Wiplinger asegura que no hay argumentos para aumentar el boleto urbano

«Cuando se pasó de 50 a 70 centavos ya se estaba cobrando demás», sostuvo el empresario. Dijo que las comparaciones con Buenos Aires no son válidas y que las firmas locales aumentaron sus ganancias El empresario transportista Claudio Wipplinger afirmó ayer que no existe ningún tipo de argumento para elevar el costo del boleto urbano de pasajeros, tal como reclaman algunas firmas. Es más, sostuvo que «cuando se pasó de 50 a 70 centavos ya se estaba cobrando demás». Basado en su experiencia con los colectivos urbanos -ahora solamente se dedica al trasporte de cargas- Wipplinger desestimó la validez de una nueva suba al afirmar que son erróneas las comparaciones con Buenos Aires, donde el pasaje aumentó 20 centavos. «En Posadas los costos son menores, porque en Buenos Aires el intenso tránsito provoca que las unidades tengan que dar menos vueltas en sus recorridos. Además – añadió – está el tema del seguro que allá vale unos 11.000 pesos anuales por unidad, mientras que acá cuesta 3.000 pesos». Más adelante indicó que en Posadas se asfaltaron las principales calles y avenidas por las que circulan los ómnibus, con la consecuente disminución en costos por reparaciones. Días atrás, el propietario de la empresa Bencivenga había deslizado la posibilidad de solicitar al Concejo Deliberante un aumento de la tarifa. «Les hicimos conocer el análisis que se hizo en Buenos Aires, donde se cobra 80 centavos por 3 kilómetros, mientras que acá un viaje de 20 kilómetros hasta ‘Nemesio Parma’ cuesta 70 centavos», argumentó Juan Carlos Barros en aquella oportunidad. Wipplinger, sin embargo, descarta ese análisis. «En Posadas -detalló- los usuarios recorren generalmente cortas distancias, mientras que en Buenos Aires la mayoría de los pasajeros efectúan viajes largos. Pero ocurre que acá se eliminaron ramales y se disminuyeron frecuencias y la gente no dejó de viajar. Es decir, que con menos unidades están llevando a la misma cantidad que antes», subrayó. ANÁLISIS DESACTUALIZADO Cuando el titular de la empresa Bencivenga mencionó la necesidad de un reajuste en el precio del boleto señaló que el pasaje debería costar alrededor de un peso. «Hay muchos impuestos como comercio, patente y otros. Nuestra espalda no soporta la situación y queremos que se comparta el esfuerzo porque subió el gas oil y también son altos los seguros», se había lamentado Barros. Por su parte, Wipplinger mostró su abierto desacuerdo con esa idea, ya que considera que el cálculo con el que se pretende justificar el aumento no es actual y no coincide con los análisis de los costos que realidad tienen las empresas posadeñas. «El análisis por el cual se aprobó en aumento a 70 centavos ocupaba una fórmula de hace 20 años, donde se calculaba que cada colectivo tenía una ocupación de cuatro empleados. Pero la realidad es que en las empresas posadeñas se ocupan 2,8 personas por colectivo», explicó. Según este transportista, también es injustificada la afirmación que asegura que la suba en el precio del combustible afecta el costo del pasaje. «Es cierto que el combustible se incrementó en un 12%, pero esto solamente significan unos 3 centavos en el boleto», remarcó. FALTA DE COMPETENCIA La viabilidad de un «tarifazo» fue descartada «de plano» la semana pasada por el concejal justicialista José Garzón Maceda. «Los empresarios ni siquiera estudian esa alternativa porque saben que hay que hacer una ecuación económica simple: si aumenta el precio del pasaje la gente va a viajar menos y si viaja menos la empresa va a recaudar menos», conjeturó el vicepresidente primero del cuerpo deliberativo capitalino. Más allá de estas afirmaciones, Wipplinger estimó que el problema de fondo es la falta de competencia. «En el trasporte de larga distancia las empresas bajaron los precios y ofrecen mejores unidades para atraer pasajeros. ¿Por qué no ocurre lo mismo en los colectivos urbanos?», se preguntó. Los dichos del empresario no fueron casuales. Tiempo atrás se había dedicado el transporte urbano y generó la reacción de las demás firmas. En aquella oportunidad ofrecía el servicio a un costo más bajo (50 centavos contra los 70 de la competencia), lo que llamativamente elevó la cantidad de accidentes de sus unidades. Tiempo después dejó de esa actividad. El año pasado, en pleno debate por el aumento sostuvo su postura de que el boleto se podía mantener en los 50 centavos. Consultado sobre su regreso al rubro, Wipplinger no descartó esa posibilidad y recordó que las concesiones de los ramales concluyen en el 2.002. «Es posible que nos presentemos en una nueva licitación hacia fines del próximo año, pero por el momento estamos concentrados en el transporte de carga. Si decidimos volver, pretendemos insistir con nuestra oferta de un servicio de calidad y a un bajo costo», concluyó.

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