La Argentina perdió prácticamente el año al no concretar las obras proyectadas de infraestructura y vivienda. Se debía impulsar la reactivación, según los reiterados anuncios efectuados por Nicolás Gallo durante su efímera gestión como ministro del área, por iniciarse en este 2000. La Argentina perdió prácticamente el año al no concretar las obras proyectadas de infraestructura y vivienda. Se debía impulsar la reactivación, según los reiterados anuncios efectuados por Nicolás Gallo durante su efímera gestión como ministro del área, por iniciarse en este 2000. El íntimo amigo del presidente Fernando De la Rúa relevó en todas las provincias y la ciudad de Buenos Aires los emprendimientos proyectados y armó un plan quinquenal de 20.500 millones de pesos en inversiones. Cuando Gallo renunció a la cartera y ésta fue virtualmente suprimida, se notó demasiado la demora en la iniciación de tantos trabajos previstos, quizás porque las responsabilidades fueron confiadas a José Luis Machinea, ministro de Economía. En el palacio de Hacienda tuvieron otras preocupaciones hasta que se logró el mentado «blindaje financiero», hace una semana. Desde entonces allí mostraron especial interés por exhumar el plan pergeñado por Gallo, cuyo tratamiento se demoró demasiado en el Congreso de La Nación. «Creo que la reactivación vendrá por la construcción», aseveró Machinea, convencido de que «va a empujar fuerte el crecimiento. Tal vez para diferenciarse un poco de lo de Gallo, destacó que ayudarán «el plan de infraestructura ; las negociaciones con los concesionarios viales y también la mayor oferta de créditos hipotecarios a tasas más bajas». El proyecto de Ley de Infraestructura se trabó la semana pasada en el Senado, cuando los justicialistas exigieron para aprobarlo que el Poder Ejecutivo no vete subsidios a las provincias, sobre todo la cancelación anticipada de diferimientos impositivos y el Fondo Especial del Tabaco. Aunque no se aclaró explícitamente, De la Rúa convocó a una reunión de gobernadores para mañana, con el propósito de convencerlos sobre la necesidad de que el Senado apruebe el proyecto de Ley de Marras. Dejó entrever, además, que la Cámara de Diputados podría sesionar esta semana si el Senado votara favorablemente la propuesta. De la Rúa expresó ayer su esperanza de que la Cámara Alta vote de manera afirmativa lo que forma parte del programa de desarrollo del gobierno, respecto del cual varias veces se dijo podría generar alrededor de 100.000 nuevos puestos de trabajo.







