Corrían los primeros días de julio. En el Colegio Martín de Moussy y en la EPET 1 habían comenzado reuniones y sentadas de protestas, después de que los docentes habían verificado que en las planillas de sueldos de junio, se liquidaba el IETE tomando como base la suma del aguinaldo percibido con anterioridad, más el sueldo. La aplicación indiscriminada derivó en mermas considerables en los sueldos de numerosos trabajadores que a partir de allí protagonizaron el denominado «conflicto docente» que ser extendió por más de un mes en toda la provincia. Motivo principal de la protesta generalizada, el IETE fue el bastión de la lucha que corrió primero fuera de los gremios, luego a la par de ellos y finalmente, disociada de las estructuras sindicales. Carpas y contracarpas, marchas y amenazas acompañaron las discusiones que se desarrollaron en todos los ámbitos gubernamentales, donde como primera medida se decidió el recambio de las autoridades del área educativa. Finalmente, el 21 de julio, desde el Poder Ejecutivo se anunció «la decisión política del gobierno de «no cobrar más el IETE sobre los aguinaldos de los empleados que ganen menos de mil pesos». La determinación la había tomado el gobernador Carlos Rovira después de una propuesta de los legisladores oficialistas, de la Alianza y de los gremios y se anunció oficialmente dos días después. El costo económico de esta medida fue evaluado entonces en cinco millones menos de recaudación por este concepto, ya que en su extensión abarca a la totalidad de los empleados públicos del estado provincial.
Arauco construirá una nueva planta para producir tableros con una inversión cercana a los 70 millones de pesos






