Durante la charla Martín dejó varias impresiones que lo muestran tal cual es. Hay tres cosas que uno puede concluir luego de dialogar por casi una hora con Mario Martín. Primero que mucho de sus dichos son reales y ciertos. Segundo que en él parece no haber autocrítica y tercero que el básquet de Misiones pierde mucho más de lo que gana con su alejamiento. Pero empecemos por lo primero. Lejos de ser excelente la gestión de Martín, es muy cierto que Misiones volvió a ocupar un lugar en el mapa del básquet en la Argentina que desde hace muchos años no se tenía. Es más, en algunos aspectos, como en la competencia en las categorías formativas, nunca antes habíamos jugado tanto. El otro factor clave es la supuesta campaña de prensa de la que dice haber sido protagonista y que causó su alejamiento del cargo. Es un verdad a medias, no todos los medios actuaron de la misma forma, ni todos se dedicaron a criticar por criticar. El propio Martin hace una distinción en el reportaje y separa en partes las aguas. Pero la prensa tampoco tiene la culpa de todo. Sólo en un momento de la charla pronunciará la palabra «errores» como si realmente creyera que no los cometieron. Un rato después trae a colación la destitución de Juan Bidarra como técnico del seleccionado mayor sin que nadie le pregunte. A partir de aquel hecho la Federación fue el centro de las críticas y parece que todavía la determinación no termina de cerrar en la cabeza de los propios protagonistas. Finalmente no quedan dudas de que el básquet misionero sale perdiendo con su abandono del sillón presidencial. Martín han sido un hombre profundamente trabajador a favor de la disciplina y ha sabido instalar a Misiones en un plano que jamás debió abandonar en el pasado. Nadie pone en duda su hombría de bien y capacidad para organizar y materializar sus ideas. Sin lugar a dudas será una pérdida, ojalá que todo ese trabajo no se pierda y ojalá que en el futuro pueda volver. No tanto por el básquet, sino por él, que nunca mereció irse por la ventana, sino por la puerta grande.







