Federico Storani: Un año de política austera

Cero. Esa es la cifra con que contó el Ministerio del Interior para gastos reservados durante el 2000. Es un símbolo que ejemplifica la decisión política del Gobierno de la Alianza, una decisión además coherente con la política de austeridad y reducción del gasto delineada por el presidente Fernando de la Rúa y compartida, por convicción, por quienes lo acompañamos desde hace 365 días. Los números son objetivos: sin dejar de ser eficiente, este Ministerio funcionó con el 62 por ciento menos del presupuesto del año anterior. A modo de ejemplo podríamos citar que esta gestión redujo en un 70 por ciento los gastos de telefonía móvil y un 30 por ciento los de telefonía fija, convocó a procesos licitatorios que permitieron la reducción de precios en los servicios contratados, y hasta se contó con casi 300 millones menos en concepto de Aportes del Tesoro de la Nación (ATN) con respecto al año anterior. Cifra esta última incluso menor a lo que el Gobierno pagó al asumir otra decisión política que marca el rumo: pagar el Fondo de Incentivo Docente ya que el impuesto creado para tal efecto había recaudado menos de la mitad de lo previsto. Ninguno de estos rubros es la excepción sino una norma general adoptada desde hace un año desde el gasto más pequeño, hasta el más importante. Obviamente todos aspiraríamos a contar con más recursos, pero el déficit heredado en diciembre del ’99 era superior a los 7 mil millones de pesos y no los 4.500 millones que pregonaban los funcionarios salientes. Es más, la proyección para el año en curso superaba los 11 mil millones. Entre otros, también influyeron de manera negativa en nuestra economía factores externos como la suba de las tasas de interés en los Estados Unidos y la pérdida de valor del Euro (moneda del Mercado Común Europeo) frente al dólar, quitando así competitividad a la Argentina. La realidad nos impuso una estrategia: reducir gastos, aumentar los ingresos y optimizar los recursos existentes. En resumen: poner las cuentas en orden para generar confiabilidad en el país y sentar las bases que permitan un horizonte de crecimiento. En el plano estrictamente político, la Alianza respondió con más Alianza a las dificultades que se presentaron. Como en su gestación, no faltan quienes apuestan a su ruptura. Pero la gran mayoría de quienes integramos esta fuerza política apostamos a su continuidad y, aunque lamentamos profundamente la renuncia del vicepresidente, mantenemos vigentes las bases con las que se llegó al gobierno un año atrás. E impulsamos juntos políticas activas para afianzar los lazos de la dirigencia con la sociedad y recuperar su prestigio, además de desalentar a quienes ensayan mensajes apocalípticos. Precisamente y frente a la crisis desatada en el Senado de la Nación, este Gobierno, en su conjunto, tomó dos decisiones: la primera fue presentar ante la Justicia todos los elementos requeridos y la segunda, aprovechar la oportunidad política para mejorar el sistema y consensuar un proyecto de reforma política tantas veces prometido y nunca concretado en el pasado. En el Congreso, la Alianza demostró una actitud responsable y quedó en claro que la gobernabilidad está garantizada. Incluso en los distritos donde el gobierno provincial responde al justicialismo y su legislatura cuenta con mayoría aliancista, nuestros legisladores han priorizado los intereses de los ciudadanos y con madurez política han adoptado un rol constructivo. Desde el Ministerio del Interior hemos trazado estrategias que van más allá de la coyuntura. En el área de Seguridad, hemos acentuado las políticas preventivas, que ya dan resultados positivos. También hemos coordinado y sumado esfuerzos con otras áreas para luchar en conjunto contra el narcotráfico, el lavado de dinero y el contrabando. En el área política, hemos participado activamente en las reuniones de los países del MERCOSUR de manera de avanzar en un proceso de integración regional que nos posiciones estratégicamente frente al mundo. En la relación con las provincias, hemos buscado políticas de consenso para sumarlas al esfuerzo del gobierno nacional por equilibrar las cuentas y permitir en estos días el acceso de un blindaje financiero que evitará al país la cesación de pagos. También desde Interior se han acompañado las decisiones y prioridades del Gobierno en su conjunto, como respaldar a las Pymes, llave para el crecimiento futuro; la transformación del Banco Nación; el incentivo a la autonomía de los municipios y la profundización del diálogo político con todos los sectores como herramienta indispensable para la búsqueda de consenso en un país donde el esfuerzo conjunto es la única garantía para el crecimiento.

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