Anoche el Consejo de la Liga Posadeña de Fútbol, en una sesión para el bochorno, decidió continuar como hasta hoy con el torneo que organiza. Con dirigentes caprichosos y un reglamento incomprensible, al que se le contraponen posteriores resoluciones, el fútbol local no encuentra soluciones, la gente se aleja de las canchas y va camino a su agonía. En una reunión asombrosa por la falta total de coherencia y de ideas para enfrentar la dura crisis que afecta al fútbol posadeña, anoche se decidió continuar tal cual como está con la disputa del deficitario y poco interesante torneo Oficial de la Liga Posadeña de fútbol. Fueron casi tres horas absurdas de discusiones y de actitudes caprichosas de parte de los distintos delegados de los nueve clubes afiliados a la entidad madre de éste pobre fútbol posadeño. SIN SOLUCIÓN Si bien el tema central de la noche era la posible suspensión del torneo, lo que se resolvió finalmente en forma negativa (ver relacionada), la noche vino mal parida desde el comienzo. Es que el presidente de la Liga, Luis Alcaraz decidió comenzar la reunión semanal con un duro monólogo contra la prensa, a la que le endilgó buena parte de la responsabilidad en el fracaso de público con el que carga el Oficial. Luego de esta lavada de manos de parte del pope máximo del fútbol local, se pasó a tratar las otras cuestiones inherentes a la reunión. Luego de la decisión general de darle continuidad al certamen se plantearon dos posturas irreductibles hasta el artazgo en sus pretensiones. Una, la que defendían a capa y espada los representante de Brown, Cacho Pérez, y de Atlético Posadas, Ríos, era la de ir acomodando las fechas según los partidos y organizar jornadas de doble partido. Claro, que para ello había que, o suspender las reservas o jugarlas otro día. A esta idea se opusieron, tozudamente, el presidente de Huracán, Raúl López y los delegados de Mitre y Huracán, Carlos Rodríguez y Rafael Monzón. Así la lucha, que era apoyada por unos y otros según las argumentaciones presentadas, se fue transformando en una comedia de enredos en donde a una posición sustentada en el reglamento, se le contraponía otra con igual validez reglamentaria y así hasta aburrir a todos. Lentamente la situación se fue transformando en una cuestión casi personal entre delegados y nadie era capaz de tentar una idea que contenga las distintas realidades de cada institución, se llegó a la necesidad de votar algo que nadie llegó a comprender bien qué era y que en definitiva dejó todo como estaba. Así las cosas el próximo fin de semana Huracán cambiará su condición de local para que Atlético, que no puede utilizar su cancha porque se le cayó un muro perimetral, no tenga que pagar por el alquiler de un estadio. Mientras tanto Brown recibirá a Sporting, que sí quiere jugar en doble jornada cuando haga de local en coincidencia con Yacutinga. Por ahora se mantiene el statu quo. Qué quiere decir esto: que los clubes seguirán teniendo déficits, que la gente no acompañará y que el torneo irá perdiendo cada día mayor prestigio hasta quedar sepultado bajo el triste manto del olvido. Ah, como si fuera poco, la semana que viene otra vez estos mismos dirigentes, con sus nuevas deudas por los partidos de la fecha a cuestas, se volverán a reunir y discutirán por lo mismo sin llegar a ninguna solución. Realmente ¡Qué papelón!







