«Sigo siendo un cantante de protesta»

«Toco dónde se lucha por algo, soy un cantante social», dijo el artista que lleva más de 30 años diciendo la palabra de quien nadie escucha. Dice que jamás sería político y que los argentinos tienen el gobierno que se merecen. León Gieco, como nadie lo vio en Eldorado, pocas horas antes de tocar [su_note note_color=»#cdcdcd»]¿Serías candidato? No. Me parece un desastre universal mezclar una cosa con otra. Yo tuve oportunidad de ser candidato a diputado nacional por Santa Fe, con los votos ganados y todo y dije que no. No me gusta ese trabajo.[/su_note]Después de la habitual y organizada conferencia de prensa, León Gieco recibió a solas a Misiones On Line, en la terraza del Hotel del ACA en Eldorado, donde llegó para actuar en el show Argentina En Vivo II, organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación. Vino tinto sin hielo, un cigarrito que se resistía a mantenerse encendido y mucho calor, humano y del otro, fue el escenario de una charla en la que la música fue la excusa para profundizar los temas que el trovador lleva a los escenarios de toda Latinoamérica. Con 50 años, Gieco recibió los primeros y «más importantes aplausos cuando tenía siete años, cuando cantó «Zamba de mi Esperanza» durante una acto escolar en su «pueblito» santafesino. Después vendrían sus deseos de crecer musicalmente y las ganas de «rajar» a Buenos Aires. El consejo paterno de terminar el bachillerato antes de marcharse, lo retuvo en Santa Fe hasta los 18. «Estaba seguro de que si me paraba frente a Canal 13 y le encaraba a Pipo Mancera, el que conducía Sábados Circulares, él me iba a convocar». Así llegó a la gran ciudad. Por esa época, escuchaba Bee Jees, Los Beatles, Atahualpa Yupanqui, era fanático de Los Chalchaleros y de Los Fronterizos, le gustaba Los Andariegos, Ramona Galarza, veía bailar a El Chúcaro y leía las revistas de folclore. «Vine varias veces a tocar a Posadas, en el anfiteatro; fueron recitales muy populares, muy grandes. En el 80 vine por primera vez, cuando yo tocaba solo; después vinimos dos veces, nos trajo un gobernador radical que se llamaba… Arrechea…él nos trajo para dos festivales con entrada gratuita. Después tocamos en Puerto Rico y en la Fiesta de los Inmigrantes, en Oberá. En Eldorado es la primera vez. Siempre me recibieron bien, un éxito. Para mañana (por hoy) estamos esperando que vengan 10 mil personas. Si llegan a venir esos 10 mil, en una ciudad que tiene 50 mil, es como si en Buenos Aires, fueran alrededor de cuatro millones de personas. ¿Trabajás mejor durante los gobiernos radicales o peronistas? No, yo he tocado durante muchos gobiernos, hace 30 años que lo hago. Toqué solo durante el gobierno militar, cuando en lugar de ser convocado para cantar, éramos echados. Después tocamos con el gobierno de Alfonsín, con el gobierno de Menem y ahora con De la Rúa. Yo veo la siguiente oportunidad, cuando te contrata el ministerio de Cultura, la secretaría o lo que sea, es una posibilidad grandiosa de poder tocar gratis para la gente; yo soy un artista que sufre cuando tiene que cobrarle a la gente, si fuera por mí, lo haría siempre gratis; es decir, que alguien me pague todos los gastos, que no me paguen a mí y que la gente entre gratis. Ojalá un día pudiera estar establecido económicamente para poder tocar solamente en los lugares donde me necesitan. ¿No ganaste plata tocando? Sí, gané, cómo no. Alimento a mi familia, alimento a la parte de la familia que todavía está en mi pueblo. ¿Te hiciste «rico»? No, porque uno no tiene la concepción de hacerse rico con la canción. A mí no me interesa eso. Si yo hubiese querido ser rico con la canción, habría escrito otro tipo de letra; a mí lo que me interesa es la lucha social, ayudar a la gente, tocar para la gente que lo necesita; en la medida que se pueda, porque este es mi medio de vida, es mi trabajo. Por eso digo que no hay mejor combinación que una dirección de cultura, municipal, provincial o nacional que pueda pagar los gastos para que yo pueda venir hasta acá y poder tocar gratis para la gente. Para mí esto es la medida justa, porque sigo viviendo de esto, cobro lo que tengo que cobrar y la gente entra gratis. Además, como esa plata sale indefectiblemente de los impuestos que paga la gente, es una forma que tiene el gobierno de devolverle a la gente lo que paga. Yo he tocado para diferentes gobiernos nacionales, provinciales y municipales, porque soy un artista que hago un tipo de canción determinada que convoca a chicos, grandes y mayores de 60 años. Ese es el factor que usan las comisiones de cultura para organizar un show convocante; pero con ningún gobierno aceptamos que se hiciera para el rédito personal de alguien. ¿Seguís cantando en función de un compromiso con la gente, entonces? Mirá, yo el compromiso que siento lo planteo en las canciones, si esas canciones son escuchadas y hay alguien que me ofrece tocar gratis para la gente, me da la oportunidad de devolverle lo que recibo de ellas. Yo las canciones las saco de la gente, de sus experiencias, por eso me parece injusto cobrarle la entrada. Yo no creo que el compromiso social esté puesto en tocar, sino en la letra de las canciones; no es un compromiso social venir a tocar gratis a Eldorado, es una satisfacción personal que se convierte en un evento popular. El compromiso social es otra