Los empleados habían montado una «empresa» y vendían ripio al 50 por ciento de su valor en el mercado. Utilizaban máquinas y camiones de Vialidad. La extracción se realizaba en Profundidad. [su_note note_color=»#cdcdcd»]Los infieles empleados extraían el material de una propiedad que el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables tiene sobre la ruta que conduce a Profundidad y le cedió a través de un convenio a Vialidad para su explotación.[/su_note]Seis empleados de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) montaron una empresa fantasma y desde hace algunos meses vendían gran parte del ripio que extraían de una cantera de la localidad de Profundidad para el relleno de calles en Posadas. El hecho fue denunciado ante la Policía por el jefe de la Unidad Regional 11 de la DPV, Walter Miérez, quien señaló que tomó conocimiento del desvío del material a través de numerosas denuncias anónimas. La investigación policial estuvo a cargo de la Dirección de Investigaciones, que en poco mas de una semana logró establecer los lugares donde se descargaba el ripio hurtado a Vialidad. Los infieles empleados extraían el material de una propiedad que el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables tiene sobre la ruta que conduce a Profundidad y le cedió a través de un convenio a Vialidad para su explotación. Tras conocerse la denuncia anónima, los directivos de la DPV constataron que los consumos de combustible y lubricantes eran altos con respecto al avance del enripiado de las calles del barrio Los Paraísos, en Villa Lanús. Los investigadores policiales identificaron a las seis personas que a «prima facie» aparecen involucradas en la maniobra delictiva e incluso se detuvo a uno de los camioneros, identificado como Juan César Jiménez en momentos que dejaba una tercer carga de ripio en la vivienda del supuesto capataz de la cantera, de apellido Mendoza, quien reside en el barrio San Marcos. En otra propiedad se constató que se habían volcado unas 28 cargas de ripio que eran comercializadas a un valor de 50 pesos cada una. En el mercado local el ripio se cotiza a 120 pesos la carga y en caso de adquirirlo en grandes cantidades ese monto puede descender hasta 90 pesos. Hasta el momento no se pudo determinar desde cuándo se desviaba el material destinado al relleno de las calles, pero sí se estableció que el grupo obtenía pingues ganancias al no tener que afrontar los costos de extracción del ripio. Walter Miérez dijo ayer «esta gente estaba haciendo muy buen dinero y creemos que con esta denuncia la gente va a cuidar la mano». El funcionario dijo que «estamos en épocas de vacas flacas y es necesario parar la mano. Cuando la vaca engorde un poquito podemos empezar » agregó, refiriéndose al hurto de los materiales de la Dirección Provincial de Vialidad. El caso es investigado por la Seccional Tercera, donde el sumario ya tiene 40 fojas, y en los próximos días será girado al juez de Instrucción Eduardo DOrsaneo. A los empleados de Vialidad se les imputaría el delito de «hurto», pero si se establece que hubo un acuerdo entre todos para consumar el ilícito también podría caberle la figura de la «asociación ilícita».
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