Admitió que no se hizo todo lo que se pretendía. Apuntó que en el 2001 no crecerá sino hasta el segundo semestre por el clima político y pidió a sus funcionarios que trabajen más. Se mostró preocupado por el incremento de la desocupación [su_note note_color=»#cdcdcd»]Candidata. La vicegobernadora Mercedes Oviedo deslizó que aceptaría ser candidata a senadora si el partido la necesita. Soy una soldado de la causa, aseguró. Sin embargo, dijo que si por ella fuera, noaceptaría. Hay mujeres que pueden ser candidatas, c[/su_note]»No es un lunes cualquiera». El gobernador Carlos Rovira y la vicegobernadora Mercedes Oviedo tuvieron ayer su «fiesta» de primer año cumplido con un acto organizado para destacar los «logros» de su gestión. Pero ambos reconocieron que no todos fueron rosas: «Me hubiera gustado haber hecho más», coincidieron. A un año de aquel 11 de diciembre movido políticamente que marcó el inicio del gobierno de Rovira, con la partida de quien iba a ser su ministro de Gobierno -Jorge Galeano- y un cambio de apuro de ministros, ayer el clima de nerviosismo que ocupó aquella jornada de domingo, se cambió por una exagerada cohetería y alabanzas del intendente de Santo Pipó, Emilio Kakubur, adonde fue el gobernador con su gabinete para entregar diez casas y algunas pensiones. «Fue un año difícil», admitió el gobernador antes de destacar que «la austeridad nos permitió llevar adelante este primer año de gestión». A pesar de todos los elogios previos hacia su gobierno, Rovira fue pesimista de cara al 2001, ya que, auguró, la economía seguirá estancada en el primer semestre y «el año electoral con mucho ruido político -por las elecciones legislativas- no será propicio para las inversiones y se retrasará el crecimiento». Sin embargo, prometió que cuando se noten los primero síntomas de reactivación, Misiones «estará entre las primeras en recibir recursos» por la campaña realizada entre los inversores nacionales y extranjeros. «Paradójicamente -dijo- la provincia fue la que más recibió inversiones en un país con un crecimiento apenas del 0,3 por ciento, en comparación al resto del mundo que creció 6 por ciento» y aseguró que «se potenciarán en el sector forestoindustrial, donde Misiones es vanguardia». «Siempre hay que seducir a alguien para que invierta y se lleve sus dividendos, pero que traiga dinero», explicó. Asimismo, se mostró «preocupado» por el crecimiento del índice del desempleo en su primer año de gobierno -creció dos puntos hasta llegar al 7,7 por ciento y no bajaría según el INDEC- y pidió «un blindaje social» a la par del financiero que gestiona la Nación, para atender las necesidades sociales e impulsar la reactivación económica. A diferencia de sus funcionarios y del intendente anfitrión, Rovira esta vez no hizo críticas a la Nación, y hasta la defendió en un par de ocasiones. En cambio, en la calurosa y agobiante tarde, los funcionarios y el jefe comunal usaron sus largos discursos para descargar acusaciones contra De la Rúa y «su inacción». Una vez acallado el estruendo de los cohetes, al hacer un balance de su gestión el gobernador señaló que «fue un año difícil» con la recesión «más profunda de la última década y media». «La postura nuestra y sincerarnos, nos permitió sin sobresaltos, cumplir con las metas sociales, aunque hubiera querido más», reconoció. «La sociedad no dimensiona totalmente la necesidad mayor de un relanzamiento de la relación entre el Estado y el ciudadano para recuperar el trabajo con el aporte de todos. Por eso yo no siento que sean necesarias las acusaciones y por eso defendí a (al presidente Fernando) De la Rúa», relató apuradamente. Ese rechazo a las acusaciones fue un tiro por elevación a los que lo precedieron en los discursos, que se dedicaron a atacar las debilidades de la Nación en la atención a las provincias. «El gabinete es subalterno a la acción del gobierno y el que no funciona se va. Por eso siempre pido que trabajen más y hablen menos», criticó el mandatario.
Según la Nación, Misiones es la tercera provincia en el país en recibir ayuda económica






