«Que venga el que sea…nos desafiamos….»

Alicia Soroka anuncia su regreso al éter misionero. El 5 de marzo las mañanas volverán a tener una voz femenina que marque el rumbo de las noticias. El porqué de su alejamiento y el de su vuelta. Su percepción del periodismo y de la gente [su_note note_color=»#cdcdcd»]¿Se hace buen periodismo?: “Me parece que hay buenos periodistas, talento, sin generalizar, buenas notas gráficas, buenas entrevistas en radio, buenos programas, pero responden a la característica de las personas y excepcionalmente del medio. Casi siempr[/su_note]No parece ser la que marcaba la opinión pública en las mañanas de hasta hace poco más de un año en FM Express. Dejó atrás el stress de las noticias y está distendida. Ahora quiere «pensar un poco más en la gente». En esta nota, Alicia Soroka anuncia su regreso al éter el 5 de marzo. La radio misionera recuperará a la voz femenina que llenaba de noticias su receptor. En su casa, con sus hijos y en la tranquilidad de la tarde, no es como uno se la imagina detrás de un micrófono. Es mucho más sencilla y parece mucho menos inalcanzable. Sonríe. Después de un año sabático en el que dedicó sus días a ser oyente, Soroka vuelve para competir en un año que será difícil periodísticamente: hay elecciones y muchos intereses en juego. «Me había impuesto un abandono con regreso. Tomarme un año y volver, escuchar la radio como oyente, que era algo que había perdido. Uno vive en un microclima rodeado de gente del medio, y vive todo en función de los intereses o con las medidas de los colegas. Decidí tomar un poco de distancia y escuchar radio. Ser una oyente, juzgar desde afuera». ¿Qué se aprende desde afuera? Que no todo es tan prioritario como cuando uno está frente al micrófono. Es buena la pasión que uno pone en el trabajo, pero yo a veces dejaba la vida por una información o una entrevista, al punto de estresarte, ponerte de mal humor, y hay momentos y situaciones en las que confrontás con colegas, creas situaciones incómodas con tus amigos… por una primicia. Volvés a tu casa con mal humor, fijate todo lo que destruiste por una información que para la gente significó a lo mejor media hora, un buen impacto y nada más ¿hacía falta tanto? ¿Era necesario tanto? Creo que a veces uno, o yo por lo menos, por vivir con tanta pasión mi trabajo, lo hacía casi una enfermedad. ¿Qué va a cambiar ahora? Espero poder equilibrar esto. Saber exactamente que es lo que la gente necesita y no darle más, no creer que ya se lo que la gente necesita y darle todo lo que uno cree. No perder esta condición de oyente y ciudadana. El día después de la radio (de su alejamiento del micrófono), no podía comprender cómo había gente que vivía sin escuchar radio. Esta gente debe estar mal, cómo puede vivir sin saber lo que está pasando. Y no, la gente sabe lo que está pasando, lo que necesita, busca la información cuando la necesita, sabe convivir con la noticia y uno debería también aprender a convivir con el trabajo, con la familia y no como en mi caso, priorizar tanto el trabajo y dejar de lado a tu familia. ¿Cómo vio el periodismo misionero desde afuera? No distinto a cómo lo veía antes, porque tampoco me puse en una actitud de juzgar, en: Veamos como están los colegas. Fue más un retiro para ver como estaba yo y como hacía mi trabajo. ¿Se hace buen periodismo? Me parece que hay buenos periodistas, buena gente, talento, sin generalizar, buenas notas gráficas, buenas entrevistas en radio, buenos programas de radio, pero responden a la característica de las personas y excepcionalmente del medio. Casi siempre tiene que ver con las personas, con la impronta, la historia de esa persona lo que le da calidad. ¿Qué escuchó en este año? Redescubrí la música y escuché más a la gente. Insisto en esto del microclima y de presumir que uno lo sabe todo porque está permanentemente informada. Hay cosas que no son noticias, padeceres de la gente que no son noticia, porque no son importantes, pero están todos los días y es bueno conocerlos. Hay alegrías de la gente que no valen una tapa del diario o una nota en la televisión. Pero son alegrías que le permiten seguir sobreviviendo y eso es bueno. ¿Eso se va a reflejar en su vuelta? Ojalá…ojalá, porque sino, es como un año no digo perdido porque sirvió para mucho, pero me gustaría poder hacerlo. ¿Cómo empezó a hacer periodismo? Casi azarosamente. Estaba en la secundaria, y eso de participar y leer en los actos, me llevó a LT13 (Oberá) y cuando me di cuenta ya estaba trabajando en la radio, paralelamente a la secundaria. Cuando terminé el colegio había dos opciones: Estudiar o seguir trabajando. Me incliné por lo segundo porque además me generaba un ingreso económico. Después vine al canal 12. Nunca estudié periodismo. ¿Hace cuanto de esto? Eso fue en el 78. Tenía 16 años cuando empecé. ¿Qué cambió de aquella joven a la periodista de ahora? Mucho, la percepción va cambiando. Cuando empecé a trabajar era