La Provincia lanzará en marzo el Plan de Desarrollo Local

El programa busca eliminar paulatinamente los comedores y reemplazarlos por emprendimientos comunitarios de generación de recursos en cada municipio El proyecto nació de seno de la Multilateral de Políticas Sociales que funciona en el ámbito de la vicegobernación a cargo de Mercedes Oviedo, desde donde se propuso a cada intendente que reconvierta el presupuesto de comedores en iniciativas comunitarias donde los propios beneficiarios procuren el sustento diario. «Es un proceso que se inicia» -dijo Oviedo, hoy a cargo del Ejecutivo Provincial- «supongamos que tenemos tres comedores infantiles, nos da una equis cantidad de inversión; con la comunidad nos sentamos a idear por ejemplo, la posibilidad de una huerta comunitaria que rinda sus frutos», explicó. El cambio de metodología que incluye abandonar la tradicional forma de hacer política asistencialista por otra donde el ciudadano común no sólo reciba algo de parte del estado, sino que sea artífice del beneficio que recibe fue encuadrada por la vicegobernadora en lo que denominó «política de Desarrollo Local», idea que circunscribió a una nueva forma de trabajo, «que si bien no puedo patentarla como propia, responde a una necesidad existencial, en el nuevo escenario de cambios acelerados que vivimos», señaló. Para la concreción del proyecto que formará parte «de una política nutricional provincial», Oviedo remarcó como imprescindible el trabajo que en la comunidad efectúe cada intendente, «atendiendo a las demandas y los requerimientos de sus habitantes», además de la articulación de acciones entre diferentes organismos como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Ministerio del Agro y la Producción o la Casa de la Mujer con la estructura de que dispone en cada comunidad. Perfil de una feminista en el Poder Definida como fiel representante de los principios que difundió Eva Duarte de Perón, «Mecha» como se la conoce en el círculo de amistades, continúa hoy desde la vicegobernación un trabajo que en el terreno de lo social comenzó y la afirmó como «mujer política» en el Ministerio de Bienestar Social, la Mujer y la Juventud. «Todavía me emociono cuando en el interior se me acercan y me dicen ministra», reconoció, al tiempo de calificar a la actual funcionaria en esa cartera, Graciela Depetris como «la mejor ministra que tuvo la provincia porque logró mantener toda esa estructura, a pesar de las dificultades que implicaron la falta de presupuesto, los pocos planes que llegaron desde la Nación y una serie de obstáculos más». «Que una ministra haya podido sostener semejante estructura, acudiendo mínimamente ante todas las emergencias, con un aumento tan grande de las demandas, es realmente una proeza», fue el alago final para quien fue una de sus colaboradoras más directa durante su gestión en el área social. No sólo Depetris recibió el voto de confianza de la funcionaria que se refirió también a todos las mujeres misioneras que «de a poco están entendiendo el valor de la participación femenina en los puestos de decisión». Para graficar, apeló a una expresión recogida durante un simposio sobre la Mujer, donde se comparó a la humanidad con un pájaro, cuyo vuelo se sostiene con el ajetreo de dos alas; una representando al hombre y otra a la mujer. «Eso significa que para que el pájaro tenga un vuelo pleno y equilibrado tiene que estar conducido por el hombre y la mujer, de manera conjunta», señaló. Confesó sentirse «muy sola» en las discusiones varoniles de las cuestiones del poder en cuyo seno está inserta. «En las discusiones siempre pierdo por soy absoluta minoría; pero por principio respeto la decisión de la mayoría», se quejó, no sin antes considerar como fundamental «la mirada femenina que no responda a parámetros masculinos» en todos los niveles de decisión. En diálogo con Misiones On Line, defendió los derechos de la mujer a planificar su maternidad «porque ella no se realiza solamente siendo madre; la realización máxima que puede tener el hombre o la mujer es ser persona, no sólo en el ámbito privado, sino saliendo de ese ámbito y buscando la realización en el compartir por ejemplo lo comunitario, compartiendo la economía, el desarrollo productivo, el sembrado de la tierra, la educación de los hijos». «Es muy difícil cambiar profundamente todos los valores que tenemos internalizados, propios de una cultura machista, pero hay que admitir que quienes educamos para esta cultura machista somos las mismas mujeres porque lo hacemos a partir de patrones masculinos, enseñamos que mamá lava, papá sale a trabajar; todos temas que hay que desmitificar para enseñar que mamá lava, trabaja, nos cuida; pero papá también puede lavar trabajar y cuidar a los niños», reflexionó.

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