Costumbres e historias de la familia del fútbol. PASTO QUEMADO Extrañamente el pasto del Argentino Clamente Fernández de Oliveira apareció ayer con manchas de pasto quemado. Parecía un verde césped con sarampión o algo parecido, pero se notó que el calor y el sol a pleno ha hecho mella en el siempre impecable campo de juego de la cancha de Guaraní. Además se notaron algunos pozos y la pelota dio varios piques que dejaron mucho que desear. Sería bueno que los dirigentes franjeados, siempre orgullosos y con razón de su estadio, miraran con más atención lo que ocurre con el césped, no sea que perdamos la única cancha potable para jugar al fútbol en Posadas. EL GESTO DE SIEMPRE En esta sección se suele resaltar el gesto de algunos dirigentes de Guaraní que le compran chipas y gaseosa a los periodistas que trabajan los días de los partidos, pero nunca se reconoció la atención que brinda Tigre cuando hace de local y que es como para resaltar. Será por la costumbre de ser bien atendido por los Pigerl, pero no está de más agradecer las facturas y las gaseosas que domingo a domingo acercan doña Irma, las esposas de Heno y Alan y la novia de Dante. HABLANDO DE DANTE Desde que el la primera fecha del Argentino B se fue expulsado que Dante Pigerl no ha vuelto a pisar el campo de juego vistiendo la casaca auriazul de Tigre. Es por ello que el pelado debe ver los partidos en la tribuna. Ayer, y tal como lo viene haciendo en cada ocasión, se ubicó en la tribual lateral enfrentada a la platea techada. Allí, junto a su hermano Heno y a otros hinchas del club de Santo Pipó el caudillo observa a sus compañeros. El domingo el pelado cumple la sanción y podrá volver a jugar y así lo pondrá fin a la tradición.
Cuatro debuts






