Los posadeños superaron de local a El Timbó de Jardín América por 110 a 68 en mayores y quedaron, con un partido menos, junto a sus derrotados en la cima de la zona B. Todo indica que definirá el título ante Tokio en el clásico de siempre. Que la Liga Provincial es un gran acierto de toda la dirigencia de ese deporte nadie lo pone en duda, pero que entre los equipos grandes de Posadas, Tokio y Mitre y el resto de los conjuntos de la provincia hay una gran diferencia, nadie lo puede discutir. Ayer otra vez se midieron ricos contra pobres (no tanto en lo económico, como si en el poderío individual de cada plantel) y el abultado 110 a 68 con que Mitre derrotó a El Timbó de Jardín América remarca la imposibilidad que tienen algunas de competir en igualdad de condiciones. PEQUEÑO SUSTO Si bien era casi imposible que un equipo como el Mitre, compuesto por jugadores de gran experiencia, más un nutrido grupo de juveniles que fueron la base de los seleccionados misioneros durante la temporada, perdiera frente a la visita, en los primeros minutos se llevaron un lindo susto. Es que los chicos de Jardín, más el importantísimo y vital apoyo del experimentado Erk, con mucho empeño y ganas, estuvieron 11 a 2 y 15 a 14 arriba. Claro, que cuando Mitre se enojó lo pasó por arriba. Pero eso recién se materializó de forma contundente en la segunda mitad del juego. En la primera parte, que terminó 48 a 34, entre el flaco Knuppelholz, que encestó 9 tantos, más Erk, que aportó otros 13 y la polenta de Quiroz, plantearon un partid más parejo de lo esperado. En Mitre sólo asomaron Ojeda, siempre concentrado, y algo del Huevo Martínez. El resto jugó casi con displicencia, como esperando que la chicharra anunciara la esperable victoria. La segunda parte fue totalmente distinta, los chicos de Jardín se quedaron sin resto físico como para luchar ante gente más experimentada y con mayor altura y en los minutos iniciales Mitre lo apabulló hasta dejar el marcador en un punto sin retorno. Allí aparecieron todo. Santa Cruz parta anotar 18 tantos en la etapa, Falero que aportó 19 en el parcial, Ojeda que le agregó otros trece a su estadística para quedar, junto a Erk, como goleadores con 27 y hasta los más chicos tuvieron sus minutos en cancha. Ganó Mitre, era lógico y previsible. Todo indica que tendrá que verse las caras Tokio en el duelo por el título. Si es así, será un desafío vibrante y apasionante, aunque el interior se entere por los medios.
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