Las penurias del Decano

Fue un año nefasto para Atlético Posadas, que termina el milenio con todas sus instalaciones rematadas en menos de 80 mil dólares y una crisis institucional y económica que llena de angustia a sus hinchas y a aquellos que defienden el deporte de Misiones. El viejo y querido Atlético Posadas, el decano del fútbol misionero, vivió un 2000 ajetreado y sumamente complicado tanto en lo económico, como en lo que a lo estrictamente institucional se refiere. Es que la tradicional institución termina el milenio con sus instalaciones rematas en una cifra irrisoria y en medio de un proceso judicial de difícil resolución y con final más que abierto. SÓLO PROBLEMAS Ya en mayo las noticias no eran para nada alentadoras para el Decano, es que por aquellos días se estaba por largar el torneo Clasificación de la Liga Posadeña de fútbol y los dirigentes del club salieron a buscar el dinero indispensable para afrontar la competencia y no quedar desafiliados. Finalmente el dinero llegó a través de un símil «gerenciamiento» del fútbol en el club. La plata la puso el dueño de la fábrica de pastas «La Alfonsina», un tal Carabante. El equipo jugó el torneo y llegó hasta las semifinales. Hasta allí todo normal. El tema es que el seis de julio los misioneros nos desayunamos con la noticia que todas las instalaciones del Atlético Posadas habían sido rematadas el día anterior en menos de 80 mil dólares, una cifra irrisoria, casi una broma. Lo curioso es que el comprador por 79.561,36 pesos fue, justamente, Carabante y su empresa. Así la historia del Decano comenzó a llenarse de nubes negras y de preguntas que casi no encontraron respuestas durante todo el año. SALVAVIDAS Luego de esta noticia, que chocó duramente en el ámbito deportivo de la provincia, el presidente de la institución, Carlos Ripoll, salió a buscar un salvavidas para su institución. El primer paso fue tomar los servicios del abogado Alfonso Arrechea, quién, con premura, presentó tres pedidos de nulidad ante las fallas que se registraron durante el proceso de remate. Hasta el momento el juez Luna no decidió sobre qué ocurrirá con las rematadas instalaciones del club, pero el proceso continúa su marcha. Esta no fue la única respuesta, es que el sacudón fue tan fuerte que hasta los políticos reaccionaron. El gobernador prometió pagar una vieja deuda de la provincia con el Decano por 40 mil dólares, pero esa cifra aún no se hizo efectiva. El concejal Ricardo Schiavoni presentó un proyecto para que el club sea transformado en un polideportivo municipal, pero tampoco se tomo una resolución al respecto. Otros hablaron de declarar al club, patrimonio histórico de la ciudad de Posadas, pero tampoco pasó nada. El 2000 termina y el Decano sigue esperando respuestas. Por lo menos explicaciones para entender como fue posible que sus instalaciones se remataran en menos de 80 mil dólares.

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