Llega el fin de año, no de cualquiera sino del 2000, un año bastante particular, no por ser el último del milenio sino por haber estado signado por muchos hechos que dificultaron la vida de muchos y solucionado la de algunos menos. el 2000 se va y es momento de que la sociedad toda exprese su parecer respecto de lo que nos deparará el 2001 Optimismo, fe, trabajo y a veces pesimismo e incredulidad, son las palabras más escuchadas a la hora de preguntar cuales son las perspectivas para el año que viene. ¿Cómo vamos a estar en el 2001? ¿Estaremos peor que este año? ¿Tiene esperanzas de que la situación puede mejorar?, son preguntas que no solo los periodistas, sino todos los habitantes de esta Nación se hacen a la hora de hacer un balance de todo lo sucedido en el 2000, con vistas al año que viene y con la mente puesta en tratar de mejorar en cualquiera de los aspectos de nuestras vidas. De la gente consultada, extractamos ocho ejemplos de lo que esperan distintas personas, con distintas metas de vida, distintas visiones de futuro, distintos ingresos, distintas responsabilidades, pero un mismo objetivo: llegar al fin de cada mes con algún dinero en el bolsillo y contar con la certeza que en el mediano plazo, tanto el puesto de trabajo que ocupamos como los comercios que poseemos o las casas de familias que administramos, tendrán en el año que se inicia, una posibilidad de afianzarse y mejorar respecto de lo pasado. Un mozo de bar, un periodista, un comisario de Policía, un artesano que ofrece sus productos en una vereda del centro de la ciudad, un político, un comerciante, una empleada pública y una artista plástica, resultan más que suficiente para formar un mosaico de lo que piensa una provincia que trabaja duro para permanecer y crecer mirando un país que le queda lejos y abrazada a dos naciones extranjeras que le quedan cerca y la están ahogando. Quizá no es suficiente, porque cada uno de los habitantes de Misiones se merece un espacio para poder gritar al mundo sus ideas, sus pensamientos y sus deseos para con un año que aparece como la esperanza de muchos. Todos estos consultados, que fueron elegidos al azar, coincidieron en una cosa: ESPERANZA. Palabra que resume lo mucho que necesitamos aferrarnos a algo que nos deje, al menos por un momento, creer que el año próximo las cosas irán mejor. Con distintas cuotas de optimismo (la mayoría) y con pesimismo (otros), todos coincidieron que el 2001 será más duro que el año que estamos dejando atrás, pero también pensaron lo mismo a la hora de señalar que el trabajo es la mejor herramienta para salir adelante. Laureano Rodriguez (Periodista de LT4, Radiodifusora Misiones), fue uno de los más pesimistas Creyó que, analizando la realidad actual, el año que viene será igual o mínimamente mejor que el 2000. «Las mejoras, si es que las hay, no se van a notar demasiado porque no han aparecido hasta el momento medidas de importancia para hacernos cambiar de opinión». «Todos los días nos damos cuenta que nuestros trabajos penden de un hilo, no hay seguridad laboral y si no hay trabajo no hay recursos que nos permita crecer». «A decir verdad, desde mi óptica creo que el 2001 será igual o un poco peor que este año que estamos pasando», comentó el colega. Carlos Valenzuela, desde su visión de político y funcionario público, hizo votos para que tanto los misioneros como los argentinos, «tengamos la posibilidad de estar en mejores condiciones de las que tuvimos que soportar en el 2000. Que podamos recuperar espacios en términos de producción, de empleo y que la familia misionera pueda recuperar la alegría». Consideró que en el 2001, la situación del país y por ende la provincia va a ser mucho más dura comparada con lo sucedido en el que estamos terminando, «pero sería bueno que todas las peripecias que tuvimos que sortear este año, sirvan para que las personas que tienen la responsabilidad de conducir los destinos de la Nación y la provincia puedan