La destitución de la jueza Vázquez de Moreira desnudó un sistema judicial que está lleno de falencias. La más perjudicada es la sociedad «No me arrepiento de nada». La frase de la ex jueza Vázquez de Moreira después de su destitución desnudó una realidad que todos conocen, pero recién ahora sale a la luz con todas las fuerzas. Fue expulsada de la Justicia por irregularidades en los trámites de adopción de su juzgado y ahora puede enfrentar una causa penal por su supuesta vinculación con una red de tráfico de niños en la que participaría su esposo y otros abogados. Pero a pesar del fallo del Jury, muchos funcionarios y magistrados defendieron a la ex jueza. Comparten sus criterios y su accionar. Por eso, el juez Julio José Skanata puede enfrentar un nuevo jury. Hizo lo mismo y más que Vázquez de Moreira. En todo lo que duró el juicio del año, pocos se preguntaron qué pasaba con los niños y sus derechos. El tráfico de bebés es una realidad en Misiones y una destitución o dos, no cambia las cosas. De fondo, una realidad aún más crítica: la extrema pobreza y la ignorancia de una sociedad llena de carencias. Y eso, un juicio no lo puede parar. En algo tenía razón la ex magistrada: hace falta una política de contención del Estado para esas madres que por unos pocos pesos o en algunos casos por comida, venden a sus hijos al mejor postor. También la burocracia en la Justicia, que hace eterno un trámite de adopción, es responsable por el tráfico de niños, que no pasa principalmente por un juzgado, sino en la calle, todos los días.
Clásico memorable






