Espínola pone pasión en sus ideas y anuncia un regreso que muchos esperan. Será un mega lugar de diversión y puede ser realidad antes de que se vaya este 2001. Le pone fichas a una mejor economía que en el 2000 y dice que le piden que vuelva. El cine, la música, la noche y la juventud [su_note note_color=»#cdcdcd»]¿Qué haría si le regalan una moneda de un peso? Buena pregunta. -Se sorprende y tarda en contestar- …La guardo. Para juntar más e invertir en cosas buenas. Hoy es el momento de guardar. [/su_note]Vuelve el rey de la noche. Vuelve Power. El boliche que marcó un antes y un después en la noche posadeña. Todavía no tiene fecha cierta, pero la idea seduce la cabeza del empresario Carlos Espínola (48). La propuesta es innovadora. Hacer un complejo de diversión, que incluye un restaurante, un cine, un pub y la resurrección de las cenizas de la disco que dejó un vacío cuando cerró sus puertas. El lugar elegido para el megalugar de diversión sería la Costanera y la idea comenzará a tomar forma en marzo, con muchas posibilidades de concretarse antes del fin del 2001 que se inicia. Carlos Espínola, a cinco materias de ser un contador, se define como un hombre de la noche. Conocedor. Y pone pasión en sus ideas. La misma pasión que pone cuándo habla. En una entrevista con Misiones On Line, en un nublado mediodía en la nublada Posadas, se le ilumina el rostro cuando habla de «su» Power. «Tengo una propuesta muy grande de volver a la noche. De Buenos Aires de hacer un complejo, estuvimos reunidos con autoridades para avanzar en el proyecto. Abarcaría discotecas, cines, pub, restaurantes. Me han ofrecido poner el capital y es una oferta muy interesante. No pensaba nunca hacer una cosa así. En el 2001 voy a estudiarla. Pero hay que ver como sigue esto, porque con la entrada de una discoteca a 50 centavos, no se puede sobrevivir. Un vaso trago largo a un peso no puede ser. No estoy de acuerdo con la cantidad de alcohol, sino con la calidad. En Power siempre apostamos a la calidad. Desde que cerró, hay un vacío que la gente no está encontrando cómo llenar. En la última fiesta metimos 2500 personas, para probar un poquito como estaba la cosa. Hay un público que no está saliendo, y la idea es hacer buenas fiestas. Podría volver. La oferta es muy tentadora, ellos ponen todo (son inversores de Buenos Aires) y yo sería sólo un administrador. Puede andar», cuenta como en una catarata este empresario casado, divorciado y vuelto a casar. «Por la noche», aclara como si hiciera falta. ¿Es un hombre de la noche? Seguro. Soy un hombre de la noche. ¿Cómo es la noche posadeña? Es muy tranquila. Con una juventud muy sana y muy buena, a la que le gustan las buenas cosas. Por eso las mujeres van solas a los boliches, porque se las respeta y se las trata bien. ¿Por qué cree que no triunfan boliches que pintan como buenos? No triunfan porque no conocen el negocio. Hay que poner fantasía y magia. En Power la gente vibraba y eso no se siente ahora. Nosotros trajimos a las máximas estrellas -Pancho Dotto, Raquel Manzini, Valeria Mazza- y tomaban café con nosotros y no se querían ir más. Ahora eso se ha perdido, quizás por la crisis. Power cambió todo. Era de mucho nivel, cambió la noche. Inventamos fiestas, agrandamos los fines de semana. Creamos los jueves universitarios, los viernes estudiantiles, los sábados boys y hasta los martes hacíamos fiestas exclusivas. El público universitario era el más difícil, porque estaba acostumbrado a las peñas y después terminó siendo el más fiel. Power fue un movimiento social, como un club, donde todos tenían la camiseta puesta. ¿Por qué se alejó de la noche? Empecé con Fechoría hace 20 años, tenía un carrito en el parque, después Power, había un desgaste de 20 años, quería hacer un parate, tenía un proyecto muy lindo en la Costanera. No me arrepiento de haberme alejado. Ahora puedo tomar un café tranquilo. En la noche, tu vida no es tu vida, te miran mucho y no podés disfrutar de la familia. Te miran mucho. Pero además, hay un detalle: A mi me pidieron el local para hacer un salón de fiestas y hasta me desmayé, me dolió mucho en la parte afectiva. Después, me lo quisieron devolver pero era antiético. Nunca fui a otros boliches cuando estaba en Power, ahora fui a otras discotecas y me gustaron. Están haciendo un buen trabajo a pesar de tener en contra muchas cosas. Mi sueño es hacer algo con todos, porque el 99 por ciento empezó conmigo y sería muy feliz de volver a trabajar todos juntos. Mucha gente me pide que vuelva, porque saben que siempre trabajé muy seriamente y en forma ordenada. La idea de una nueva propuesta se basaría en un complejo donde uno pueda ir a comer, tomar algo, se podrá ir al cine y después a bailar. ¿Una anécdota de las noches de Power? Inauguré con 800 personas y me despedí con 2500. Power es un cheque al portador para lo que quiera hacer ahora y sería un éxito. Quedó un vacío que no se llenó en la noche posadeña. Power es una marca registrada