tomar las riendas correctamente para que podamos enderezarnos». Sonia Abián, reconocida artista plástica de nuestro medio, puso su creatividad al servicio de la futurología y comentó que «lo último que pierde uno son las esperanzas de que las cosas van a ir mejor», pero dio su toque pesimismo al asegurar que las perspectivas no son muy buenas. «Las cosas cambian si todos cambiamos. Si creemos que los cambios son cosas externas que ocurren por obra y gracia de alguien allá arriba o en otros lugares, es un poco ingenuo. Nos tenemos que dar cuenta que el estado somos todos nosotros y que mejore la argentina depende de los argentinos». «Las condiciones laborales actuales son muy duras y creo que para el año que viene van a ser peores, porque la crisis se agudiza y la plata alcanza cada vez menos». Carlos Rivero (Comisario de Policía y periodista) nos dejó la esperanza de que en el 2001 las cosas puedan comenzar a mejorar, «tal vez con un poco más de angustia». «Lo que si veo, es que el panorama para el año que viene es un poco más claro que lo pasado en el 2000. Los distintos niveles del gobierno han tomado muchas decisiones en los últimos meses que eran muy esperadas por la gente que nunca pierde la esperanza». «Ojalá todas las familias argentinas puedan lograr cumplir sus sueños, estabilizar sus fuentes de trabajo y tener un bienestar mayor que en el año 2000. Seguramente va a ser muchos más arduo que en este año, pero hay que acostumbrarse a trabajar más y sacrificarnos cada día, porque el sistema en el que estamos insertos nos exige cada día más como única alternativa para mejorar». José Caballero (mozo), desde su puesto de trabajo en uno de los bares más populares del centro posadeño y testigo de muchas discusiones y reconciliaciones, consideró que la única manera de salir adelante es trabajar, pero coincidió en que «cada vez hay que trabajar más para ganar lo mismo o menos que antes». «Este año para nuestro trabajo fue regular y solo por esto creo que vamos a estar algo mejor. Tenemos que tener confianza, pensar en positivo, trabajar y seguro vamos a salir para adelante. Hay que poner le ganas a lo que hacemos todos los días, cuidar nuestros trabajos y cuidar nuestra salud, porque se viene dura la cosa y hay que pasar el invierno». Ariel Escobar, artesano que diariamente despliega su felpa con aros, cadenas y colgantes en distintas veredas de la ciudad y por cuanto festival o concierto haya en la provincia y sus alrededores, fue el más optimista: «peor que esto no podemos estar flaco, por eso la miseria tiene que aflojar el año que viene». Pero también demostró que la realidad no le es ajena y que sus conocimientos son actuales. «Este país no sale adelante porque tenemos cada porquería de dirigentes que no hacen más que llenarse los bolsillos, pero el pueblo es inteligente y de a poco se va dando cuenta y va cambiando sus preferencias». «Le deseo lo mejor al presidente, porque parece una persona honesta, pero que se cuide de lo que tiene alrededor». Julio Lepticki, (comerciante de Posadas) aseguró que no ve muchas posibilidades de cambios para el 2001. «Con el crecimiento nulo que tuvimos este año y la velocidad en las decisiones del gobierno, el 2001 va a pasar igual que este». «Igualmente deseo que todos podamos empezar a cumplir algunos sueños de los que nos planteamos todos los años después de brindar, aunque al menos uno: que se caiga el puente». Emilia Jurado, empleada de la administración pública en la Casa de Gobierno, esperó que terminara su turno en la feria administrativa y deseó lo mejor para todos en el año que viene. Respecto de la pregunta hecha a todos, no quiso explayarse mucho, pero aseguró que «va a ser muy difícil que algo pueda cambiar si todos no se ponen de acuerdo para tirar del carro para un mismo lado». Antes de despedirse dejó un deseo personal para el 2001: ¿»Este año nos sacaarán el IETE»?
El karting es el primero en ver la bandera a cuadro






