«Volvería a Misiones como turista porque fueron dos años de trabajo muy duro y no pude viajar»

El jefe de la Agrupación IV de Gendarmería Nacional, Oscar Londra, entrega hoy su puesto a Julio Oegg. Luego de permanecer más dos años al mando de la fuerza en Misiones hace un balance de su gestión y los principales hechos que le tocó afrontar. El caso Vides, los hechos de Andresito, la depuración de la fuerza. Admite que esperaba el traslado y asegura que le gustaría volver a Misiones. Luego de dos años y medio de permanencia como máximo responsable de la Gendarmería Nacional en la provincia de Misiones, hoy entregará el cargo a su reemplazante el comandante mayor de la fuerza, Oscar Londra, quien debió afrontar en su paso por Misiones varios hechos de trascendencia pública que marcaron su gestión. La sentencia a efectivos de la fuerza por el caso Aap, la muerte del gendarme Vides en un procedimiento, varios sumarios administrativos por cuestiones económicas en distintos escuadrones, remoción de efectivos por diversos hechos, marcaron su gestión al mando de una de las agrupaciones de la fuerza que más actividad tiene. Provinciano de Entre Ríos, con una familia numerosa que sus distintos destinos le han obligado a descuidar, de perfil bajo y una filosofía de vida poco reprochable, el jefe saliente de la agrupación IV de Gendarmería Nacional conversó con Misiones On Line en su despacho, entre cientos de papeles para firmar que deben quedar listos antes de su partida. ¿Siente su partida de Misiones? La esperaba, porque mi partida de acá significará poder juntar a mi familia que hace muchos años que no lo logro, por otra parte, voy destinado a un lugar que conozco y quiero mucho (su próximo destino será como director de la Escuela de Suboficiales de Córdoba), pero siento muchísimo el alejarme de un destino tan importante como Misiones, donde realmente encontré mucha gente buena y una predisposición al trabajo impresionante. Yo siempre me he manejado con mucha humildad en el cargo. Cuando uno es jefe de la agrupación o alcance mi jerarquía, es cuestión de un determinismo geográfico, porque si yo hubiera nacido en Riacho Gegé o en Sombrero Negro no hubiera podido terminar ni el primario y si pude estudiar y llegar a este lugar es porque salí de una familia de clase media, con una visión abierta de lo que significaba la educación. ¿Cómo se sintió en Misiones? Muy bien, en el sentido que soy de Entre Ríos y las costumbres y forma de vida es bastante similar, por lo que no me es ajeno. La gente de Misiones es muy gratificantes, se brindan por entero. Mas allá de los procedimientos habituales. ¿Cómo sobrellevó la condena por el caso Andresito? Todo desafío es importante y esta no es la primera frontera ni el primer lugar donde ocurren hechos desgraciados que desembarcan en la justicia. Antes de llegar a Misiones me había tocado dejar inaugurado el escuadrón de Tartagal con problemas muy graves en cuanto a la introducción de drogas ilegales y en distintos enfrentamientos han fallecido varios hombres de la fuerza. En el caso de Andresito donde fallecieron dos mujeres bajo las balas de una patrulla de la fuerza, llegué para el final del proceso y la condena. La afronté admitiendo que la Gendarmería había cometido un error y busque la comprensión de los familiares. La tarea más difícil fue la de reinsertar a la fuerza dentro de la sociedad de Andresito y Almirante Brown, ya que la relación estaba totalmente cortada. A partir de este hecho, la sección Brown prestaba servicios sin armamento, solo cuidaba instalaciones y un hecho desgraciado que ocurrió en ese tiempo, nos devolvió la confianza de la gente. Fue el secuestro de una persona en territorio argentino que tuvo que ser rescatada por personal de Gendarmería y Policía Civil de Brasil a unos 500 kilómetros de la frontera. ¿En esos lugares como en muchos otros, la labor también se centra en la protección del medio ambiente? No solo en esa zona, la Gendarmería protege el medio ambiente y las economías regionales. Este año secuestramos mucha cantidad de naranjas provenientes de Brasil que afectaba a Misiones y Entre Ríos y permitir que la provincia pudiera exportar mandarinas libre de cualquier enfermedad a China y otros mercados. ¿Siguió usted con la renovación de los cuadros de la fuerza que había iniciado su antecesor en el cargo? Cuando el Comadante Muiños se fue de la jefatura que ahora dejo yo, en efecto había dejado inconcluso un plan de renovación de efectivos en casi todo el territorio de Misiones, pero más allá de las tareas que me hayan tocado en ese sentido, cada hombre que se va, que se pierde o que se le otorga un pase, uno lo siente. En la fuerza tenemos por norma no hablar de los asuntos internos, pero si alguien equivoca su camino, somos inflexibles en ese