y es un desafío volver a empezar. Se puede recuperar la mística. ¿Escucha música? Sí, me gusta mucho. Este empresario amante de la comedia y de la música lenta, dice que «respeta la cumbia», pero critica a los dee jays que «exageran con lo comercial» y «se creen estrellas, cuando la estrella es el público». Tiene dos hijos. Martín de 21, estudiante de márketing, quien lo ayudó en sus fiestas y Florencia de 18, que estudiará Recursos Humanos. Empezó hace más de 28 años, con un carrito de panchos en el Parque Paraguayo. Después llegó Fechorías y la cumbre, que fue Power. «Todo es pasión», se autodefine. Pero también incursiona en el cine, es dueño de los dos de Posadas -Sarmiento y Roma- y lleva otro a Ituzaingó y a Oberá. Hombre de la noche, mezcla cine con boliches. Es apasionado de las dos cosas. ¿Cómo lo va con los cines? Venimos bien, porque con la crisis tremenda que hay, como todos, venimos bien, con buenos estrenos, con buenos precios, volanteando nos defendemos bastante bien. Creo que tiene que ver con los estrenos. Con Titanic fue bueno, Manuelita también. En el 2000 en cambio no hubo buenos estrenos, tanto que no se sabe quien va a ganar el Oscar. En el 2000 las mejores películas que estuvieron en cartel en Posadas fueron las argentinas, Apariencias, Pan Tristre, Papá es un ídolo, todo ello ayudado por la difusión de los canales como Telefé o el 13 que al promocionarlas masivamente ayudan mucho. ¿Se puede crecer? Depende de los estrenos. Si hay buenos estrenos, no hay problemas. Acá gusta mucho el terror, en el estreno de Blair Witch 2 metimos 106 personas, que es buena cifra para un jueves, cuando en Posadas no hay nadie. Acá han cerrado bares en vacaciones, hay un problema de crisis económica, el problema es más económico que otra cosa, y así es muy difícil entretener a la gente. Hay lugares (boliches) que dan entradas gratis, y no se como van a cubrir sus costos con entradas gratis, porque la barra no es tan importante como para salvarse, la gente consume afuera y sólo va a pasar un buen momento. Es difícil en Posadas, porque pesa el tema económico. ¿Le favorece no tener competencia? ¿Qué pasaría con una? Si, me favorece. Y si hay competencia sería muy difícil, porque se divide el mercado. Igual que en la noche, hay un boliche número uno que gana dinero y el resto no gana un peso. Pero estamos avanzando, esperando que el 2001 sea mejor. Si hay competencia va a afectar, porque la cantidad de espectadores es igual. Pero este año va a haber estrenos importantes. ¿Mira cine? Si, aunque no se si soy un buen crítico. Hay películas que no se puede entender que trabajen tanto. ¿Complica un poco la escasa costumbre al cine? En el interior es un poco difícil, porque en Buenos Aires las distribuidoras hacen mucha promoción, acá nos manejamos en forma muy precaria. Acá el público mayoritario son los chicos y la juventud. Películas para grandes, en Buenos Aires son un éxito y acá fracasan. La Lista de Schindler ganó varios Oscars y acá fracasó, en una semana no fue nadie. Disney, es un éxito total. Hay películas que no conviene estrenar en simultáneo, porque la gente no se entera. ¿Le molesta depender de un título para ganar? A veces salvamos el año con un título. Titanic nos salvó el año. Acá se trabaja muy bien en las vacaciones de julio, es una de las mejores plazas del Nordeste. ¿Espera un 2001 mejor? Si, todos esperamos un 2001 mejor, leo los diarios todas los días, y estoy poniéndole pilas a (Fernando) De la Rúa para que sea mejor. El 2000 fue muy malo para todo, depresivo, la gente estaba deprimida y no quería gastar y si la gente no está bien en su vida particular, no quiere gastar y eso baja el consumo. Eso también incide en el cine. Por eso tratamos de fomentar por todos los medios. Nos apoya Cultura municipal y de la provincia para hacer cine para los chicos. Cuando dejé la noche, mi idea era llevar cine a toda la provincia y recorrimos toda la provincia. Todo pueblo debe tener su centro cultural. Hay varios pueblos como Apóstoles y Oberá, Ituzaingó que tienen centro cultural, otros no. Pienso que las municipalidades deben hacer un esfuerzo para que tengan, porque así se puede llevar cine, teatro. Le das cultura al interior, que está bastante relegado. Mucha gente que viene a ver cine acá, queremos llegar a todos los lugares, pero no hay lugares adecuados. En Puerto Rico no caminó el cine, porque les gusta las de acción y las de cowboys no van más, hay otro tipo de películas. Tiene que ayudar la secretaría de cultura y hay lugares que apoyan y otros no. En las noches históricas de Power, llegó a tener más de 150 empleados directa o indirectamente-aunque él prefiere llamarlos colaboradores- y asegura que todos tenían la camiseta puesta. Y su sueño es volver a juntarlos. ¿Qué haría si le regalan una moneda de un peso? Buena pregunta. -Se sorprende y tarda en contestar- …La guardo. Para juntar más e invertir en cosas buenas. Hoy es el momento de guardar.







