Antonio Latreccino, alias Latre, es uno de los pocos dibujantes que puede vivir de lo que le gusta. No se cortará el bigote por nada y puede morir en paz: plantó un árbol, tuvo tres hijas y editó libros. El humorista cuenta sus gustos y cómo es el humor misionero [su_note note_color=»#cdcdcd»]El padre del Gurí Guazú, la Miñoca Añá y de la revista Mbariguí, el humor de Misiones que pica fuerte, ríe y hace reír, a pesar de su apariencia seria.[/su_note]¿Existe una foto de Latre sin bigotes? No, no existe (Risas). Desde que terminé el secundario me dejé la barba y recién en la dictadura, cuando daba clases en el Colegio Nacional me la hicieron sacar porque «aparentaba ser un subversivo». Yo tenía 24 años y me la saqué, porque en ese momento existía la figura de «prescindibilidad», o sea, no le gustabas al gobierno de turno y te tenías que ir. Me dejé el bigote. ¿Y no se lo quisieron sacar? Si… hay una anécdota muy buena. Vino uno a decirme que me tenía que cortar el bigote, quería que me sacara todos los pelos de la cara. Y yo le dije «noooo»… lo que pasa es que tengo labios leporinos ¿quiere que le muestre? Y ahí quedó, nunca más me saqué el bigote, ya es parte de mi cuerpo. Ahora si llego a casa sin bigotes, mi mujer o mis hijas me echan. El padre del Gurí Guazú, la Miñoca Añá y de la revista Mbariguí, el humor de Misiones que pica fuerte, ríe y hace reír, a pesar de su apariencia seria. Antonio Armando Latreccino (48) reza su documento de identidad, pero todos lo conocen simplemente por Latre. Y por su frondoso bigote. Escucha los Redonditos de Ricota, Pappo y los Rollings Stones. Nació en Francisco Álvarez, provincia de Buenos Aires y aclara que no es porteño. Ah, es uno de los pocos hinchas de Ferro Carril Oeste que hay en la provincia. ¿Cómo empezó con el humor? Trabajaba en Buenos Aires en una agencia de publicidad y la crisis económica hizo que echaran a varios, entre ellos a mi y ahí empecé, ya hacía dibujos para los avisos… me vine a Posadas y acá trabajaba en una agencia que se llamaba Avance Publicidad, después en Visión Publicitaria y hacía pequeños dibujos, avisos con humor, que era lo que pedían los clientes. Después le llevé la propuesta a El Territorio para hacer la gráfica de la Marcha de los Días hace 22 años y así fue como empecé. ¿Se puede enseñar el humor o es algo con lo que se nace? Yo puedo enseñar a dibujar, pero no a crear. Es lo mismo que un diseñador gráfico, puede aprender todos los trucos, pero después, tiene que poner la imaginación. ¿Cuándo nace el Gurí Guazú? El Gurí nace hace 14 años, y hace cinco el Yasí Tereré, que es una historieta ecológica. Ahora estoy haciendo un detective misionero para unos chicos de una página web, que se llama Averiguaré, pero lo entrego cuando me acuerdo. Latre no sólo incursiona en la gráfica. En marzo la revista Mbariguí tendrá su edición On-Line, donde argeles y antiargeles aparecerán en la red de redes. ¿No se aburre de hacer una tira diaria? ¿Cómo hace para ingeniárselas? No…no me aburre… cuando digo voy a trabajar, me acuesto en la cama…soy el único tipo que trabaja en la cama. Mis personajes hablan, caminan, ríen. Y eso me está poniendo un poco loco…(risas) ¿De qué personaje se enamoró? De la Miñoca, porque es una atorrante, vive de joda, se emborracha, le gusta la cerveza, se enamora de una manguera, deja una novia y agarra otra. El Gurí Guazú es un pibe laburador, inocente y la Miñoca es todo lo contrario. El Tucanazo es el intelectual. ¿Por qué chiste lo putearon más? El chiste por el que más me