Las artes marciales colmaron de trofeos las vitrinas del deporte misionero. Si de embajadores deportivos se trata, lo que han logrado las artes marciales en representación de Misiones, parece difícil de igualar. Es que ya sea en taekwon-do, karate, judo o kung-Fú, los atletas misioneros siempre obtuvieron grandes actuaciones y muchos, pero muchos primeros puestos. Si de karate se habla el 2000 fue altamente fructífero para Misiones. Javier Acosta repitió laureles en los torneos de la región y, además, extendió su dominio del Kata al Mundial de Japón en donde quedó novena entre más de un centenar de rivales. Junto a él descolló en el Lejano Oriente el cadete Javier Rivas, quién finalizó tercero en la especialidad de lucha, Kumite y fue el mejor integrante de la selección nacional posicionado. Además el sensei Atilio Acosta fue designado entrenador de la selección Argentina de karate que disputó los torneos Copa Itaya, Rioplatense y el citado Mundial de Japón. Pero el judo también aportó lo suyo, con las hermanas Bielakowicz. Ambas, Lariza y Zarina, la más grande, finalizaron segundas en el Sudamericano de Lima y ésta última fue campeona Panamericana en Santo Domingo, República Dominicana y medalla de plata en el Abierto de los EE.UU en el 2000. Y como si esto fuera poco, hace pocos días la Confederación de Deportes la eligió como la «Embajadora Deportiva» de Misiones en el 2000. Zarina y Lariza, títulos para la provincia, promesas olímpicas para el país.
Maldita torre: una adolescente de quince años se tiró desde la terraza de un céntrico edificio






