Desfiló, peinó, diseñó y cosió miles de metros de tela para los grandes desfiles de Roberto Piazza. Produjo y actuó para el programa «De a Dos» con Karina Mazzocco. Realizó desfiles y perfomances para los principales lugares del «under» porteño, como El Dorado, Ave Porco y el Morocco. Presentó una colección en homenaje a Alfonsina Storni en Centro Cultural Borges, además de haber trabajado con Fabiana Cantilo, Fito Páez y en la producción teatral de «Chiquititas». Nada de otro mundo, salvo el detalle de que Adriana no era ella, era él [su_note note_color=»#cdcdcd»]Un travesti es un hombre que se viste como mujer y piensa como mujer. Porque no es cuestión solamente de ponerte la pollera y listo. El ser mujer es una postura interna. Los médicos que me atendieron dicen que a los tres años yo ya tenía todos los pensam[/su_note]De todas las figuras que trascendieron el achatado medio artístico local para encontrar dimensión propia en la Capital Federal, sin dudas, Adriana Mayol (40) es una de las menos conocidas, o mejor dicho, reconocidas tanto por el público como por la prensa local. Poco tiempo después de haber «vuelto al pueblo harta del canibalismo porteño», Adriana prepara una nueva etapa en su vida, con posible proyección internacional. Su primeros pasos como mujer en medio de una sociedad machista; su pasado organizando desfiles en el mítico «Power» de los ’80; sus contactos con el mundillo artístico porteño, y algunas confesiones de mujer, hacen que esta no sea una entrevista más. Claro, Adriana tampoco es una mujer más. Encerrada a salvo de los calores misioneros en su atelier-bunker, con exquisito gusto art-decó, esta «obrera de la pasarella», nos devela parte de su intimidad. ¿Cómo te definís ante la sexualidad? Hoy es muy difícil definirlo, todo está muy difuso en todos los niveles. Los rótulos están muy desvirtuados, hay nuevas alternativas, y está todo muy mezclado. Dentro de un tiempo todo estará tan diversificado en tantos aspectos, que cada ser humano podrá elegir exactamente lo que quiera ser. Cómo que ya no alcanza con dos baños en un bar… No sé si se puede hablar de un tercer sexo, hay gente que ante esta indefinición se enrola en un tercer sexo, pero tampoco creo que deba ser así. De acuerdo a un parámetro antiguo, yo estaría dentro del travestismo, pero con los de hoy no sé. ¿Qué es un travesti? Un travesti es un hombre que se viste como mujer y piensa como mujer. Porque no es cuestión solamente de ponerte la pollera y listo. El ser mujer es una postura interna. Los médicos que me atendieron dicen que a los tres años yo ya tenía todos los pensamientos correspondientes a una nena, algo psicológico. O sea que no elegiste el ser mujer… No podría decir que esto es una elección de vida, yo fui consciente de esto ya de grande, en todo caso lo que sí fue por convicción fue el tener la fuerza necesaria para afrontarlo y salir adelante. Este fue un proceso muy lento y trabajoso que implicó muchos años de análisis, y a partir de ello pasé a tomar una responsabilidad de lo que me tocó vivir. Si lo ves de afuera no es nada fácil, pero si nacés ciego no te jode ser ciego. ¿Cómo fue ese proceso de transformación estética? Lo mío fue gradual y acompañando lo de adentro. De chiquita me confundían con una nena, por la voz, las manos; esos son detalles muy importantes, algo que no se imposta. En el colegio comencé a pintarme, pero fue muy natural y nada traumático. Nadie que viva lo que a mí me tocó vivir se saca los pantalones y se pone la pollera de un día para otro. Lo que sí me cambió brutalmente fue el haber ido al analista cuando era pendeja; a la semana estaba totalmente liberada. No habrá resultado fácil el ser un travesti en Posadas y hace más de veinte años… Antes había más miedo, era raro y distinto, pero yo tuve la suerte de desarrollarme en un medio pequeño y en el seno de una familia conocida, por lo que no pagué ese derecho de piso para llegar a ser lo que soy. Cuando me di cuenta estaba muy alto y había logrado algo que no había buscado; simplemente había hecho lo que quería, y eso es muy valorable. Contra lo que uno podría imaginarse, Posadas no fue tan caníbal No, eso justamente ayudó muchísimo a la sanidad que tengo. Es muy diferente en una ciudad pequeña, que en Buenos Aires, donde todo debe ser más forzado. Acá fue casi un proceso natural para mí, aunque obviamente con un montón de cosas buenas y malas. De todos modos hoy está bastante más aceptado. El travestismo hoy, y a merced de lo mediático, es más tolerado, pero como un producto. Es una postura mucho