putearon y casi me matan a trompadas fue uno en las últimas elecciones -las del 99- cuando hice una tira política: Por la Gente Todo, Por la Gente Tono, Por la Gente Tomo… (N de R: El candidato a intendente de Posadas era Antonio «Tono» López Forastier) Y una fracción o facción de ese grupo pensó que era agraviante. Me agarraron en el centro y me amenazaron con matarme a trompadas «si no me dejaba de dibujar boludeces». No salí de casa por tres días, porque tenía miedo por mi y por mis hijas. En la dictadura me agarraron y me dieron una buena pateadura, pero se entiende porque eran otros tiempos y era más jodido, pero en la democracia, que te amenacen… Lo de la dictadura fue por un dibujo del interventor Ángel Pérez Echeverría donde aparecía con un tanque y dos puños arrasando la provincia. ¿Es un tipo divertido todo el día? Soy jodón casi siempre, pero te digo que todos los humoristas son cabrones. Medio lúgubres. A veces, mis hijas me dicen «papá, pará un poco y hablemos en serio». Pero quiero que la gente se divierta, no tirar mala onda, que no digan mirá, hay viene este que te cuenta sus problemas, que cuenta cómo le va mal. Si yo hablo con un comerciante que está apoyado en un auto de 80 mil dólares y me dice que le va mal, hay que matarlo, por cínico. Qué tengo que hacer yo, que me cuesta llegar a fin de mes…¿Pegarme un tiro? Quisiera estar mejor, eso sí, pero no me ando quejando todo el día. ¿Es difícil hacer humor en Misiones? Es difícil porque es un humor raro… ¿Por qué se lanzó a hacer la revista Mbariguí? La hice porque quería tener mi propia revista de humor. La primera la pagué con mi sueldo, aunque recuperé con la venta. Ahora estamos vendiendo cerca de 1500, 1900 ejemplares, con cerca de 800 suscriptores. Nació el 7 de abril de 1982, cinco días después del desembarco en Malvinas. Posadas estaba a oscuras y con apagones, pero levantámos mucha más publicidad que ahora, que hay luz…(risas) Hablando con maestros como Garaycochea, Caloi, me dicen que lo que hago está bien y se sorprenden por la continuidad de la revista, que en un par de meses cumplirá 19 años. ¿Cuál es su espejo como dibujante? Sendra, como historietista Caloi, el maestro Fontanarrosa…Maicas, Horst. Es el único dibujante en Misiones que puede vivir de lo que le gusta… Si, vivo de lo que me gusta. Me gusta enseñar, vivo del dibujo. Tengo un nivel piola en lo que me gusta. Se mantiene en contacto con los grandes dibujantes del país y expuso en el mundo. ¿Nunca le tentó irse? No, porque elegí Misiones. Tengo tres hijas misioneras y yo soy muy misionero. ¿Desde cuándo dibuja? Desde siempre, desde chico. En secundaria me separaban de los demás a la hora de las exposiciones, pero también los vagos hacían los trabajos prácticos conmigo para que yo haga todos los dibujos. ¿Qué otras cosas le gustan, además de dibujar? Soy un poco escritor, me gusta escribir, me gusta leer -actualmente está leyendo a Jean Paul Sartre y a Sábato-. Fui a la Academia Nacional de Bellas Artes, donde me enseñaron a dibujar con método, porque soy un laburante del dibujo, el que dice que es autodidacta, debe ser tocado por la varita mágica. ¿Si se tiene que cortar alguna parte del cuerpo, cuál elegiría? ¿Los bigotes? No, solo las uñas. ¿Se siente satisfecho con la vida? Si…ya tuve tres hijas, edité tres libros y tiene que venir el cuarto y planté un árbol. Si me muero, estaría bien muerto, pero que me recuerden entero y joven. ¿Pensó en el retiro? No, me gusta lo que hago. Cuando sea el tiempo, improvisaremos.







