Cansado de la falta de apoyo de parte de la provincia y de las dificultades económicas que debe sortear año a año, el cuarto mejor palista del país y uno de los que mayor futuro tiene, todavía no decidió si viajará a Buenos Aires para sumarse a la selección argentina de canotaje. Historias como estás sólo el deporte misionero puede generar y eso duele, pero es la realidad. Que José Bonini, uno de los mejores atletas de la provincia y el cuarto mejor palista de todo el país todavía no se haya decidido en viajar mañana rumbo a Buenos Aires para iniciar la pretemporada del 2001 junto a la selección nacional por falta de apoyo es algo realmente triste. Y mucho más que le ocurra a un tipo humilde y querible como José. Pero es la realidad y es la realidad del deporte misionero. Así de simple y concreto. Por más que algunos dirigentes se llenen la boca pregonando un falso apoyo que verdaderamente no existe. CERCA DE IR Bonini debería estar el lunes por la mañana en el Tigre para iniciar los trabajos de cara a la temporada 2001. El tema es que desde que el misionero retornó a fines del año pasado ya había anticipado sus pocas ganas de volver a la selección. Los motivos son claros: difícilmente Bonini puede forjarse un futuro económico dedicado exclusivamente al canotaje y sus ganas (y la necesidad) de estudiar en un país en donde el deporte amateur no tiene cabida, son factores determinantes para quitarle motivación a cualquier atleta. Pero el tiempo pasó y también hay motivos que harían que Bonini parta mañana rumbo a Buenos Aires y vuelva a la selección Argentina. El primero es que aún no se decidió porqué carrera universitaria seguir y tampoco quiere estar un año sin hacer nada en Misiones. El otro tiene mucho más que ver con lo estrictamente deportivo: el sueño de estar en los Juegos Olímpicos del 2004 en Atenas comienza el próximo lunes en el Tigre y las ganas tiran y mucho para la determinación final. Para este año los objetivos deportivos son dos: el Mundial de Polonia y las cinco fechas de la Copa Grand Prix. CANSADO Bastante cansado ya de responder a las continuas consultas sobre su futuro, Bonini explicó que «muchas ganas de ir no tengo, todavía estoy indeciso y quiero estudiar». La clave la reveló él mismo cuando explicó que «todo esto no pasaría se tendríamos más apoyo de la provincia. Acá no hay ayuda para nada y eso te quita motivación. Yo tengo que pagarme los pasajes y todos mis gastos. Si bien mantengo la beca de la Nación, otros compañeros tienen becas de su provincia y eso les facilita mucho las cosas». Así es nomás, así de triste es nuestra realidad deportiva y duele que ello ocurra y que le pase a José Bonini.