cosa, por ejemplo lo que hicimos con los indios Tobas de Pampa del Indio, en el Chaco, donde hemos puesto una canción para que se haga un disco y con lo recaudado por ese disco se compraron sus tierras . También lo que hicimos para los indios en Chiapas, donde también hicimos un disco con otros artistas latinoamericanos y todo lo recaudado va para las comunidades de Chiapas; o el disco de rock que hicimos para las Madres de Plaza de Mayo, que sirvió para comprar la casa donde ahora tienen un taller literario y la universidad de las Madres. Eso es compromiso social. También cuando tocamos para la agrupación Hijos en Mendoza, Córdaba o Rosario; o simplemente porque vino un padre desesperado diciendo que necesitaba cinco mil pesos para operar de la médula a su nene en Cuba; o por ejemplo dando una canción para comprar un aparato para los chicos hidrocefálicos. Tanta energía y compromiso…¿cómo se canalizaban durante la dictadura? En la época de la dictadura nosotros éramos la canción de la resistencia, invertíamos energía en hablar en contra del gobierno, haciendo canciones que la gente después usaba para vivar en contra de los asesinos. Poníamos el énfasis en ese tipo de canciones. ¿Estuviste todo ese tiempo en el país? Sí. Menos dos años, cuando me fui afuera, cuando me amenazaron muy feamente, de vida o muerte era la cuestión. Del 77 al 79 me fui, anduve por Latinoamérica y cuando pude regresar, volví. ¿Cómo te cae ese estigma de cantante de protesta que les pusieron a en esa época? Sigo siéndolo. A mí no me importa que me llamen cantante de protesta, cantante social; son términos que crean en el periodismo para identificarte con algo. Allá por el año 72 o 73 se decía cantante de protesta, después, con el gobierno militar, cantante testimonial y ahora, cantante social. Nosotros componemos ese tipo de canción, no sé componer otra cosa. Yo vibro con lo que le pasa a la gente, yo leo la revista de las Madres de Plaza de Mayo y concurro a cualquier lugar donde me necesitan, donde hay una lucha social, donde se lucha por algo. Estás en un proyecto que involucra las escuelas de todo el país. ¿Cómo es eso? Hay mil proyectos en realidad, no hay mejor cosa que hacer un proyecto cultural y regalárselo a los chicos de los colegios porque en realidad todo es parte de la educación. ¿Cómo ves la Educación hoy en este país? Y no sé. Se ha perdido mucho. No hemos tenido oportunidad realmente de revertir la situación porque primero gobiernos militares y después cuando tuvimos un presidente como la gente, como fue el doctor Alfonsín, lo hemos echado a patadas. Él fue quien de una u otra forma cortó con la era de Martínez de Hoz y la gente lo echó porque quería seguir teniendo un Martínez de Hoz, por eso votó a Menem, porque volvió a implementar ese plan que le conviene a la mayoría que mata de hambre a la minoría. ¿Por qué decís que la gente quería seguir teniendo a Martínez de Hoz? Y no sé. La gente también vota a Bussi como su gobernador, vota a su mismo represor. ¿Creés entonces que la Argentina tiene el gobierno que se merece? Claro. O los gobernantes que se les parece, hasta que después se da cuenta. Estoy segura que mucha gente se hartó de Menem y votó a este gobierno. ¿Cómo ves al gobierno actual? Todavía no tenemos el tiempo necesario para catalogarlo de una forma u de otra, no sé cómo va a hacer para sacar al país adelante; pero es un gobierno con un nivel de corrupción que ha quedado de los años anteriores; como por ejemplo el tema del soborno a los senadores. Pero escúchame, el soborno a los senadores existe desde la época de Rivadavia, y se le filtró a este gobierno!. Ahora tenemos oportunidad de votar de nuevo. Entonces, saquemos a estos hijos de puta, coimeros y votemos a senadores como la gente. Quizás nos volvamos a equivocar y se vuelven a corromper; pero por lo menos tenemos un presidente que no es corrupto. Yo tengo mis grandes diferencias con De la Rúa, ideológicas básicamente; pero sé que no es una persona corrupta. También tengo mis diferencias con Chacho Álvarez, pero sé que tampoco es una persona corrupta. ¿El gobierno de Menem era corrupto? Sí. Muy corrupto. Se conoció, se sabe por todos lados. Nadie hizo nada, porque acá la Justicia no actúa, como siempre, acá todo el mundo disculpa e indulta todo. Menem dejó corromper. Yo no sé si él fue corrupto, pero fue quien daba el guiño para que esto pasara. ¿Creés que la izquierda podría llegar a gobernar y hacer un buen gobierno? Y…no sé. Yo nunca votaría a la derecha, por supuesto, por tremendas diferencias ideológicas; pero en la izquierda se han metido en cada una, fallas históricas como la del PC que ha creído que Videla era un general democrático. La política está hecha por hombres, y el hombre la pifia a cada rato. Es una cuestión de educación supongo. Quizás el día de mañana tengamos políticos que piensen en la gente y dejen de pensar en su bolsillo. Uno quisiera que los políticos sean como uno, aunque uno nunca sería político. ¿No considerás como político el trabajo que hacés? Sí, pero no tiene nada que ver con los políticos. ¿Serías candidato? No. Me parece un desastre universal mezclar una cosa con otra. Yo tuve oportunidad de ser candidato a diputado nacional por Santa Fe, con los votos ganados y todo y dije que no. No me gusta ese trabajo.

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