Con un corazón inmenso y unos pibes de oro

Tokio superó anoche a Mitre por 100 a 97 y se coronó, por primera vez en su rica historia, como campeón Provincial en la categoría mayores. Perdía por doce puntos, pero lo remontó con una voluntad encomiable y un grupo de juveniles al que no le tembló la mano para liquidar el pleito en el momento indicado. Rozando lo heroico, casi sublime, espectacular, así fue el título que anoche ganó Tokio anteponiéndose a todas las dificultades y complicaciones. Es que para los orientales ayer eran todas malas, hasta que la chicharra del final reveló lo increíble: sí, ganó Tokio y entonces todo fue festejo, lágrimas y emoción contenida. Así de simple, así de complejo. Fue 100 a 97 ante Mitre en la continuidad de la suspendida tercera final de la Liga Provincial en la categoría mayores. Fue el delirio y la alegría de un grupo de jugadores con inmenso futuro y perfecta juventud. NO LO DEJES ESCAPAR Claro que de entrada hay que hacer una salvedad: el de ayer fue la continuidad de un encuentro que ya estaba 64 a 59 para Mitre. A partir de allí comienza esta historia, la de un partido vibrante y cambiante. En la primera pelota del partido el Colo Mendoza dejó bien en claro que en su cancha manda él con un triple perfecto que dejó a Mitre ocho arriba en el marcador. Tokio reaccionó gracias a las ganas y la polenta de Juan Rivas para dominar los rebotes (bajó cuatro en poco tiempo) y obtener así segundas oportunidades. Así Tokio quedó 65 a 67 abajo, pero con el ánimo a full. Allí se vivieron cinco minutos que podrían haber definido la historia para cualquiera de los dos, pero que ninguno supo aprovechar. Es más, por ahí el mayor perjudicado, en ese instante caliente del partido, fue Tokio, que dominaba las acciones, pero que desperdició innumerables situaciones para pasar al frente y sacar una mínima ventaja. Entonces Mitre reaccionó y era lógico con un plantel cargado de estrellas. El que se puso el equipo al hombro fue Raúl Tarnowyk, letal para convertir, quién se asoció al Colo para sacar una distancia de nueve primero y, a nueve del final, once (76 a 65). Encima Bidarra metió a la cancha a Hugo Benítez, que ya venía con cuatro faltas, para intentar frenar al Colo y Rockembach literalmente lo sacó del rectángulo con un pitazo insólito. Así Mitre caminaba el juego con mucha tranquilidad, todo indicaba que Tokio, sin Benítez y Simon, dos figuras de trascendencia, no podría remontar el resultado de 87 a 75 que decoraba el tablero a cinco del final. CONFÍA EN NOSOTROS Pocas alternativas le quedaban al técnico Oriental: apostar por los jóvenes del platel y esperar que ni Caramuto (que se tomó el partido como si fuera la final por el oro olímpico), ni Rivas cometieran la quinta infracción. Y le salió bien. Pimenta ingresó para enloquecer a Santa Cruz, pero también para ganar dos rebotes en ofensiva que dejaron el tanteador 93 a 91 para el local. El mismo Rivas se hizo gigante en la marca y concluyó su noche mágica con 19 tantos. Gonzalo Sánchez, un ex Mitre, metió el triple de su vida para igualar las cosas en 94 y finalmente Fretes metió el doble de la ventaja para dejar a Tokio arriba por 96 a 94. Así, con esos nombres casi desconocidos, los Japoneses se consagraron ante un quinteto de selección: Santa Cruz, Ojeda, Tarnowyk, Martínez y Mendoza. Ni eso le alcanzó a Mitre para ganar, es que le faltó el alma que sí tuvo su rival y pecó por creerse superior ante un equipo que llegaba diezmado, pero entero y decidido. Tokio fue el campeón ante todas las adversidades y las dificultades y está bien. Tuvo un corazón inmenso y unos pibes de oro y por eso, desde anoche, en el básquet de Misiones, se habla sólo en Japonés.

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