Alegrando tres generaciones

Casa Ratti tiene medio siglo de vida proveyendo de instrumentos y juguetes a abuelos, padres, hijos y nietos. Pasó por hiperinflaciones, golpes de Estado, crisis económicas y mantiene una tradición: la de hacer más alegre y llevadera la vida de sus clientes. El negocio, comenzó a funcionar a mediados de 1950 al mando de Hugo Ratti, en sociedad con algunos amigos que le ayudaron a formar el capital inicial, y desde entonces su presencia en el centro de la capital misionera ni pasó desapercibida. Después de medio siglo de vida, muchas cosas han cambiado, pero en sus escaparates y estantes siguen estando los instrumentos musicales tradicionales y más modernos, los karting que de chapa pasaron al plástico, las bicicletas que mutaron en todoterreno y los juguetes que se mueven a pilas y no a tracción o fricción. Primeramente, se ubicó en Félix de Azara 209 y en 1978 se mudó a su actual emplazamiento, justo en la esquina de Félix de Azara y Sarmiento. Eva Graciela de Rattis (con ese), desde iniciada la actividad del comercio que estuvo ligada a el, y en 1980, luego del fallecimiento de don Hugo, se hizo cargo de la explotación. ¿Cómo comenzó Casa Ratti? Casa Ratti, comenzó con una idea de mi suegro Hugo en 1950, dedicado a la venta de instrumentos musicales y al poco tiempo le incorporó rodados grandes y pequeños como triciclos, karting, bicicletas. ¿Usted cuando se hizo cargo? En 1980, tras el fallecimiento de mi suegro yo heredé el negocio, y de ahí en más le fui agregando cosas más pequeñas, tanto en la parte de instrumentos musicales y accesorios como en la parte de juguetería. ¿El personal la ha acompañado mucho tiempo? Hemos cambiado pocas personas. Es más, en este momento están trabajando conmigo empleados con 18, 20 y 25 años de antigüedad, que más que empleados son parte de la historia del comercio. ¿Cómo se fue transformando la oferta de mercadería? Los tiempos que cambian hacen que la gente también cambie de gustos o de preferencias. Aparte, con las crisis reiteradas nos fuimos dando cuenta que teníamos que ofrecer cosas más accesibles, juguetes e instrumentos más baratos, rodados más chicos. ¿Vende más juguetes que guitarras? Vendemos bastante bien en los dos ramos. Lo que pasa, es que nos hemos ganado la fama de vender cosas buenas a precios accesibles, entonces la gente sigue viniendo, no como en otros tiempos pero nos alcanza. ¿Tienen épocas de más venta o todo el año es parejo? En la parte de juguetería y rodados, nos mantenemos casi todo el año con un nivel bajo, pero para las fiestas, reyes, día de niño las ventas suben muchísimo. El cuanto a los instrumentos, la época más fuerte es para la estudiantina, donde vendemos muchos instrumentos de percusión y accesorios, porque tenemos productos de muy buena calidad. ¿Cómo ha ido cambiando con el tiempo el cliente? Se nota mucho, antes para los cumpleaños la gente regalaba mucho rodados, tricilos, autos, bicicletas, remociclos, motos a pedal, duravit, y ahora, cada vez se venden cosas más chicas y baratas. En cuanto a los instrumentos, hemos ido mejorando porque se ha ampliado mucho la oferta y también la demanda. El cambio más notable se ha dado desde la aparición de la cumbia y la bailanta, porque a la venta de guitarras, órganos, instrumentos de percusión tradicionales, se ha agregado timbales, timbaletas, rasca rasca. Lo que si se nota es una disminución notable en la venta de acordeones y guitarras acústicas. ¿Pero no vende solamente esos instrumentos? No, tenemos de todo. Hay un montón de instrumentos nuevos o modernos que gracias a que los japoneses y chinos los fabrican a bajo costo, nosotros podemos venderlos. Saxos, trompetas, flautas, guitarras eléctricas, bajos ahora se venden mucho más que antes, aunque estos han dejado atrás a los bandoneones y acordeones. ¿Venden violines? Si, y mucho. Desde hace unos seis o siete años, es muy considerable la cantidad de violines que hemos vendido, porque con los avances de la tecnología del sonido, un violín de estudio no sale caro, entonces los chicos, mas que nada, compran estoe tipo de instrumento. Antes no se podía comprar un violín porque costaba casi 600 dólares y ahora, uno de estudio cuesta 150 a 180 dólares. ¿Tienen clientes fijos? Bastante gente viene habitualmente. El otro día apareció un chico de unos 40 años, que se acordaba que nos había comprado una guitarra para una fiesta de los estudiantes en su época escolar y nos comentaba que todavía la tiene en su casa de Las Vegas (Estados Unidos) y pasa con otros que también están en el exterior o en distintos puntos del país que cuando viene a Posadas compran sus regalos acá como lo hacían cuando eran chicos. ¡No para ellos! No. Lo más gracioso es que vienen con sus hijos y hasta con sus nietos a querer comprar las mismas cosas que compraban ellos en su niñez. ¿Tiene clientes fijos a los que ya les conoce los gustos? Si, mucha gente hace años que viene y cuando llegan ya sabemos que es lo que quiere llevar. Muchos vienen solo dos veces al año, para el día del niño y para las fiestas, pero se llevan un montón de regalos. Además, tenemos clientes del interior que vienen habitualmente, clientes de Ruiz de Montoya, Eldorado, Oberá, Puerto Rico, los Pigerl de Santo Pipó, por ejemplo. ¿Recuerda alguna anécdota de todo este tiempo de trabajo atrás del mismo mostrador? Me sucedió un hecho que me emocionó tanto que nunca lo pude olvidar. Hace algunos años viajé a Buenos Aires a una exposición de juguetes en un hermoso hotel de la calle Suipacha y cuando entré, el portero me preguntó que necesitaba. Cuando le dije que quería ir al quinto piso para la exposición, se acercó uno de los empleados de la conserjería y me dijo que él me llevaba. Cuando íbamos caminando, me llamó por mi nombre y me comentó que era de Posadas y que cuando era estudiante compraba los redoblantes y los tambores en Casa Ratti. ¿Cómo fue sobreviviendo a las distintas crisis económicas? Trabajando mucho y gastando poco. Hemos pasado por hiperinflaciones, por golpes de estado, por crisis de mil nombres, pero nunca como este año, las ventas han bajado terriblemente y los costos de impuestos y sueldos son cada vez mayores, no se si de seguir así vamos a sobrevivir mucho tiempo.

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