Algunos de sus poemas

FORMULA PARA CONVIVIR CON FANTASMAS Cuando los fantasmas son nocturnos, se caminar con ellos el camino de los sueños y las pesadillas, despertando a veces agotado, a veces sonriente y liberado. Cuando son de anocheceres, preparo mi ser para que no lleguen a la almohada dejándolos enganchados en las ramas de l humo, la cerveza y las risas, camuflando en canciones los temores. Cuando los fantasmas son de mediodía, busco el almuerzo compartido y la siesta licuadora de recuerdos, para que el día corra en alas de pájaros alegres y cantores. Cuando llegan al despertar, en el momento de saludar al río, y son pasos de gente que quiero, me siento con un cigarrillo, no puedo con ellos, simplemente me entrego, les doy mi mano y nos paseamos juntos todo el día. GRACIAS POR TODO Te estoy desvistiendo despacio, muy despacio, es la última vez. Te recorro reconociéndote, memorizando cada centímetro. No hacen falta las palabras, solo pasear el silencio. Pasearlo, por los gestos que nos abren sin resquemores. Todavía no llego el tiempo de las lágrimas. Te toco para encenderte, para que me ilumines iluminándote. Arribará sin remedio el momento de envolvernos en músicas, como el de destapar los recuerdos. Nos separaremos queriéndonos sabiendo que nos amamos, que nos hemos amado, que fuimos unidad. Confío en tu discreción. De ahora en más, pondremos silencio a las miradas, me verás pasar, y ya no sonreirás abriéndote para mi, yo no perderé dentro tuyo paseándome por tu interior. Solo una cosa es segura, ya nada será igual para ninguno de los dos. Te beso , adiós. MIRADA INTERIOR He estado tanto tiempo en el silencio que ya conozco todos sus sonidos. Trabe amistad con la soledad y se subió a mi mochila. Cuando la noche va creciendo, por los recovecos de la tarde, se acerca despacio, despacio, con calma campesina, una melancolía lánguida, que invita a recuerdos y ausencias La mañana, sutil, libera, obliga al ruido del trabajo, forma ingenua de llenar el día. Y la letra crece, crece, imparable. Sólo la detiene el olvido, amnesia salvadora del inestable equilibrio. Pero un rugido sube en lagrimas, atorando la garganta, reclama su espacio y se siente tan sola, tan sola esta libertad. Respetuosamente Comandante OCTUBRE EN AGOSTO Maestra la sierra, condimentó su guiso guacho con azufre y potasio. Conoció allí, el metro de su hombría. Estrellado yelmo negro, la gloria asfixia y la tos estrecha la garganta. A veces una es suficiente, otras, hay tentar suerte. Otra sierra otra otra gente otra Esa muerte tan escolar esa muerte, esa. Poema ilustrado por el plástico chaqueño Juan José Stegmayer e integro la muestra «Un Hombre El Che» URBANOS UNOS Venidos de aquí y allá, perdidos los ritos familiares, añorando la tierra por generaciones, exiliados por necesidad o esperanza se le acercan recelosos como al último refugio. OTROS Siseadores baqueanos citadinos reconocedores de cúbicos vericuetos, expertos en el arte de sobrevivir, maestros en el de figurar. UNOS Residentes obligados de las orillas, – anillos efervecentes de guaraní y lunfardo – comentándose por las noches, con los cunumis dormidos, sueños de crecimiento y mudanzas al centro. OTROS Celosos cuidadores del territorio adquirido, mezclando lo propio con lo ajeno, frustrados ya los sueños tantas veces murmurados, se gastan en la bailanta, filósofos de cerveza y mate amargo. ESTOS Y AQUELLOS Conviven desgastándose sin remedio, creando, procreando, transpirando, finalmente convertidos, queriéndolo o no, en los temidos, odiados, envidiados, seres urbanos. Estos trabajos integran «El País de Las Naranjas Amargas» CUBANÍA En el amor no hay dueños solo lealtades. Pero se pertenece al darse al recibir, al entregarse. Al encontrarlo, su beso ahoga las palabras, pero no crece solo hay que alimentarlo. El amor no conoce de prisiones solo de libertades si se va nunca fue tuyo si se queda es nuestro. El amor es una mágica locura hace crecer alas en las manos que se convierten en mariposas y vuelan en vestidos de caricias. El amor, a veces, es un dolor que nos traspasa, otras, una sonrisa que ilumina el corazón. El amor no conoce medidas, es todo o es nada. Aun así, nadie es dueño de nadie, en la libertad está la entrega. KILLA La madre América en Bolivia, su ombligo, puso marco a tus formas mujer, para que yo, renacido en tu sonrisa conociera de tu cuerpo los secretos, recorriendo, ciego enamorado, con las manos el idioma abrasador de tu piel. Fui Inca de tus Andes, sembrador lunar en tus valles, y en la alegría de la cosecha seremos la risa del amor enamorado. ASI DE SIMPLE El tornillo es un clavo que se doctoró en el arte de enroscarse y penetrar, claro, perdió la elegancia del clavo, su fuerza y su simpleza. La cambió por una espiral y una zanja en la cabeza. Nunca podrá como el «aun torcido y oxidado volver a ser clavo». Yo quiero ser clavo en tu cuerpo, penetrarte recto y sin vueltas, que sea tu carne amante la que me sostenga y no un elaborado sinfín de sutilezas.

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