Las mandarinas misioneras de exportación pasaron con éxito el monitoreo fitosanitario que dispone el SENASA

Este control es una de la condiciones que impone la Unión Europea. La provincia produce casi 24 mil toneladas de este cítrico. El 20% se vende al exterior y corresponde a la variedad Okitsu. [su_note note_color=»#cdcdcd»]El monitoreo abarcó unas 1.200 hectáreas de cítricos y apuntó más precisamente a comprobar el estado de las plantaciones de la variedad Okitsu, destinadas al mercado europeo. Según los datos registrados, en ninguna de ellas se halló rastro de "cancrosis"[/su_note]Las mandarinas misioneras de exportación pasaron con éxito los controles fitosanitarios que concluyeron la semana pasada y de este modo cumplieron con uno de los requisitos básicos que impone la Unión Europea, principal comprador de este producto. El control fue realizado por los técnicos de la Dirección General de Citricultura -dependiente del Ministerio del Agro y la Producción- y los resultados fueron enviados al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) para que emita la certificación correspondiente. El monitoreo abarcó unas 1.200 hectáreas de cítricos y apuntó más precisamente a comprobar el estado de las plantaciones de la variedad Okitsu, destinadas al mercado europeo. Según los datos registrados, en ninguna de ellas se halló rastro de «cancrosis» o de «mancha negra», que son dos de las enfermedades más frecuentes en los cítricos. «No aparecen en la variedad okitsu, aunque por el tiempo tan feo si se encontraron en algunas naranjas y mandarinas intermedia y tardías», señaló el ingeniero agrónomo Héctor Barboza, coordinador del Programa Citrus, de la cartera agraria provincial. Este cítrico es denominado «primicia» (de maduración temprana) y se cosecha en el mes de febrero, por lo cual el control se realizará nuevamente dentro de unos 20 días, antes que los frutos sean arrancados de las plantas. «Este segundo paso forma parte del procedimiento, pero es seguro que dará el mismo resultado que el anterior porque la cancrosis aparece en la primera etapa de desarrollo, cuando la mandarina y su tallo son pequeños», señaló Barboza. Un informe realizado el año pasado por el INTA Montecarlo indica que en la provincia existen unos 1.100 productores que totalizan 8.450 hectáreas de cítricos, repartidas en 2.800 de naranja, 3.200 de mandarina, 450 de pomelo y 2.000 de limón. En el mismo documento se señala que el 38% de las mandarinas son destinadas al industria (elaboración de jugos y derivados), el 42% se consume como fruta fresca en el mercado interno y el 20% restante se comercializa al exterior. Muy lejos están los otros cítricos: Las naranjas (67% industria, 29% fruta fresca y 4% exportación), el pomelo (100% industria) y los limones (75% industria, 21 % fruta fresca y 4% exportación). PUNTA DE LANZA El monitoreo efectuado forma parte del Plan Integrado de Medidas para la Mitigación del Riesgo de Cancrosis del los Cítricos del NEA y también se realiza en las plantaciones de Entre Ríos, Corrientes y Buenos Aires, que son las otras zonas productoras. En Misiones, el control solamente se efectuó en aproximadamente 1.200 hectáreas, que son las que corresponden a unos 350 productores que se están inscriptos en el Programa Citrus. «No hicimos monitoreo en las otras chacras porque sería una pérdida de esfuerzo», remarcó Barboza. Este funcionario indicó además que desde el año pasado se encuentra en vigencia una ley destinada a fijar una política citrícola provincial, por medio de un Consejo Provincial de Citricultura (COPROCIT) integrado por los distintos sectores que participan de la actividad y por representantes del Gobierno. La meta del COPROCIT es lograr que paulatinamente los colonos se incorporen al plan Citrus y se confía en la mandarina (particularmente la Okitsu) como punta de lanza que abra los mercados internacionales a los demás cítricos. Si bien la actividad implica una alta inversión, las plantaciones generan un negocio rentable. «Por ejemplo, una tonelada de mandarina destinada a la industria vale alrededor de 30 pesos, mientras que como fruta fresca para la exportación se ubica alrededor de los 200 pesos. Por eso insistimos en que es ventajoso que los productores apunten a la calidad», enfatizó el coordinador. MAYORES EXIGENCIAS La actividad citrícola misionera está distribuida en once zonas : Norte (localidad de Andresito), Eldorado, Montecarlo, Libertador General San Martín, San Ignacio y San Vicente. Además de El Soberbio, Alto Uruguay, Centro (Oberá, Campo Viera, Campo Grande, Aristóbulo del Valle), Leandro N. Alem y Sur (Apóstoles, San José, Concepción dela Sierra , Azara). La producción, a su vez, tiene dos destinos. Uno de ellos es la planta de empaque que posee la Cooperativa Tabacalera de Misiones en la localidad de Leandro N. Alem. El otro es la firma Citrícola Chajarí S.A., ubicada en Garuhapé, que lleva las mandarinas hasta la provincia de Entre Ríos, donde las empaca y las exporta. Según el ingeniero Barboza las exigencias del mercado Europeo se acentuarán aún más y llegarán hasta los certificados de «trazabilidad» impuestos a otros productos. Los mismos consisten en la documentación que indique el camino seguido desde la planta hasta la góndola y permite que, en caso de problemas, se pueda detectar en qué punto estuvo la falla. «Lo que hacemos nosotros es solamente un plan de mitigación, pero es una buena base porque en estos monitoreos figuran tanto los datos de la plantaciones como de los colonos. Es una buena herramienta en caso que aumenten la presiones hacia nuestros cítricos», concluyó Barboza.

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