Un caso que conmocionó al país

Cristina Ortizá de Cigarreta se internó en una clínica platense para dar a luz. El parto se produjo el 23 de abril de 1997, pero unas horas después los médicos le dijeron que su hija nació muerta. Seis meses después un llamado anónimo alertó a los Cigarreta que la pequeña a la que habían sepultado no era su hija, hecho que quedó probado a través de un estudio de ADN. Desde entonces se inició una causa por la sustracción de Rocío Cigarreta –tal el nombre de la beba- y a principios del 2000 la causa pasó a manos del juez Pedro Hooft, quien le dio un nuevo impulso a la investigación al convocar al departamento de Delitos Federales de la Policía Federal. Los investigadores creen que Rocío Cigarreta fue inscripta como hija propia por Mabel Behal de Banchio, la ex mano derecha de María Julia Alsogaray en la Secretaría de Medio Ambiente. Curiosamente Behal dio a luz en Posadas en abril de 1997 y fue atendida por el médico Santiago Barreyro, quien se encontraba jubilado por invalidez. Mediante el sistema Excalibur se probó la existente de llamadas entre la Secretaría de Medio Ambiente, la clínica donde nació Rocío y el despacho de la diputada Norma Ancarani de Godoy, quien conocía a Behal. En los cruces también aparecen algunos llamados a Posadas, precisamente al domicilio de Lucrecia Ancarani de Pernigotti, quien tras la feria deberá prestar declaración indagatoria en la causa. La inscripción supuestamente irregular de la hija menor de Behal fue investigada por el juez de Instrucción Horacio Enrique Gallardo, quien decidió dictarle el sobreseimiento a la diputada Godoy, a su hermana y a la madre de la pequeña al no poder probar la desaparición de un menor en territorio misionero.

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