El descanso de un luchador

Diego Hartfield pasó las fiestas junto a su familia en Oberá luego de una temporada cargada de partidos de tenis, viajes y experiencias. A mediados de mes vuelve a Buenos Aires para reiniciar las actividades y anuncia que quiere terminar el 2001 entre los 300 mejores jugadores del planeta. La ilusión y el sueño de un joven que basa su vida en el esfuerzo y el sacrificio. Hace casi 20 días que descansa junto a su familia en su Oberá natal y su voz, tranquila y pausada, denota justamente eso: el descanso luego de un año agitado y de una temporada que se viene cargada de compromisos, sueños e ilusiones. Para el tenista Diego Hartfield, estos son días de sumo placer y reposo, pero tampoco se desentiende de su futuro inmediato y de todo lo que le espera en este 2001 que todavía, en lo profesional, no empezó para él. NADA DE NADA Mediante una comunicación telefónica, Misiones On Line dialogó con el joven que sigue los pasos del otro misionero que ya está instalado en el gran circo del tenis, José «Chucho» Acasuso. Misiones On Line: ¿Cómo estás, Diego, qué estás haciendo? Hartfield: La verdad, nada de nada. Recién hoy (por ayer) voy a salir a correr un poco. Pero recién el lunes 15 tengo que volver a Buenos Aires para comenzar con la pretemporada. MOL: ¿Cuál es tu balance del 2000? Hartfield: Re positivo, de todas formas eso no te conforma, uno siempre quiere estar más arriba en el ranking. Pero cuando jugué en Posadas tenía tres puntos y luego pasé a 18 y eso ya es mucho. Sé que puedo dar más todavía y tengo la capacidad de hacerlo. MOL: Fue un año que muchos viajes. Hartfield: Sí, viaje muchísimo. Estuve en Cuba, México, Chile, Perú… Fue cansador, pero ya tengo ganas de empezar otra vez de cero y seguir subiendo en el ranking. MOL: Da la sensación que te costó bastante superar cierto tipo de partidos que son los claves para estar más arriba. Hartfield: Sí, puede ser. Generalmente las primeras rondas las pasaba, pero los problemas llegaban en los cuartos o los octavos. Me falta meter una final y para eso tengo que mentalizarme. La única forma de solucionar eso es ganando, después ya es más fácil. MOL: Y en cuanto a tu nivel, ¿qué cambios hubo? Hartfield: Mejoré mucho y mucho de todo. Mi saque, el revés y sobre todo la seguridad para no errar tantas pelotas. En el nivel en el que quiero jugar los puntos se hacen más largos y no se tiran tantas bolas afuera. Hay que estar bien de la cabeza para poner huevo y no desaprovechar ninguna oportunidad de ataque, ni cometer tantos errores. TODO DE TODO MOL: El tema pasa por la capacidad mental de cada uno para manejar los partidos. Hartfield: Claro. Yo me considero capacitado para manejar los partidos y así poder definir los juegos. Cuando comienzo a hacer mi juego en los partidos estoy muy seguro y puedo manejar las situaciones. MOL: ¿Y para éste año cuál es el objetivo? Hartfield: Un objetivo en el ranking sería terminar entre los 300 del mundo. Pero uno nunca sabe, por ahí tenés un muy buen año y estás 200 o por ahí terminás frustrado porque quedaste 400. Yo prefiero plantearme objetivos más cortos, día por día, partido a partido y no pensar tanto en el ranking. Hay que mejorar en cada cosa, en los golpes, en el nivel, en la metalidad. MOL: Lo importante pasa por otro lado. Hartfield: Efectivamente. Lo más importante es el nivel de juego, eso es lo que trae el ranking. Podés tener suerte y ganar un par de torneos y estar arriba, pero si no tenés nivel te caes. Yo creo que al nivel lo tengo y pienso que podría haber estado un poco más arriba en el 2000. MOL: ¿Cuándo comienza tu año? Hartfield: El 15 empiezo un mes de pretemporada junto a mi entrenador Fernando San Martín y en febrero hay tres torneos en Chile. De todas formas el tema del calendario falta definirlo ya que hay que ver el tema de la plata y esas cuestiones.

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