Tigre de Santo Pipó continúa con su marcha triunfal en la zona de los misioneros y ayer venció en Posadas a Vicov de Eldorado por 1 a 0 en discreto partido. La fórmula es la misma de siempre, pero, por ahora, es imbatible. Ex Alumnos y Guaraní jugaron para él y empataron 2 a 2, mientras que Olimpia venció a Yerbatero por 2 a 0 y sueña con dar pelea. No gusta, no golea, pero gana y gana. Entonces quién puede decirle algo a este Tigre de Santo Pipó que venció ayer por 1 a 0 a Vicov de Eldorado en Posadas y cosechó así su quinta victoria en el Argentino B de la presente temporada para quedar, por una fecha más, en lo más alto de las posiciones de la zona de los misioneros. Ayer fueron los 90 minutos más aburridos de lo que va del campeonato, pero eso de poco le importó a los jugadores y a los hinchas de Tigre que festejaron el triunfo como un paso más (y trascendente) en su imparable camino rumbo a la siguiente etapa del certamen. ¿Y SI LO DECLARAN VACANTE? El primer tiempo fue tan, pero tan flojo, que alguno llegó a pedir que suspendieran el partido y lo declararan vacante por falta de ideas. La verdad que no hubiera estado nada mal, porque sinceramente como aburrieron. Y el responsable principal de que ello ocurra no fue otro que el propio Tigre, que debía salir a buscar una victoria como para terminar de cerrar su predominio en la zona. Además enfrente estaba el equipo más flojo de la zona, Vicov y más que nunca era como para aprovechar y sacar más ventaja. El equipo de Eldorado, realmente flojo en cuanto a la parte táctica, vino a Posadas a perder por poco o, a lo sumo, llevarse un empate. Por eso dejó siempre a cinco en el fondo y sacrificó a Fabián Ponce, un jugador con criterio para trasladar el balón, en funciones defensivas. Con ese planteo era evidente que a Tigre se le haría muy difícil llegar con peligro ante el arquero Venegas. Pero si uno encima no tiene ideas para generar riesgo y no se da cuenta que por el andarivel derecho Vicov deja un hueco grande como el de un volcán, difícilmente pueda fabricar situaciones de riesgo. Además Vicov dejó sólo al Pico Rivas, que jugó es bajísimo nivel, ante la marca de cuatro hombres de Tigre. Cuando la gente de Santo Pipó si avivó sacaron a Javier Castillo de la ratonera y, por momentos, el equipo de los Pigerl insinuó algo. Pero fue apenas eso, una leve insinuación que nunca se tradujo en peligro. A LO TIGRE La segunda etapa mostró cambios: Entraron Araujo en Tigre, la figura de la cancha y Zacarías en Vicov y el partido se hizo un poco más abierto y con mayor movilidad. La visita se soltó con su nuevo delantero y así tuvo diez minutos en los que sólo en su falta de eficacia se puede explicar que no abrieran el marcador. A los 3 probó Zacarías luego de una jugada personal, a los 6 remató desde afuera Verdún y a los 9 otra vez el 10 probó la atención de Mongeló pero nunca le pudo dar al arco. Pero allí terminó todo para los de Eldorado. La pelota pasó a Tigre y Müller agarró los hilos en el medio como para generar peligro. A los 14 Benegas se mandó dos tapadas sensacionales primero ante Darío González y luego frente a Alan para ahogar el grito piposeño. El tema es que dos minutos después el cinco local tomó el balón, encaró entre los centrales de Vicov y, luego de algún rebote, cedió muy bien para que Alan, con suspenso, defina y convirtiera el único tanto del partido. Allí Tigre consiguió lo que quería y necesitaba y se dedicó a entretener el partido en la mitad del campo especulando con una contra que llegó a los 30. Buen toque en velocidad entre Quiroga-Araujo-Müller y el volante que remata al cuerpo del arquero cuando estaba mano a mano. Y así se fue el encuentro. Una victoria clave que deja a Tigre al borde de la clasificación. Y es que a Tigre poco le importa que con su fútbol contradiga aquella vieja definición, es así nomás: Tigre no gusta, no golea, pero gana y gana.







