Con respecto al plebiscito de 1996 Ros indicó que «la provincia cuenta con el aval del plebiscito en que la ciudadanía se mostró fuertemente contraria a la construcción de la represa» lo que le da un fuerte respaldo para negociar las mejores condiciones y beneficios para los misioneros. Y consideró inexorable la realización del plebiscito en el mes de octubre, pero con la condición de que la gente este informada y conciente de «que ahora estamos ante un hecho nuevo que nos posiciona de una manera realmente importante para conformar un marco mínimo para la posición que la Provincia deberá mantener» a la hora de imponer condiciones. Por otra parte, destacó que ayer el Director Ejecutivo de Yacyretá, Rafael Martinez Raymonda, confirmó que la jefatura de gobierno de la Presidencia de la Nación garantizará los fondos para el estudio de impacto ambiental, por una suma que ronda el millón de pesos. En este punto el proyecto choca con la opinión de algunos sectores consideran que el impacto ambiental no es «medible» porque nunca se sabe como va a reaccionar la naturaleza. Y por lado con otros sectores, que si bien no se muestran contrarios a la construcción, ponen como condición indispensable para un nuevo plebiscito, que se conozcan bien a fondo a las consecuencias (ventajas y desventajas) de la construcción de la obra. Y para ello no ven que coincidan los tiempos para hacer un estudio serio del impacto y para convocar a una consulta popular que sea realmente democrática, en la medida que el votante no tendrá elementos contundentes para el análisis.







