El dolor de la familia

Los restos del turista argentino asesinado de un balazo en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú comenzaron a ser velados anoche en la capital cordobesa. El féretro que contenía el cuerpo de Raúl Alberto Tita, el turista cordobés asesinado en la habitación de un hotel de Foz de Iguazú, llegó esta tarde en un vuelo de la compañía Aerolíneas Argentinas. Luego, fue trasladado hasta el local de una conocida empresa de servicios funerarios. En la máquina proveniente del Aeroparque Jorge Newbery también viajaba la esposa de la víctima, Haydeé Roggio de Tita, junto a Paola, de 20 años, y Natalia, de 15, las dos hijas que los acompañaban en el Santa Ana Park Hotel cuando ocurrió la tragedia. Al viaje se había sumado además la otra hija, Analía, de 23 años, que junto con su marido estaban en el balneario de Torres esperando al resto de la familia para continuar viaje hasta Itapema, donde tenían previsto disfrutar de un período de descanso. En el aeropuerto internacional Ambrosio Taravella, de Córdoba, se encontraban familiares y amigos de la familia Tita, que vivieron momentos de profundo pesar cuando se encontraron con la esposa e hijas de la víctima en la sala VIP, que había sido cedida por las autoridades de la estación aérea. Tras cumplir con los trámites administrativos de rigor, el féretro fue trasladado en un furgón hasta el local que la compañía de servicios funerarios Juan B. Caruso posee en avenida Juan B. Justo 2.306, en barrio Alta Córdoba, donde los restos serán velados hasta hoy. Hasta las últimas horas de ayer se desconocía el lugar y la hora del sepelio, ya que los encargados de formalizar esos aspectos son los familiares directos, quienes al descender del avión, inmersos en un estado de gran congoja, evitaron tomar contacto con los periodistas.

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