Aunque las regalías se estiman en 34 millones de dólares anuales para Misiones; ésta es una verdad relativa. Porque nada indica que el proyecto de Corpus finalmente se ejecute con una mayor potencia instalada que el mínimo requerido de 3 mil megavatios. Aunque las regalías se estiman en 34 millones de dólares anuales para Misiones; ésta es una verdad relativa. Porque nada indica que el proyecto de Corpus finalmente se ejecute con una mayor potencia instalada que el mínimo requerido de 3 mil megavatios. Hay cuestiones que ya prácticamente no discuten los expertos sobre Corpus. Una de ellas, quizás la más importante para los misioneros, es el lugar de emplazamiento. Si bien siguen en danza las dos variantes, Pindoí e Itacurubí, es casi seguro que esta ultima será la elegida por el menor impacto ambiental y de anegamiento de territorio que provocará. Ambos puntos son propicios por dos condiciones: la forma de «riñón» que cobra el río y la extensión que hay entre ambas costas. Sin embargo, entre los interrogantes que sólo podrán resolverse si el plebiscito da piedra libre al proyecto hay puntos que podrían incrementar las regalías que perciba Misiones, independientemente de los beneficios adicionales que su gobierno deberá procurar en la mesa de negociaciones, se estima. Es que Corpus fue proyectada originalmente para una potencia instalada de 4300 megavatios. Después, a medida que surgieron postergaciones y tropiezos, la ambición de sus diseñadores bajó hasta el mínimo de los 3 mil (con un parque generador de 20 turbinas Kaplan o 48 de bulbo). Con mayor potencia instalada, Corpus podría generar más cantidad de energía y Misiones, en ese caso, también incrementaría su participación por regalías. La otra posibilidad es que el concesionario decida que la central opere como generadora de «energía de punta». Así se denomina en la jerga técnica a las centrales dedicadas a satisfacer también los picos de mayor demanda de algunos focos de alto consumo. Por ejemplo: si el polo industrial o la urbe de San Pablo precisara energía para cubrir horarios de demanda explosiva, Corpus podría atender ese mercado. Hay que tomar en cuenta que el plazo de ejecución de la obra es de cuatro años y que este plazo también incluye el llenado progresivo para no afectar la cota del embalse de Yacyretá. Claro que, hasta ahora, son meras especulaciones sobre un proyecto que volvió a resucitar tras dos décadas de accidentada historia.







