La Franja perdía 2 a 0 con Tigre en Villa Sarita, pero supo darlo vuelta y festejó sobre el final con un 3 a 2 milagroso. El encuentro correspondió a la primera fecha del torneo Oficial de la Liga Posadeña de fútbol. Casi milagroso fue lo de Guaraní ayer por la tarde para superar a Tigre por 3 a 2 en un encuentro pendiente de la primera fecha del torneo Oficial de la Liga Posadeña de fútbol. Es que los dirigidos por Darío Labaroni perdían 2 a 0 a sólo 20 del final y gracias a una gran remontada en los últimos quince del duelo, pudieron revertir la situación y acomodarse definitivamente como los únicos escoltas del cómo líder del campeonato, Candelaria. YA ES UN CLÁSICO Que el enfrentamiento entre Guaraní y Tigre es un verdadero clásico del fútbol provincial lo ratificaron ambos técnicos con su decisión de poner lo mejor que tenían al alcance de la mano para este partido. El que primero arrimó peligro fue la Franja que en dos minutos merodeó el arco defendido de Rosa con cierto peligro. El número uno de Tigre se jugó un partidazo y lentamente su figura se fue acrecentando con el correr de los minutos. Luego de las dos primeras insinuaciones, recién a los 21 las áreas fueron zona de juego. Allí Rosa se mandó dos tapadas bárbaras para ahogar el grito local y, cuatro minuto más tarde Galeano no quiso ser menos y también apareció con un doblete ante Martínez y Miguel Vargas. Sobre el final de la primera etapa los de Santo Pipó armaron una contra sensacional que finalizó con un remate de emboquillada del propio Vargas, pero Sánchez llegó justo para sacar en la línea. Era el anuncio de lo que se venía. Es que con el reloj marcando los 44 minutos llegó un corner desde la izquierda, en el primer palo la dejó pasar Heno y apareció Martínez para manarla adentro con un derechazo. BUENO La segunda parte fue algo más emotiva, por lo menos desde que a los 23 minutos Müller se quedó con la pelota luego de un corner, la paró con el pecho y definió ante la mirada de toda la defensa contraria. Con el 2 a 0 a su favor Tigre apostó a lo de siempre, refugiarse en el fondo y apelar al contra ataque. Esta vez no funcionó. Y no funcionó porque Guaraní fue con ideas y empuje para adelante y porque tuvo fortuna, tanto en el descuento como en el empate. A los 32 la pelota llegó por aire al área visitante y Martínez intentó despejar con tanta mala suerte que el balón ingresó directamente en el ángulo del arco defendido por el inexpugnable Rosa. La gente de Tigre ni siquiera pudo digerir el descuento que, un minuto después, Kornoski sacó un zapatazo desde el borde del área que pegó el en palo más lejano de Rosa y se metió por el otro lado. 2 a 2, quién lo hubiera dicho. Pero había más. A los 42 se fue expulsado Müller por exceso verbal (fu la única tarjeta que sacó Isidro Trinidad, de pésimo arbitraje). Guaraní apostó a una última jugada que le diera el milagro y la encontró sobre la hora. Otra vez Koprnoski y la potencia de su remate para transformar en gol un tiro libre desde 25 metros sobre el sector derecho de su ataque. Fue el gol y el final.







