A Tigre no hay con que darle

El conjunto de Santo Pipó superó a Guaraní por 2 a 1 y se consolida en lo más alto de la tabla de la complicada zona de los misioneros. Ahora tiene 13 puntos, uno más que Ex Alumnos de Oberá que venció de local a Hierbatero y cuatro que los apostoleños y la Franja. Una vez más es el gran candidato a pasar de etapa. Ya no quedan dudas, pasaron seis fechas en la pareja zona de los misioneros en el Argentino B de la temporada 2000/2001 y a Tigre no hay con que darle. Pueden jugarle con cuatro en el fondo, plagarle la mitad del campo con volantes, salir a presionarlo en todo el campo y hasta cascotearle el rancho, que a Tigre, no hay con que darle. Ayer el equipo de Santo Pipó se vengó de su única derrota en el certamen y superó a Guaraní Antonio Franco por 2 a 1 y se consolidó en lo más alto del campeonato con 13 puntos. TÁCTICAS DISTINTAS Pese a los anuncios previos realizados por el técnico Darío Labaroni, en referencia a la presencia de José Allou como cuarto hombre en defensa para retener a Marcos Barrios por el carril derecho, la aparición de Fleitas en la línea de fondo sorprendió a más de uno. Así Guaraní quedó con un diagrama táctico 3-3-2-2. La idea era tener mucha movilidad, nada de posiciones fijas y cubrir los espacios para evitar que aparezcan huecos. El tema es que en la mitad del campo Allou no encontró su posición, Kornoski perdía más de la cuenta ante Müller y Avaca se resignó a jugar de marcador de un Martínez que hacía estragos por la derecha, maldita derecha. Por el lado de Tigre la fórmula es la misma de siempre, la que le ha dado mayoría de triunfos y la que lo coloca como el equipo invencible de la provincia. Además a eso le ha agregado un orden táctico muy importante. Con dos centrales infalibles y dos marcadores de punta aguerridos, su línea defensiva está más que cubierta. A eso le agrega el trabajo de Müller para ser dueño del medio campo y el despliegue de dos chicos con gran futuro: Martínez y Vargas. Entonces era claro que, ante tácticas diferentes, pero bien aplicadas, ganaría la técnica. El tema es que la técnica nunca apareció, por lo menos en el primer tiempo. Salvo los minutos iniciales, en donde Tigre entró distraído en defensa y Guaraní dispuso de tres situaciones como para marcar, el resto de la etapa inicial fue bastante flojo. Allí, a los diez minutos, se dio la jugada polémica. Sergio Acosta recibió sólo ante Mongeló y definió para marcar. El línea levantó la bandera y cobró el off side. Para algunos la pelota la había tocado Romero, por lo que el Flaco estaba habilitado. La gente de Guaraní protestó, pero el árbitro ya había pitado. GOLES Y SAN MONGELÓ La segunda parte arrancó con todo. Alan Pigerl mandó un centro pasado al área franjeada, Galeano salió mal, la pelota le quedó al recién ingresado Luchi Quiroga para que se la tocara a Castillo y éste definió sólo para marcar el primero. Todavía con el festejo en la garganta, Sergio Sosa cazó la lanza y se mandó por el medio de la defensa de Tigre, abrió para su tocayo Fabián y el chico, gran figura en Guaraní, cedió para el goleador Acosta. Primero tapó de forma notable Mongeló, pero el rebote quedó otra vez para el Flaco, quién no perdonó para dejar el clásico 1 a 1. Allí el partido se volvió a equilibrar en la mitad del campo, con la salvedad que la gente de Guaraní comenzó a ponerse muy nerviosa y ello motivó la expulsión de su entrenador Labaroni. Al toque nomás llegó el segundo de Tigre. Luego de un centro desde la izquierda la pelota quedó boyando en el área de Guaraní y derivó a los pies de Quiroga, quién tocó por debajo del cuerpo de Galeano. Cuando parecía que Tigre se asentaría en defensa. Es más, tácticamente lo intentó con el ingreso de Araujo quién completó una línea de cinco atrás, más otros tres que marcaban en el medio. Guaraní comenzó a cascotearle el rancho con bravura. Allí apareció el nuevo santo piposeño, Marcelo Mongeló para tapar tres pelotas consecutivas de gol. Primero, a los 32, le ganó un mano a mano abajo a Vicente. Dos minutos después se mandó una volada espectacular con mano cambiada para sacarle un remate a Fabián Sosa y a los 35 la completó con otra volada para desviar un tiro de Avaca desde lejos. Fueron cinco minutos de puro vértigo en el área de Tigre, pero Guaraní no pudo embocarla y allí se le acabaron las balas. Quedó sin fuerza ni ideas y lentamente los minutos fueron favoreciendo al tranquilo líder del Argentino B. Es que, digan lo que digan, hagan lo que hagan, a Tigre, no hay con que darle.

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