sentido y «quien toca el timbre equivocado» es puesto en disponibilidad y es objeto de un sumario por parte de la Junta de Calificación que actuará en consecuencia. En estos nuevos tiempos, los que tenemos una mayor jerarquía, somos los responsables primeros de juzgar para apoyar a los que hacen bien su labor diaria y descalificando a quienes equivocan el camino, que gracias a Dios son pocos y en casos individuales porque lo peor que le puede pasar a una institución es que estos casos afecten a su estructura. ¿Pero en la Gendarmería este tipo de casos trascienden más que en otras fuerzas? Si, porque nuestra fuerza no tiene una dirección de asuntos internos como otras. Nosotros tenemos una sola opción: si un hombre cometió un delito lo denunciamos directamente a la justicia federal, por eso trasciende un poco más que en otras fuerzas. ¿Cómo llevó adelante las actuaciones por el caso de la muerte del gendarme Vides? Me golpeó por varios flancos, porque a Vides yo lo conocía desde que pasó por la escuela de suboficiales de la que yo era subdirector y porque en casos como estos donde se pierde a un integrante de la fuerza, uno se pregunta que pudo haber hecho para evitarlo. El caso golpeó mucho porque trascendió mucho a través de los medios donde no siempre se brindó la información correcta. En mi caso particular, me enteré del hecho en la misma madrugada a poco de que sucediera e inmediatamente convoqué a la justicia federal por lo que las especulaciones acerca de lo que sucedió corrieron por cuenta de la justicia. Nosotros desde acá, por mandato de la Dirección General y por respeto al hombre perdido y a su familia nos llamamos a silencio. Esto es tan así, que ya tenemos la orden de hacer en el lugar de los hechos un monolito en su memoria pero para respetar las actuaciones judiciales, hasta tanto estas no finalicen no lo haremos. Lo que si ha quedado claro en todo esto, que después de todas las pericias que se realizaron y publicaron, el disparo salió de un arma de los delincuentes y no de la propia fuerza o de otras que se encontraban en las inmediaciones. ¿Siguió en contacto con la familia de Vides? Con cierta frecuencia tratamos de contactarnos para ver como andan. La Gendarmería le dio un puesto de trabajo como civil a la esposa en Neuquen, el gobierno de esa provincia le otorgó una vivienda, la fuerza le pagó todos los seguros que correspondían y, como Vides falleció en un procedimiento donde se encontraron cigarrillos de contrabando, una empresa tabacalera se hará cargo de los estudios de los hijos hasta el final de la universidad. ¿En que medida perjudicó a la fuerza este hecho? No tanto a la fuerza como a todo el contexto provincial. Durante las primeras investigaciones se llegó a decir que se iba a militarizar la zona y muchas cosas más que perjudicaron más al turismo y a la economía de Misiones que a la Gendarmería. Por eso bajamos los decibeles insistiendo que fue un hecho policial simplemente, pero como se le había declarado la guerra al contrabando, era el momento para echar tintas sobre el caso. Lo que si, sirvió para que desde allí la fuerza se equipara mejor, tuviera más cuidado en los operativos de cigarrillos que eran considerados menores y se proveyera de chalecos antibala a todos los efectivos. ¿Cómo se llevó con las demás fuerzas y con la justicia? Con la justicia federal y la provincial, me he llevado muy bien. Gracias a Dios nunca me han convocado para una objeción de algún procedimiento o actuación, lo que demuestra que hemos actuado bien. Con las demás fuerzas, la relación es la normal entre distintas reparticiones que tienen un fin común, por lo menos a nivel de jefatura tuve una excelente relación con todos mis pares e inclusive nunca me han pedido nada desde el gobierno o desde otras fuerzas provinciales o nacionales. ¿Volvería a Misiones aunque por su rango no lo haga como gendarme? Es cierto que por mi jerarquía no volveré más a Misiones como jefe, pero volvería con gusto a visitar la provincia para ver a los amigos que aquí he dejado y a visitar los espectaculares sitios turísticos que tiene. Los dos años y medio que estuve en Misiones, no fueron sociales sino de servicio, resignando licencias, familia, gustos. En este tiempo mi esposa no conoció el Moconá ni el Berrondo ni tantos lugares a los que yo tuve que ir, pero como jefe de gendarmería. Y como no la he disfrutado como turista, me encantaría volver para recorrerla y admirar los paisajes y lugares turísticos. ¿Misiones es una provincia segura? Desde mi punto de vista de hombre de la seguridad le puedo decir que si, pero como soy integrante de una fuerza que tiene por norma no emitir opinión acerca de cuestiones que no le competen, me reservo una respuesta más extensa.

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