La víctima tenía cinco años y fue tragado por las aguas del balneario municipal de Itá Ibaté. El cadáver fue encontrado por pescadores. El chico había ido a esa localidad a pasar el día con sus padres, que son oriundos de Apóstoles.
Un menor de cinco años que el domingo desapareció en aguas del río Paraná, en Itá Ibaté, fue encontrado ayer al atardecer por un grupo de pescadores en aguas jurisdiccionales paraguayas, frente a la localidad correntina de Paso de la Patria, señalaron voceros de la Prefectura Naval. El chico fue identificado como Luis Esteban Kuyak, quien el domingo llegó a Itá Ibaté para pasar el día con sus padres, que residen en Apóstoles. El matrimonio conformado por Ernesto Esteban Kuyak y Nancy Clara Gallardo, llegó con su hijo cerca de las 9.30 al balneario municipal, ubicado a pocos metros de la Subprefectura de Itá Ibaté. Una hora después el chico se metió en un sector habilitado del balneario y fue virtualmente «tragado» por las aguas del río Paraná. El operativo de rescate iniciado pocos minutos después por los prefecturianos resultó vano. Desde ese día el área de búsqueda se fue ampliando aguas abajo, pero el cuerpo del chico no apareció. Anoche las autoridades de la Prefectura recibieron un llamado telefónico de la Base Naval de Itá Pirú, una localidad paraguaya que está frente a Paso de la Patria, reportando el hallazgo del cadáver de un menor. Los marinos paraguayos dijeron que el cuerpo fue encontrado a pocos metros de la costa del vecino país por un grupo de pescadores que inmediatamente alertó a las autoridades. En sólo tres días el cuerpo se desplazó más de 150 kilómetros, señalaron fuentes de la Prefectura. Los padres del pequeño reconocieron el cuerpo -ya estaba en avanzado estado de descomposición y había sido comido parcialmente por los peces- y tras completar los trámites legales correspondientes, les fue entregado para su correspondiente velatorio e inhumación. Voceros de la Subprefectura de Itá Ibaté advirtieron que el balneario municipal es utilizado principalmente por los lugareños, que saben que es un lugar muy peligroso porque el canal del río pasa muy cerca de la costa y el agua corre a gran velocidad. El Prefecto Carlos Romero, jefe de dicha dependencia, sostuvo que «los misioneros que vienen a Itá Ibaté suelen salir a pescar y es muy raro que pasen el día en la costa. Esta familia llegó y una hora después ocurrió la tragedia», añadió.







