El individuo estaba alojado en ese lugar porque es considerado peligroso. Fue encontrado a las 6.10 por Pablo León, quien avisó a los guardias. Fue llevado de urgencia al Hospital de San Ignacio pero llegó sin vida. El joven paraguayo que en setiembre pasado violó y estranguló en un pequeño monte de Candelaria a una nena de nueve años, se quitó la vida ayer a la mañana ahorcándose con una remera que ató al ventiluz de su celda, en la Unidad Penal de Loreto. Se trata de Julian Liberato Acosta Acosta, quien había llegado a la cárcel el martes tras conocerse el informe de los médicos psiquiatras del Poder Judicial que establecieron que el joven de 27 años era peligroso para sí y para terceros. Fuentes judiciales señalaron que ayer, aproximadamente a las 6.00 Acosta desayunó en la celda de aislamiento donde estaba alojado desde su llegada y sin que ningún guardia lo notara, ató un extremo de su remera al ventiluz y el otro anudó a su cuello y se ahorcó. El primero en advertir la situación fue el reo Pablo León -hace unos días fue sentenciado por la muerte del empresario Hugo Héctor Sipituca- quien inmediatamente alertó a los guardiacárceles. Acosta fue descolgado -había quedado casi arrodillado sobre el piso- y en un móvil del Servicio Penitenciario Provincial lo trasladaron de urgencia al Hospital de San Ignacio, donde los médicos constataron que había fallecido por asfixia por estrangulamiento. Las autoridades del Servicio Penitenciario inició un sumario administrativo para deslindar responsabilidades, mientras que el juez de Instrucción Eduardo DOrsaneo estuvo en la cárcel -actualmente cuenta con 256 internos, incluidos los inimputables- y ordenó que el cuerpo de Acosta fuera trasladado a la Morgue Judicial para ser sometido a una autopsia. SALVAJE VIOLACION El pasado sábado 9 de setiembre, una nena de nueve años le pidió permiso a su mamá para ir a visitar a su abuela, que vive a unas quince cuadras de su casa, sobre la costa del río Paraná, a metros del viejo puerto de Candelaria. La nena siempre hacía ese recorrido junto a su hermano, un año mayor, pero ese día el chico estaba enfermo. La víctima se quedó a almorzar en lo de su abuela y después subió a su bicicleta para volver a su casa. Según los investigadores, cuando la nena había hecho unas seis cuadras apareció Acosta, quien aprovechando que no había nadie a la vista la llevó a la fuerza hasta un monte cercano. Allí la habría violado y luego estrangulado con una prenda de vestir. Esto habría ocurrido alrededor de las 16, pero recién al atardecer los padres de Tamara hicieron la denuncia, al enterarse de que la nena había salido de la casa de su abuela varias horas antes. Más de cien policías comenzaron la búsqueda de la pequeña, cuyo cuerpo fue encontrado ya de noche. La ropa interior de la nena y un pantaloncito fueron hallados a varias cuadras del lugar. A partir de ese momento comenzaron a centrarse las sospechas en Julián Acosta, quien esa tarde había sido visto al menos por cuatro pobladores de Candelaria con la bicicleta de la nena. El asesino fue localizado en horas de la noche sobre la costa del río Paraná. Como la Policía sospechaba que Acosta intentaría cruzar hacia el Paraguay, junto a personal de Prefectura se embarcaron en una lancha que, sin luces, dejaron al garete. Así lograron ver en la costa el brillo de los ojos de los perros de Acosta que, fieles, no querían apartarse de su amo. Minutos después Acosta fue rodeado por decenas de policías que tras algunos disparos intimidatorios, consiguieron que se entregara sin ofrecer resistencia. ANTECEDENTES Acosta tenía fama de violento en el pueblo de Candelaria, donde estuvo detenido varios meses por haber apuñalado a otro hombre durante una pelea. Pero sus problemas con la Justicia habrían comenzado en Paraguay, donde habría sido condenado por homicidio. Una fuente cercana a la investigación dijo que la madre del sospechoso optó por irse a vivir a Buenos Aires unos meses antes de que violara y estrangulara a la nena, porque el muchacho la habría amenazado de muerte.







