La Defensoría del Pueblo sostiene que SAMSA «estafa» porque pretende cobrar por un servicio que no es eficiente

Esta tarde se reúne con vecinos de la zona de Itaembé Miní para formalizar los reclamos. La empresa insiste en que las boletas deben pagarse y que el suministro llega a toda la ciudad. Los altas temperaturas de las últimas jornadas reavivaron la polémica por la provisión de agua potable en la ciudad de Posadas. Ocurre que mientras Servicios de Agua de Misiones S.A. (SAMSA) asegura que los cortes sectorizados permiten llegar con presión a todos los canillas de la capital provincial, un grupo de vecinos de Itaembé Miní insiste que la falta de suministro aún persiste. A partir de este cuadro de situación, la Defensoría del Pueblo decidió documentar y formalizar los reclamos, para lo cual convocó a una reunión para esta tarde, a las 17. «Lo de SAMSA es una estafa porque cuando emite las facturas está manifestando el compromiso de dar un servicio que no presta», sostuvo Héctor Vallejos, quien afirma que su accionar es acompañado por la Defensoría del Pueblo de la Nación. Desde la empresa, el encargado de prensa Cristian Hilbert salió al cruce y señaló que, en el fondo, lo que se pretende es no pagar las boletas. «No se puede dejar de pagar porque el contrato nos ampara. Además, el agua que no se consume no se factura, para eso están los medidores», subrayó. Para Vallejos, sin embargo, este argumento no es válido y destacó que de las 52.000 cuentas que maneja la empresa solamente 18.000 tienen medidores. «Hace un año y medio que SAMSA se hizo cargo de la concesión y continúan los problemas», insistió. En ese sentido, SAMSA reiteró que los problemas en el suministros no son generados «a propósito», sino que derivan en la falta de obras de infraestructura que deben realizarse con el crédito de 20.000.000 de pesos que, según el contrato, debe aportar el Estado Provincial. «Sabemos que está casi todo firmado, pero los fondos aún no está operativos, por lo cual no podemos empezar con la obras previstas como la nueva planta potabilizadora en Villa Lanús. A nosotros nos conviene que la gente tenga agua», remarcó Gilbert. Por el momento la empresa continuará con los cortes sectorizados en el sector sur oeste de la ciudad para llegar con presión a los tanque domiciliarios (ver noticia relacionada). RECLAMO AL EPRAC Pero el ombusdman posadeño considera insuficientes los argumentos de SAMSA y propone su alternativa: «Si no pueden dar un buen servicio por falta de infraestructura que primero hagan las obras y que después cobren, porque las boletas llegan cada fin de mes pero muchos vecinos no tienen agua durante varias horas e incluso durante todo el día», dijo Vallejos, en referencia a quienes no tienen medidores y abonan un monto fijo. También reclamó la intervención de los organismo de control creados a partir de la concesión, en este caso el Ente Provincial Regulador de Aguas y Cloacas. «Aquí existen responsabilidades compartidas y no hay que justificar sino actuar», agregó Vallejos. Estas manifestaciones se originaron en los dichos anteriores del vocal del EPRAC Eduardo Torres, quien había deslizado que la posibilidad de aplicar multas a la empresa se veía frenada por la dilatación en la llegada del préstamo para obras. «Si nosotros sancionamos a la empresa o pedimos la revocación de la concesión, SAMSA podría iniciar a su vez acciones judiciales millonarias contra el Estado Provincial por incumplimiento de contrato, las que seguro ganaría», advirtió Torres la semana pasada. También estos argumentos son insuficientes para la Defensoría: «La población no tiene la culpa que el contrato no se cumpla. En todo caso esa es una situación que deben solucionar la empresa y los organismos de control». Si el esperado crédito termina por destrabarse hoy tal como anticipó esta mañana el senador Mario Losa (ver noticia relacionada), la empresa tendrá los fondos para desarrollar la infraestructura necesaria que terminen con la escasez de agua. De todos modos, los posadeños deberán esperar hasta el momento en que comiencen las obras para ver qué pasará. Si las tareas comienzan ni bien arranque el nuevo año, es posible que el problema desaparezca para el verano del 2.002. Pero si recién comienzan a ejecutarse en abril o junio, la empresa estima que los plazos se dilatarán y que no habrá un suministro normal hasta mediados de ese año.

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