más cómoda, donde no hace falta hacerse cargo de nada y para colmo genera dinero. Veo muy masculinos a los travestis de hoy. Eso lo explican algunos psicólogos al expresar que hay que desarrollar mucho la parte masculina para sostener esa mujer que quieren ser. ¿Y cómo llevás a esa mujer? Eso lo aplico a mi caso, porque me exijo en algunos momentos el tener que poner todas las pelotas para llevar adelante la mujer que soy. A veces lo que veo son solamente hombres disfrazados de mujer. Esa idea del «Travesti Argentino» que nos venden los medios no es la ideal, muchos de los que vemos hoy en los medios eran mucho más mujer antes de llegar a la pantalla. ¿Como Florencia de la Vega y Cris Miró? Cris era un producto total, absolutamente mediático y armado. Ella era divina y alucinante como andrógino, y si la hubiesen mantenido así hubiese triunfado no sólo en la Argentina sino en el mundo. Ella no era travesti, ella jugaba mucho con las dos partes, lo masculino y lo femenino, era un personaje fantástico. El andrógino es el lugar hacia el que apunta el mundo, esa indefinición entre lo masculino y femenino es fantástica y además se acabarían un montón de problemas con respecto a la diferencia entre el hombre y la mujer. ¿Cómo te manejás a la hora de la seducción? Siempre dije lo que soy, nunca escondí nada. No tengo nada que esconder. Pero habrán habido confusiones Confusiones si, de noche constantemente; pero siempre dije lo que era, no jugué con eso. Ultimamente viajé mucho al extranjero, y cuando pasas el documento en migraciones y figura como hombre y te lo devuelven te dicen: «Tome señorita». Soy una boluda en no disfrutarlo más y me enquilombo la cabeza al pedo. Me gané un espacio, ya pagué su precio y podría permitirme algunas cosas. ¿Y una novia, tuviste una alguna vez? No, no soy gay (risas) Nunca pude acostarme con una mujer. Hay hombres que me piden que estemos con su mujer, pero no. Mi cabeza no lo soportaría, soy muy analítica. Mi analista dice que soy muy sana, y creo que en eso hasta podría ser aburrida. ¿Cómo se vivió en tu círculo el advenimiento del SIDA en los ’80? Yo vivía en Posadas, y acá no hay un ambiente, por lo tanto no fue algo tan fuerte. Sí viví los momentos duros de Buenos Aires, cuando se empezó a morir mucha gente, hace seis o siete años. De todos modos allá creo que hay más conciencia, acá es donde veo una falta total de protección. Hace un tiempo me llamaron para hacer un mega-evento por el Día Mundial del Sida, pero estructuralmente no se dieron las cosas. Me hubiese encantado hacerlo, porque nadie mejor que yo en Posadas para hacer una campaña de ese tipo, pero con una gran estructura, y no pudo ser. ¿Puede un travesti en la Argentina, vivir de algo que no sea el arte o la prostitución? En este país, lastimosamente, todo lo que tiene que ver con lo Gay es marginal, origina un decaimiento en el respeto personal entre los travestis. Creo que va por el lado de que si te sentís marginal seguro que te van a marginar. Eso requiere de toda una preparación para que te sientas fuerte en una sociedad tan dura. Esto se da en personas de menores recursos, que no tiene una preparación, por eso se prostituyen. Con respecto a lo laboral, creo que hoy está todo tan mezclado que si uno lucha por algo se consigue, la sociedad está abierta, hay mucha información. Es duro, pero no imposible, al igual que hacer una carrera universitaria. Existe todo un imaginario entre la gente en torno a los «atributos» de los travestis, que si la tienen, que si no, que si la esconden, que la vaginoplastia, en fin Hubo un tiempo en que el viaje a Chile para realizarse la operación era casi un rito de iniciación No me operé, ni lo quiero hacer. Lo digo sin problemas porque no soy un producto, en Buenos Aires me ofrecieron para salir tapa de revistas, pero como transexual, «total nadie se entera», pero no accedí. Durante mucho tiempo creí que me iba a operar, pero cuando tomé conciencia de que no me convenía tuve que aceptarme como era. Estaba segura de que me iba a operar, pero gracias a Dios siempre tuve la persona correcta acompañándome en el momento justo, y los médicos que me trataban me dijeron que podía hacerlo, pero me aconsejaron que no. La operación, estéticamente, es excelente, pero no es buena a nivel físico, y ni que hablar a nivel sensibilidad. Me encanta lo que soy. ¿Y los pechos? Fue lo primero que hice, pero nunca tomé hormonas. Intenté alguna vez, pero paré a tiempo, fue como con la operación, no necesitaba de nada de eso para ser más mujer. El día de mañana cuando