El SENASA pidió la colaboración de Aduana, Prefectura y Gendarmería en la frontera. También aconsejó que no se compren carnes, picadillos ni patés en los países vecinos. Ayer se confirmó que tres ovejas contrajeron una enfermedad similar llamada «escrapie» en el estado brasileño de Paraná, en el límite sureste de la provincia. [su_note note_color=»#cdcdcd»]El secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Antonio Berhongaray, aseguró que la Argentina "es uno de los cinco países con menor riesgo" de contar con ganado con posibilidades de ser afectado por la enfermedad de la "vaca loca" o BSE.[/su_note]Las autoridades sanitarias y de control fronterizo de Misiones se sumaron a la prohibición del ingreso de carnes y sus derivados de origen europeo dispuesta por el gobierno nacional, como medida de prevención ante la amenaza del «mal de la vaca loca» que afectó al ganado del viejo continente. A la terminante prohibición de la importación de estos productos, las fuerzas de seguridad destacadas en los puestos fronterizos añadirán un estricto control de los alimentos que ingresen desde el Paraguay y desde el Brasil. «Se enviaron los comunicados respectivos a Gendamería, Aduana y Prefectura para que se extremen los recaudos, pero el tema no es tan sencillo porque es muy difícil un control tan minucioso», señaló Roberto Carrain, delegado en Posadas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Este mismo funcionario había adelantado ayer que en el estado brasileño de Paraná, en la frontera sureste de la provincia, tres ovejas habían contraído una enfermedad similar llamada «escrapie». «Según la información que tenemos se trata de tres ejemplares que habían sido traídos de Europa por una cabaña dedicada a la cría de reproductores ovinos», detalló Carrain, quien aconsejó a evitar la compra de carne, picadillos, patés y productos similares que se ofrecen en los comercios de los países vecinos y que tienen como sello de origen a países de la comunidad europea. DEFENSA DEL STATUS SANITARIO La medida -que se aplica en todo el país- implica la prohibición del ingreso a carnes y productos derivados de vaca ovejas y cabras importados de Europa y tiene como meta que el país mantenga el status sanitario del que disfruta el ganado vacuno. Aunque durante la semana varios ministros europeos lanzaron sospechas sobre los lácteos, las prohibiciones no incluyen por el momento a esto productos, porque no existen evidencias científicas de peligro que hayan sido reconocidos por la Organización Internacional de Epizootias (OIE) o por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero no es ésa exactamente la opinión que tienen las autoridades de la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT), que estudiaba ayer la posibilidad de ampliar la prohibición. «Estamos a punto de decidir extender las prohibiciones a los derivados lácteos y a ciertos cosméticos y medicamentos que sólo tenían ingreso restringido, y vamos a estudiar la posibilidad de retirar de las góndolas la mercadería ya ingresada», confirmaba María Elena Laferriere desde el Instituto Nacional de Alimentos (INAL), dependiente de la ANMAT. En Buenos Aires el SENASA dio la orden de que se retire la carne importada y sus derivados de las góndolas. El secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Antonio Berhongaray, aseguró que la Argentina «es uno de los cinco países con menor riesgo» de contar con ganado con posibilidades de ser afectado por la enfermedad de la «vaca loca» o BSE. La Argentina «es, junto a Nueva Zelanda y Australia, el único país que ha adoptado medidas sanitarias» para no comercializar productos provenientes de los países donde se ha detectado el mal de la vaca loca, añadió. VÍA DE CONTAGIO En diálogo con Misiones On Line, Carrain detalló que el denominado «mal de la vaca loca» ataca el sistema nervioso de las vacas y les destruye el cerebro, con un 100% de mortalidad. La vía de contagio al ser humano sería por medio de algunos alimentos. En Inglaterra, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, variante humana de la BSE, ya provocó más de 80 muertes. Entre los animales el contagio se produce a través de la ingesta de suplementos proteicos elaborados con carne de otros ovinos o vacunos. «Desde 1995 se prohibió que los rumiantes sean alimentados con suplementos fabricados con otros rumiantes, pero como el producto es de venta libre algunos pueden utilizarlo para alimentar su ganado», apuntó el doctor Carrain. Según este profesional, uno de las trabas que plantea el mal de la vaca loca es su prolongado período de incubación. «Pueden pasar seis años hasta que la enfermedad se manifieste en el animal», detalló. Los técnicos del SENASA aseguraron que la prohibición es una medida transitoria para mantener el status de país prácticamente sin riesgo. Asimismo indicaron que en el país se realizan análisis de cerebros de especies susceptibles a la BSE y que desde 1992 se estudiaron 7.500 animales sin que se detecten rastros de la enfermedad.







