Pintó de azul y rojo la clasificación

El equipo auriazul de Tigre de Santo Pipó empató 1 a 1 con Apinta de Mercedes, en Corrientes y así avanzó a la próxima instancia del torneo. De esta forma los misioneros dejaron atrás a los de la vecina provincia y ahora irán por más a partir del 4 de febrero cuando se reinicie el campeonato. El Luchi Quiroga marcó el tanto de Tigre en donde Marcelo Mongeló fue la gran figura. La última escena del partido pude ser la mejor muestra de lo que fue, en definitiva, esta segunda ronda del Argentino B de fútbol. Es que el empuje de Vargas que casi termina en gol y que fue evitado con un último esfuerzo por el arquero de Apinta, Ozafrán, sirve para entender la diferencia que existió entre el representante misionero, Tigre de Santo Pipó y los correntinos de Mercedes. El 1 a 1 final fue simplemente un dato más en la calurosa tarde de ayer. Es que la ventaja de 3 a 1 con la que llegó Tigre al encuentro ya parecían demasiado ante un prolijo, pero todavía verde equipo local. EN LAS MANOS SEGURAS Tal y como se esperaba desde el minuto inicial del partido el conjunto de Mercedes salió a buscar generar peligro ante el arco defendido por Marcelo Mongeló y, por su parte, la visita se recluyó a la espera de la andanada de golpes inicial. Y una vez más las cosas se le dieron a Tigre. Pero hay razones y justificativos para que ello fuera así. Primero el gran arquero que tiene Tigre bajo los tres palos, un hombre fundamental en toda la campaña y para el cual la categoría es muy chica. El Mono Mongeló ayer, al igual que muchos otros partidos, fue clave por sus tapadas. Ayer fueron varias, sobre todo en esa primera media hora en donde Dagostino y Abraham eran dueños del medio campo y en donde Stivanello y Jeva se asociaban cada tanto en los intentos. A eso Tigre le opuso su acostumbrada cuota de sacrificio para defender y su peligrosidad cuando puede sacar su contra ataque rápido y veloz. Claro que el que primero contó situaciones de riesgo fue el local. A los 13 el Mono paró un remate de Stivanello, un rato después, otra vez se lució el uno visitante y a los 25 quién, sino Mongeló, apareció para mandar un pelotazo al corner. Tigre respondió con dos tiros libres, uno de Dante y otro de Müller que pasaron muy cerca de la valla local. En eso andaban, con situaciones malogradas por ambos lados y con la mente ya instalada en el vestuario para el entretiempo que apareció Luchi Quiroga en el área de Apinta y Tigre se robó el medio pasaje que le restaba para instalarse en la tercera ronda del Argentino B. El delantero tomó el balón, pasó entre dos rivales y cuando le salió el arquero definió con toque certero. Ideal como para irse al descanso, ideal como para darle mucha tranquilidad al juego propio. MALA PUNTERÍA En la segunda parte Apinta salió a quemar las naves y se jugó el todo por el todo, pero no le dio mucho resultado, más que nada porque la defensa de Tigre se mostró inconmovible, como en sus mejores épocas y se abroqueló ordenadito en el fondo. La mayor diferencia fue que, si en el primer tiempo Tigre ya había tenido espacios, en la segunda mitad estos se hicieron más grandes aún y fueron muchas las situaciones desperdiciadas por los piposeños. Es cierto que al igual que Mongeló el golero local también fue una figura importante y en varias ocasiones estuvo atento para ahogarle el grito a Tigre. Además a los 18 del complemento se fue expulsado Walter Casado, uno de los buenos jugadores locales, mientras los hinchas de Apinta ya se resignaban a tener que esperar hasta el 2001 para soñar con el ascenso. El empate marcado por Franco a los 44 y cuando ya Tigr estaba en otra cosa fue simplemente anecdótico. Los misioneros se clasificaron con holgura y podrían haber tenido una más cómoda ronda si no le hubiera perdonada tantas veces la vida a su rival, no sólo ayer, sino, especialmente en el 3 a 1 en Posadas. Ahora un mes de vacaciones y a ponerse a trabajar que el 4 de febrero arranca la próxima etapa.

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