una adolescente. Sin plena conciencia de lo que era trabajar. Cuando vine a Posadas estábamos en pleno gobierno militar y eso fue vertiginoso, muy fuerte, yo era muy joven. Me llevó bastante tiempo empezar a calibrar las cosas, a madurar, a tomar conciencia lo que significaba trabajar en un medio, aparecer en una pantalla. Tener aire. Tener un nombre además… Creo que es por la permanencia, tanto tiempo. Ojalá además de un nombre, para la gente signifique el esfuerzo o la entrega que pongo en el trabajo. No me gustaría ser una más, sino que alguien recuerde que lo que hice, lo que di o lo que doy, trato de darlo bien. ¿Qué fue lo que más le impactó? Los hechos históricos no recuerdo, pero sí momentos importantes como la transición a la democracia. Pero lo que más me impactó fue que con la apertura democrática, se fueron armando los medios y los periodistas y cómo algunos no supieron acomodarse a lo que significaba la libertad y poder expresarse libremente. Se fueron por el lado de lo ordinario, lo grosero, los ataques. Afortunadamente ahora, es como que la sociedad fue madurando y los periodistas también se acomodaron: Ya no hace falta la grosería para una denuncia. ¿Nunca quiso probar suerte en los medios nacionales? Hasta hace algunos años tuve varios proyectos en Buenos Aires en televisión. El último fue en Canal 13 con un programa femenino, pero fuera del esquema típico. Tenía columnistas de lujo, como Aníbal Ibarra -actual jefe de Gobierno porteño-, Marta Oyanharte, pero tenía a Constancita (la mayor de sus tres hijos) muy chica, tenía tres meses y tenía que viajar todas las semanas con el bebé y no pude. Elegí la familia. ¿Es una deuda pendiente? No, no. No se dieron las cosas, estoy feliz de haber elegido quedarme. A lo mejor si ponía un poco más de esmero y sacrificaba más a mi gente, a mi familia, la cosa hubiera funcionado. Pero en todo caso, me interesaba más mi familia. ¿Cómo influye la familia en el trabajo periodístico? Mi marido (Raúl Sandoval) es el dueño de la radio….es una sociedad muy difícil, porque es muy crítico, a veces impiadosamente crítico y justamente por eso es una buena sociedad. ¿No se mezclan los tantos? No…(risas) Es el primer juez que tengo, el más severo, pero también el más comprensivo. Se que un juicio suyo vale porque apunta a verme mejor o a hacerme trabajar mejor. Ya por eso es una familia atípica, porque tengo los jueces en casa. Trataré ahora de no enfermarme con el trabajo y dejar de lado o en segundo lugar a la familia. ¿Cuál fue la entrevista más difícil? Hubo muchas difíciles. Pero una que recuerdo especialmente por la anécdota fue cuando vino Felipe González, el ex presidente de España, a la Argentina, con la idea de no dar entrevistas. Y con el camarógrafo y el ayudante del Canal, -trabajaba en el informativo entonces-, dijimos que lo teníamos que conseguir. Rompimos todos los cercos que había y fue una buena entrevista, lo sentimos así los tres. ¿A quién no entrevistaría? A nadie, no, no. Hay personas o personajes que no me agradan o que me desagradan, pero no priorizaría lo que siento o lo que pienso, a mi trabajo. Si tengo que entrevistarlo, si es necesario que la gente conozca a ese personaje, lo voy a hacer. ¿A quién le gustaría entrevistar? No tengo un personaje…a veces entrevistás a una persona ignota y desconocida y sacás una entrevista hermosa. A veces esperás años para verte cara a cara con un personaje y decís ¿sólo eso había? De hecho, cualquier personaje de la política nacional o internacional, hoy me resulta interesante. ¿Es de pelear la noticia o prefiere la calma? Me gusta que mi gente la pelee por mi. La gente que trabaja conmigo sabe que tenemos que ganar. Pero yo tengo un estilo más moderado, no pretende ser lo urgente, sino lo importante. ¿Qué pasa cuando le roban una primicia? Es un bajón. Pero Misiones es una comunidad chica, no hay una competencia…o en todo caso, es una competencia solidaria, los periodistas sabemos qué se está investigando…cuáles son los temas… ¿Eso es bueno o malo? No es malo. Pero es una competencia muy familiar, un periodista mío puede ser amigo tuyo. Hay lazos afectivos por encima de los laborales. Si perdés la primicia, hay una primera sensación de fracaso, pero no hay que dejar que te gane, sino reconvertir ese bajón para que se potencie y seguir. ¿Es de enojarse con los movileros? Deberías preguntarle a ellos, pero creo que no. Se puede ser muy crítica, todo puede ser dicho, se puede ser dura sin necesidad de la agresión. Somos todos grandes y cada uno sabe cuál es su trabajo y lo que tiene que hacer. El primero en advertir que se falla, es el que falló, incluso yo. ¿Con quien le gusta competir más? Con todos. Me gusta competir, que el juego sea abierto. Que haya diferentes propuestas. Que venga el que sea…nos desafiamos…. ¿Después puede ir a tomar un café con la competencia? Sí, seguro.

LA REGION

NACIONALES

INTERNACIONALES

ULTIMAS NOTICIAS

Newsletter

Columnas