La situación económica de la firma no sería tan mala como aduce. En otra planta, en Córdoba, los trabajadores denunciaron la misma situación. La AFIP la tiene en la mira por evasión de impuestos y uso de trabajadores en negro. El acuerdo logrado entre la empresa forestal Pino Camby y los obreros parece esconder una realidad que no apareció a la vista en los más de ocho meses de conflicto. Los trabajadores denunciaron una situación de explotación por parte de la empresa con capitales holandeses y presiones para que se firme el acuerdo por el que la compañía para el 50 por ciento de lo adeudado a cambio de que se reactive la producción. En el programa Día D -de Jorge Lanata- que se emitió anoche, obreros que fueron entrevistados denunciaron presiones por parte de la Secretaría de Trabajo de la Provincia, UATRE y los representantes de la compañía para que se logre el acuerdo y se vuelva a producir. Asimismo, la situación económica de la empresa no sería tan mala como aducen los dueños, ya que cuenta con créditos de cuatro millones de pesos otorgados por distintos bancos que operan en la Argentina, incluido el Nación con 400 mil pesos. Para el Banco Central de la República Argentina, Pino Camby es un operador normal y sin deudas. Sin embargo, la AFIP tiene en la mira a la empresa por evadir los aportes patronales y el uso de trabajadores en negro. Según el informe de Día D, el representante de los trabajadores de Pinos Camby que concurrió a la subsecretaría de Trabajo fue presionado por el representante de la CGT y de la UATRE para que firmara el acuerdo por el cual la empresa abonará el 50 por ciento de la deuda con sus trabajadores en doce cuotas. La empresa es dirigida por una familia de apellido Gold Smith y tiene tomados créditos por unos cuatro millones de pesos. El periodista Martín Caparrós describió que los obreros viven semi esclavizados por la empresa, que les provee de precarias casas dentro de las plantaciones de pino. Para extraer la resina se debe hacer un corte sobre los pinos en forma de «v», se coloca una pequeña chapa que hace de guía hacia una bolsa plástica donde se acumula la resina-. Para que el producto se conserve, los obreros deben aplicar productos químicos muy tóxicos. Pocos cuentan con guantes y otros elementos de protección.Algunos empleados denunciaron que el capataz de la empresa los quería obligar a firmar documentos en blanco, a lo cual muchos se opusieron. Uno de los obreros dijo que en esas circunstancias el capataz le efectuó un disparo que pasó a centímetros de su cuello. Pero la situación coonflictiva de la empresa, no se dio sólo en Misiones. En septiembre, casi 90 trabajadores de una empresa forestal de Yacanto de Calamuchita expresaron su reclamo porque la firma les adeudaba cuatro meses de salarios. Se trata de la empresa Pino-Camby SA, que explota un importante establecimiento maderero en la zona de Yacanto y Villa Alpina, en el valle de Calamuchita. La firma, de capitales misioneros y holandeses y con presencia también en Entre Ríos, emplea en la zona a casi 90 obreros. Los operarios ganan un promedio de 300 pesos mensuales. Una parte de los obreros vive en las localidades de la zona. Pero muchos lo hacen dentro del establecimiento -a veces en zonas alejadas-, en muchos casos con sus familias. Miguel Mercado, dirigente de Uatre, indicó que la empresa planteó que podría haber una cancelación al menos parcial de la deuda salarial para fines de este mes. La misma situación que en Misiones. «El problema para nosotros es qué hacemos hasta fin de mes. Muchos de los empleados viven en el monte y no estamos seguros de que puedan mantenerse hasta entonces», indicó. «Nosotros entendemos que la empresa pueda estar pasando por problemas financieros, como le sucede a la mayoría hoy en día», dijo Mercado. «Pero los trabajadores no tienen la culpa y la empresa tiene su responsabilidad», indicó.