conociera a alguien lo mismo tendría que contárselo, así que de qué me servía hacer una cantidad de cosas que me afectarían tanto, si de todos modos siempre reconocería lo que soy en realidad. Aparte te dejan como en estado premenstrual, algo alterada y nerviosa. ¿Histérica, tal vez? Si, muy sensible, además de que te podes morir muy joven de cirrosis hepática, porque el estrógeno sintético se conjuga en el hígado. ¿Estás en pareja? Hace un tiempo que no, pero no me afecta. Yo veo esa desesperación de las mujeres por estar en pareja. Hablás con una mina y está con que me dejó, que ya no me quiere, que voy a volver Déjense de joder locas y vivan su vida!!!. Me parece alucinante el estar en pareja con alguien que te quiera, pero si no se te da ¿Tenés más amigas o amigos? Las dos cosas, amigos varones y amigos gay, con las mujeres en cambio es un poco más difícil. Allí hay más competencia Es casi imposible porque compiten. Cuando mis amigas hinchan las pelotas con un tipo yo les digo no jodan, yo no soy mujer, soy distinta. Aparte dicen que el hombre de una mujer que sale con un hombre es imposible que vuelva, por eso tantas mujeres se quieren matar si el novio se les hace puto. Además la mujer perdió mucho la femineidad, el glamour y la magia. Ya no es más pasiva, y con estos géneros diferentes, como en mi caso que puedo ser tan pasiva como activa, eso tiene una carga social muy grande ante el hombre. Yo logro que se acerquen sin tener que hacer nada, el problema es que se queden. Al saber la verdad es donde se complica, tuve gente que me dijo «no puedo seguir porque estoy re metido y se que no puedo y me voy a la mierda» No debe ser tan fácil asumir el salir con un travesti En realidad no es tan fuerte, visto desde afuera sí, pero yo soy una persona normal, voy al supermercado, pago las cuentas, llevo una vida perfectamente normal, no soy un escándalo en la calle. ¿Qué hace que un hombre se sienta atraído por un travesti? No sé (risas), pero creo que este último tiempo se le dio mucha manija, los medios metieron muchos travestis en escena. Si lo vemos analíticamente, y desde la cosa fálica, es como la necesidad de que una mujer le haga el amor a un hombre. Tal vez lo que busque el hombre en un travesti sea la mujer fálica. Yo no lo siento, por lo que lo explico sólo desde lo intelectual, a pesar de que me gusta manejarme más con lo emocional. La sociedad mediática se encargó de instaurar travestis que cada vez cobran más y se matan por aparecer y decir cualquier cosa en la tele. ¿Dónde te ves en el futuro? En Europa. Sí, me voy porque no soporto más el sistema argentino, y Buenos Aires es la cuna de este desastre que estamos viviendo. Es un mundo tremendamente hostil. Ya estamos acostumbrados a que nos metan la mano en los bolsillos, pero en la cabeza!!!! Nos licuaron la cabeza, es tremendo y devastador. Para lo económico debe ser muy bueno, pero yo busco otras cosas. ¿Ganaste mucho dinero? Bastante, pero siempre lo volví a volcar en mis producciones, busco otra cosa para mí. Tampoco hubiese podido transar con la prensa, no me gusta exponerme inútilmente, yo tengo mi talento, y cono eso me basta. Psicoanálisis-soft: ¿Porqué aceptaste realizar esta entrevista? Las notas creo que te hacen crecer, evolucionar. Darme cuenta de cosas que creía que las tenía solucionadas y tal vez no es tan así. Es un riesgo interesante para seguir conociéndome, a veces puede doler, pero es necesario. ¿Qué opinás del feminismo? No estoy con el feminismo, me siento un poco como Alfonsina Storni que peleó por los derechos de la mujer sin sacarle nada al hombre. Hoy veo a un hombre con la energía a medias, porque la mujer tomó la delantera en muchas cosas al tomar la parte masculina. Cuando el hombre vuelva a recuperar la capacidad de sensibilizarse, emocionarse, y la posibilidad de ocupar un rol pasivo, volverá a convertirse en un hombre pleno al ciento por ciento. ¿Y de la mujer? Hay una imagen en los medios que no es para nada natural. Hay un prototipo de mujer que me parece ridículo, y la cosa no pasa por allí. Desde que estudiaba danza me explicaban cómo la mujer va perdiendo los pechos y la cadera, además de la influencia de los diseñadores que buscan una estética a semejanza de ellos. Pero a mi me gusta que la mujer tenga tetas, que tenga caderas y que tenga culo. Me gusta que la mujer tenga todo. ¿Incluido el pene? Totalmente, pero creo que es muchísimo más importante lo que uno es como ser humano, y saber realmente qué es el amor. Laburo con la estética, pero es más importante el ser feliz.







