El fondo, que se origina en un impuesto del 7% al precio de los cigarrillos, se destina a siete provincias tabacaleras, de los cuales Salta y Jujuy se llevan más del 50 por ciento. El resto se reparte entre Tucumán, Catamarca, Chaco, Corrientes y Misiones. Este año, el FET se constituyó con unos 186 millones de pesos. Ese monto se distribuye en 80 por ciento al valor de la producción, por kilogramo y el 20 por ciento restante se destina a programas de apoyo a la actividad de acuerdo a la ley 19.800, que apoyaba a los minifundistas. En Misiones la producción está en manos de unos 16.800 minifundistas que se reparten las 20.000 hectáreas de tabaco. Con sus familias, los tabacaleros suman entre 75.000 y 80.000 personas. De los 51 millones de pesos que corresponden a la provincia, 23.640.000 pesos se destinan al pago del «retorno» por precio, otros 10.800.000 van a la obra social y 1.100.000 pertenecen al fondo contra granizo. El resto se divide entre los planes de reconversión, de apoyo a emprendimientos agroindustriales y en los procesos de regularización de tierras para los colonos. La posibilidad del recorte calentó los ánimos locales, tanto del Gobierno como de los productores que vaticinan que el retorno por precio y los fondos de la obra social no serían afectados, pero si estarían amenazados los planes de reconversión.







