Miedo a bordo

La compañía responsable del vuelo habría negado la amenaza de bomba durante los primeros momentos. Luego se limitaron a informar sobre «una amenaza anónima», sin brindar mayores detalles. El senador Mario Losada dijo antes de abordar al avión que «se tomaron todos los recaudos, aparentemente no pasó nada. Hay que respetar el destino. Se hicieron las inspecciones para tranquilidad de todos. Hubo responsabilidad y tranquilidad en los controles como para viajar ahora tranquilamente». Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio de Posadas, que también viajaba en el vuelo de Austral, Luis Jilek relató que «en primera instancia, la compañía Austral dijo que era por una cuestión de aprovisionamiento de combustible, que se iba a hacer en forma manual. Llamó poderosamente la atención que el avión fuera trasladado hasta la cabecera de la pista, en un operativo de seguridad inédito, porque había veinte vehículos, bomberos, etc. etc. Demoraron varios minutos en confirmar en que hubo una amenaza anónima de bomba y fue sólo que dijeron, no hubo otro comunicado al respecto». A su vez, la madre de un pasajero que partía hacia Buenos Aires para embarcarse hacia Sudáfrica describió la situación que vivió durante más de media hora en el aeropuerto. «No queríamos que viaje nuestro hijo. Ellos llevaron el avión allá al fondo y ahí vimos el movimiento de muchos autos y policías. Ahí nos dimos cuenta de que pasaba algo raro».

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